Tempo

Adriana Varejão. Azulejos, 2000. Estuco sobre lienzo pintado al óleo. Instalación para un sitio específico. Dimensiones variables. Cortesía: Lehmann Maupin Gallery, Nueva York/ Galería Fortes Vilaça, São Paulo.

Colectivaoct 2002 - dic 2002· Por Pablo Helguera

Tempo

La exposición inaugural del nuevo local temporal del Museo de Arte Moderno en Queens, paradójicamente, trata acerca del tiempo. Tempo tiene significación particular por varias razones. En primer lugar, ésta es la primera exposición en el MoMA del curador adjunto Paulo Herkenhoff, el reconocido curador brasileño que se integró al equipo curatorial de este museo hace un par de años. En segundo lugar, Tempo constituye un esfuerzo curatorial ambicioso que pretende abarcar un tema inmenso en el arte contemporáneo a través de una dilucidación filosófica y transcultural.

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Martin Creed. Obra No. 189, treinta y nueve metrónomos contra el tiempo, uno por cada velocidad, 1998. 39 metrónomos mecánicos Malzel. Cada uno de 23 x 11,5 x 11,5 cm. (9 x 4 1/2 x 4 1/2 pulgadas).Colección privada. Cortesía: Gavin Brown’s enterprise, Corp., Nueva York.

El tema del tiempo es quizá uno de los más extensos y presentes en el arte contemporáneo, tanto por su utilización como tema como por su incorporación como medio en las últimas décadas, al punto de existir lo que denominamos "time arts" o "artes temporales". Tempo nos ayuda a trazar la topografía de las diversas maneras en que artistas han reflexionado acerca del tiempo, a veces incorporando la dimensión en sus obras. La exposición está dividida en cinco secciones. La primera, titulada "Time collapsed" (tiempo colapsado), presenta ejemplos de artistas cuyas obras pretenden contrarrestar de alguna manera el parámetro oficial y reglamentario del tiempo. Ejemplos son los relojes con numerología revuelta de Louise Bourgeois, Cildo Meireles y Andrea Zittel, o una obra de Martin Creed consistente en 36 metrónomos en fila, colocados a diferentes velocidades. La segunda sección, "Transgressive bodies", recupera a través de obras de artistas contemporáneos los argumentos filosóficos de pensadores como Henri Bergson, quien decía que el tiempo vivencial de los sujetos no puede ser medido por los parámetros arbitrarios del reloj. Esta contraposición del reloj «biológico» ante el reloj convencional se presenta a través de obras de Janine Antoni, Pipilotti Rist y Matthew Barney —quienes incorporan un elemento de performatividad utilizando al cuerpo—, así como la obra de Erwin Wurm, One Minute Sculptures, consistentes en diversas posturas o tableaux vivants del cuerpo donde lo efímero se interseca con lo escultórico.

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Erwin Wurm. Escultura de un minuto, 1997. Impresión a color. 43 x 30 cm. (17 11/16 x 11 13/16 pulgadas). Cortesía del artista y Art: Concept, París.

En la tercera sección, titulada "Liquid time" (tiempo líquido), se concretiza el tema de la transitoriedad a través de la metáfora del agua. El agua como representación del tiempo ha sido inspiración para artistas como Félix González Torres, Roni Horn, Adriana Varejão y Kim Sooja, los cuales tienen obras referentes al tema en esta sección. La cuarta parte, "Trans-historias", es quizá la que contiene las premisas más ambiciosas, complejas, e interesantes del proyecto, pues busca trazar la relación entre el discurso postcolonialista y las percepciones del tiempo. En esta sección la interpretación de lo que es el tiempo deja de ser ya la idea filosófica, y es más bien la memoria cultural, o la historia colectiva de una sociedad. Con artistas como Marc Latamie, Kara Walker, Fatimah Tuggar e Iñigo Manglano-Ovalle, esta sección parece servir como un útil epílogo de la presente Documenta, donde impera la importancia de la crítica de la historia.

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Janine Antoni. Destete, 1990. Estuco. 30,5 x 96,5 x 5,1 cm. (12 x 38 x 2 pulgadas). Colección Craig Robins. Cortesía: Luhring Augustine, Nueva York.

La quinta sección, titulada "Movilidad/inmovilidad", y que podría de hecho ser una exposición en sí, se regresa a la reflexión abstracta acerca de la duración, subvertida de nuevo como en la primera sección pero esta vez a través del artificio de la ficción. En ésta se encuentran la conocida obra de Gabriel Orozco Caballos corriendo infinitamente, de 1995, consistente en un tablero de ajedrez con excesivos cuadros y caballos de varios colores, que presenta un rompecabezas irresoluble de una partida de ajedrez que de ser jugada no tendría límites. Un video de Ceal Foyer, titulado Ink on Paper (Tinta sobre papel, 1999), consiste simplemente en la imagen de una mano con un marcador permanente tocando una hoja de papel. El círculo de tinta del marcador, imperceptiblemente, va creciendo conforme transcurre el video. Y finalmente, la obra de Douglas Gordon, Monument to X de 1998, consiste en la imagen de dos personas en un beso apasionado —de catorce horas (aunque la imagen en video en la galería se editó a 14 minutos).

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Marc Latamie. Casabagass, 2002. Instalación con caseta de madera, máquina para hacer jugo de caña de azúcar y video. Dimensiones variables. Comisionado por The Museum of Modern Art, Nueva York.

En un espacio relativamente reducido para una exposición de esta magnitud temática y con tal esquematización de los temas, Tempo incorpora una enorme variedad de obras, subtemas y contraposiciones. Su valor principal es quizá el de hacer notar la enorme importancia que un tema como el tiempo tiene, ha tenido y sigue teniendo en el arte contemporáneo, y cómo, de la misma manera en que el tiempo es ilimitado, lo mismo son inagotables las reflexiones que se dan sobre éste.

PABLO HELGUERA

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