Exposición Individualene 2003 - mar 2003· Por Santiago Espinosa de los Monteros

Alonso Mateo

Galería OMR

En la Galería OMR de la ciudad de México se inauguró la exposición Otoño-Invierno de Alonso Mateo (La Habana, 1964), que sin duda alguna marca una nueva vertiente en la labor de este artista. La muestra alude de manera directa al gusto por la moda masculina clásica. Sin abandonar su irónica cercanía con los textos y fotografías de revistas como Hola!, Vanity Fair y otras similares, Alonso Mateo se aproxima con la excelente factura que le ha caracterizado desde sus primeras obras a lo que socialmente se ha establecido como de buen gusto.

Otoño-Invierno tiene antecedentes fundamentales en las series que inició (y que aún no abandona del todo), como las de la joyería, las drogas, en donde reproduce de manera hiperrealista pastillas como Prozac, Viagra, Tylenol y otras, y las de los cortesanos que retoman personajes destacados de las revistas del corazón siempre reproducidos de manera alargada con una anamorfosis que les hace verse inmensamente altos y flacos. Así, el príncipe Carlos, la princesa Diana, los duques de Windsor y hasta algún perrito faldero de alguna condesa. Todos han sido motivo de su obra.

Exposición Individual: Alonso Mateo — imagen 1
Alonso Mateo. Otoño/invierno (Manga), 2002. Acrílico sobre tela. 90 x 64 cm. (35 1/2 x 25 1/5 pulgadas).

Siguiendo el juego de los nombres y de las marcas, Alonso Mateo conserva su nombre dentro de la pieza como si fuera una marca más, de ropa, perfume o muebles, lo mismo da. Al poner su nombre como lo haría Versace, Bill Blas, Armani o Herrera, Mateo da a su obra un carácter de objeto de marca, de pieza de diseñador, en el caso de la exposición que nos ocupa.

Este coqueteo con el mundo comercial preferentemente de Madrid, México o Los Ángeles, le lleva igualmente a dejar de lado al menos momentáneamente al pintor de la corte y convertirse en el sastre de ella, el modisto que da cuerpo y viste a las personalidades más relevantes y que atiende, de manera resuelta, al Narciso que todos llevan dentro.

El juego irónico de situarse, por medio de su obra, ya no como el pintor, el artista, sino como el diseñador de ropa, le hace aparecer igualmente como un personaje cuya presencia es cada vez más común en los círculos de la alta sociedad, en donde un cineasta no es sólo eso, sino también exitoso escritor; una mujer guapa y elegante es también una espléndida anfitriona y pareja de tal o cual empresario o heredero de algo. Él era sólo el pintor. Ahora el juego es ser también el diseñador de la ropa de esa corte.

Alonso Mateo tiene claro que lo que en estos días subsiste es el sastre sobre el modisto; el retratista sobre el pintor… Es por ello que las piezas que presenta en la Galería OMR fueron manufacturadas por dos sastres cuyos locales comerciales en la Ciudad de México están muy lejos de ser los predilectos del jet set mexicano. Sin embargo, aunque se trata de prendas deconstruidas, han sido hechas en sus partes esenciales, con la mayor de las ortodoxias de cánones de la vestimenta masculina clásica.

Por ello, aunque existen grandes zonas de tela en las que aparentemente se produce un silencio cromático, éstas están igualmente acompañadas de los botones de las medidas reales, los dobleces tal cual son en cualquier traje de corte clásico; las mangas tienen la dimensión de un traje talla 42 aproximadamente y los bolsillos tienen, como debe de ser, su forro interior y pueden, como es el caso, recibir un finísimo pañuelo de seda que asoma jactancioso por encima de la costura de la bolsa que le contiene.

Se trata más de una propuesta minimalista. El traje es el clásico, apegado a los dogmas de la costura: tiene forro (uno de ellos lleva la firma por dentro: Alonso Mateo), solapa planchada, rayas gris Oxford, pero el traje está hecho más para vestir un muro que a un ser humano. Aunque buena parte de las partes que le componen tengan la medida y la inspiración en el hombre, éste es por ahora no un portador de la prenda sino un admirador de eso nuevo en lo que la prenda ha devenido.

Los títulos de las obras son igualmente irónicos en el sentido de la evocación que hacen los mismos sastres y diseñadores de moda, quienes a diferencia de un cineasta que nombra su película, o un artista visual que bautiza una exposición, se concretan a nombrar la época del año para la que fueron realizadas y, si acaso, nos da pistas el nombre del autor de esa ropa nueva, pero nada más. En lo particular, se reconocerán las prendas por designaciones como "Saco de tres botones"; "Traje con valenciana"; "Pantalón amplio con pinzas"; "Blazer clásico", etcétera.

De ahí, de esa parquedad, Alonso Mateo ha tomado los títulos para sus obras: Otoño-Invierno (cruzado); Otoño-Invierno (tres mangas); Otoño-Invierno con manga y sombrero; Otoño-Invierno doble manga gris; Otoño-Invierno doble manga roja, etcétera. La muestra está acompañada igualmente de textos extraídos de pies de foto de eventos sociales. Algunos atribuidos a personalidades como Grace Kelly aderezan de manera espléndida esta propuesta. Entre los de las revistas, presentados a manera de un cuadro más dentro de la exposición, se encuentra el que dice: “Mil periodistas de prensa escrita, más de doscientos fotógrafos, sesenta cadenas de televisión de cincuenta países diferentes demuestran que la alta costura se encuentra totalmente recuperada”. ¿Más ilustrativo?

Otoño-Invierno nos deja ver a un Alonso Mateo que viene de las figuras angostas y que ahora se expande en amplios espacios cromáticos que antes sólo rodeaban al personaje central y ahora adquieren mayor presencia dentro del plano, toda vez que en ellos, a diferencia de los de otros años, suceden cosas como una construcción no siempre simétrica que, ya le era tan propia. Se trata de un salto visual de grandes alcances en su trayectoria.

Presentó, casi de manera simultánea a su exposición en la OMR, una muestra en la galería de Emma Molina, en Monterrey, en la que podría decirse que se trata de una pequeña retrospectiva que va de 1994 a 2002, aunque en ella se encuentran algunas piezas gráficas similares a las que presentó en la ciudad de México.

Prepara una importante muestra para la Galería Ángel Romero de España, para ARCO, en la que incluirá producción muy similar a lo presentado en la OMR, más algo de lo más reciente de su producción, que constará de obras sustancialmente más deconstruidas y cercanas al cubismo, realizadas con telas, cortes y diseños de la industria del vestido elegante. Sin abandonar su ironía y mordacidad ante la frivolidad de la realeza, se aproxima cuidadosamente al mundo de las pasarelas, al que sostiene que “hay que ver como un bien espiritual y social. A veces ahí hay más cosas que en un museo o en una galería”, ha dicho. Y como prueba está su colección Otoño-Invierno. Ya tocará a otros desentrañar este afecto desmedido por el mundo de lo superficial en Alonso Mateo. Él, mientras tanto, diseña ropa para vestir espacios interiores.

SANTIAGO ESPINOSA DE LOS MONTEROS

Alonso Mateo, por Santiago Espinosa de los Monteros | artnexus