Exposición Individualoct 2002 - dic 2002· Por Issa Maria Benitez Dueñas

Yishai Jusidman

Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo - MEIAC

Frente al exceso de fotografías y pantallas que invaden en los últimos tiempos los espacios del arte, parece difícil encontrar un conjunto de obra pictórica que pueda plantarle cara a las nuevas tecnologías. Por otra parte, los conceptualismos que derivan en todo tipo de prácticas artísticas parecen lo más alejado del ejercicio manual y artesanal que implica la pintura. Frente a este panorama, el artista mexicano Yishai Jusidman siempre ha presentado argumentos incontestables que nos recuerdan tanto la necesidad y vigencia de la pintura, como su aspecto inminentemente conceptual.

La exposición Mutatis Mutandis, que se ha presentado en Badajoz después de ser exhibida en el S.M.A.K. de Gante, incluye la última serie sobre la que Jusidman ha trabajado y que se titula significativamente Pintores trabajando. En ella, el artista ha retratado a varios pintores-pintores mexicanos con cámaras colocadas en las esquinas superiores de los lienzos sobre los que trabajaban en ese momento. Las fotografías captan el momento en el que el pintor da unos pasos atrás para convertirse por unos instantes en espectador de su propia obra y evaluar su propio proceso de trabajo. Estas fotografías después dan lugar a dos pinturas a escala que Jusidman coloca en paralelo y unidas por un pedazo de alfombra que lleva las marcas y manchas del proceso de trabajo del propio Jusidman. En el centro de la construcción queda tan solo el espacio en el que debiera estar el cuadro en cuestión que permanece para siempre invisible.

Pareciera que toda la exposición estuviera concebida bajo esta idea: el artista mirando su propia obra, evaluándola antes de continuar. Así, la mayor parte de la muestra está conformada por reelaboraciones que el propio Jusidman ha hecho de algunas de sus series más complejas, principalmente Sumo y Bajo tratamiento. De este modo, la exposición se antoja un ejercicio de revisión desde afuera que el artista mismo nos propone, principalmente como creador pero también y ¿por qué no?, en tanto espectador y crítico, otra de las facetas que Jusidman desarrolla con asiduidad en medios mexicanos e internacionales.

Exposición Individual: Yishai Jusidman — imagen 1
Yishai Jusidman. F. A., 2000-2001. Acrílico y óleo sobre lino montado en madera y alfombra sintética. 218 x 200 x 380 cm. (85 3/4 x 78 3/4 x 149 pulgadas).

Resulta también significativo que esta revisión se sirve de medios alternativos a la pintura: instalación, tapices, fotografías, plotters superposiciones digitales e impresiones electrostáticas, pero siempre como herramientas que le permiten analizar con mayor profundidad la pintura misma, como práctica y como medio.

La serie Bajo tratamiento ha sido deconstruida a partir la superposición de las imágenes escaneadas de los cuadros de Jusidman sobre las fotografías que sirvieron de base a la pintura. La distancia entre imagen pictórica e imagen fotográfica -entre modelo y reproducción, pero, en este caso, ¿cuál es cuál?- se colapsa aunque no del todo, dejando lugar a sutilísimas diferencias que, en lugar de definir mejor, desdibujan al sujeto retratado hasta el punto de lo fantasmagórico. Una metáfora de la representación. Otro tipo de alteración que ha sufrido la serie es la que se lleva a cabo en un conjunto de tapices intervenidos pictóricamente por el artista, en los que el rostro de cada uno de los pacientes se ha aislado y ampliado hasta ocupar el total del tejido. Esta ampliación ha transformado la imagen unitaria en un campo de píxeles que desdibujan los rasgos de identidad del retratado y convierten el plano horizontal en un ejercicio cromático casi abstracto. De la identidad original del sujeto solo queda, en una vitrina colocada al lado del tapiz, algo más adelante, el libro de arte que sostenía en la fotografía original y en el que puede verse todavía la imagen que había seleccionado el paciente. La relación entre ambos objetos es reforzada por un trozo de alfombra que sale del tapiz para servir de base a la vitrina y que se presenta como un lazo visible de orden más bien conceptual.

El resultado de la manipulación de Sumo es quizá más impactante, en tanto la deconstrucción resultante da lugar a dos elementos completamente separados entre sí formalmente, y que ponen en evidencia con mayor claridad la idea de pintura como proceso y transformación de una realidad dada. En este caso, los luchadores de sumo han sido eliminados de los cuadros, de tal suerte que en ellos sólo quedan los fondos geométricos y coloristas sobre los que luchaban. Cada cuadro genera una composición que ha perdido su función de contener a las figuras para ganar autonomía formal. Con el mismo recurso de la alfombra que se extiende hacia el espectador, Jusidman ha colocado vitrinas, pero en este caso, con las fotografías originales de las que partió para elaborar las piezas. Se trata de fotografías en blanco y negro de tipo documental y en las que pueden verse los elementos originales del fondo, casi siempre conjuntos de espectadores. La contemplación de ambos elementos desnuda la estructura base figurativa en la que el pintor se basó para hacer los fondos abstractos que acogieron a los luchadores. La imagen recompuesta de pronto cobra un nuevo sentido, igual que el recurso de Jusidman de poner en conflicto ambos tipos de elementos: el narrativo y el formal.

La exposición es, en su conjunto, una propuesta sumamente reflexiva que toca multiplicidad de temas absolutamente vigentes en la discusión sobre el arte contemporáneo: la representación, la mirada, la reproducción, la idea de original, la incorporación de nuevos medios, etc. Se antoja como un hito en la interesantísima obra de un pintor claramente cerebral y analítico que en ningún momento desdeña el aspecto artesanal y la buena factura de un cuadro bien pintado. Nos deja con la curiosidad y el deseo de verle volver a una pintura más rica si se puede y siempre renovada en sus propuestas conceptuales.

ISSA MARÍA BENÍTEZ DUEÑAS

Yishai Jusidman, por Issa Maria Benitez Dueñas | artnexus