Organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, esta exposición se concentró en los diez años que Roberto Matta vivió exiliado en Nueva York. Al igual que muchos miembros del movimiento surrealista, el chileno Matta se trasladó a los Estados Unidos en los años de la Segunda Guerra Mundial. Durante este período, creó algunas de las obras más características y significativas de su carrera, y participó en el escenario artístico local, ejerciendo gran influencia sobre la generación más joven de artistas estadounidenses a los que más tarde se les conocería como expresionistas abstractos.
La exposición reunió pinturas y dibujos de colecciones públicas y privadas de los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Más de veinticinco dibujos ilustraban el desarrollo de su estilo individual. Dibujos excepcionales en crayón y lápiz, a veces con algo de acuarela, en los cuales extraños personajes flameantes parecen atormentados por tensiones sexuales, demostraron el talento de Matta como maestro del dibujo. Uno de los ejemplos más hermosos fue The Red Sun (1940), un colorido paisaje abstracto dominado por formas orgánicas y líneas delicadas y fluidas. Un raro dibujo sobre papel negro, Dark Light (1940), fue un exquisito ejemplo de imaginería surrealista. Otro, Woman Playing Ball in Front of the Volcano (1940), ilustró la influencia que el paisaje mexicano tendría en las imágenes de Matta después de visitar el país.
Sin embargo, el enfoque principal de la exposición fue el componente pictórico. Las obras sobre lienzo demostraron la evolución de su aproximación a la pintura, que describe el universo interno del hombre en relación con los eventos del mundo que lo rodea. Muchas de las primeras obras maestras de Matta estuvieron representadas en la exposición, incluyendo Invasion of the Night (1941), The Earth is a Man (1941-1942), The Onyx of Electra (1944), y A Grave Situation (1946). En Miami, la exposición incluyó préstamos de colecciones regionales, entre los que se encontraba Crucifixión (1938), la primera pintura realizada por Matta, a solicitud de su amigo, el artista británico Onslow Ford.
No cabe duda de que la pieza más importante de la instalación fue el monumental lienzo The Earth is a Man (1941-1942), un paisaje surrealista en donde el mundo exterior se fusiona con el alma interior. La escena describe el comienzo del universo y muestra tanto el espacio exterior de la Tierra como el mundo interno del hombre. Es un impactante paisaje amorfo iluminado por un sol eclipsado por un planeta rojo y rodeado de formas que experimentan una metamorfosis. Con el empleo de línea y color, el artista describe estados que van de lo líquido a lo cristalino. La imagen es una composición de formas fluorescentes con ricos tonos escalonados semejantes a joyas. Al aplicar la pintura con esponja y luego limpiarla, Matta crea una verdadera apariencia atmosférica.

Su tamaño, inmenso, comparado con los estándares de la pintura de caballete, y sus características apocalípticas –que, al igual que su tamaño, le deben mucho al Guernica de Picasso y a los murales de Rivera, Seiqueiros y Orozco que Matta vio en México estuvieron una profunda resonancia entre la nueva generación de artistas estadounidenses. Ellos estaban familiarizados con la estructura cubista y la imaginería de sueños surrealista, pero la nueva forma de abstracción de Matta realmente les llamó la atención.
Su primera experiencia como arquitecto tiene una fuerte conexión con su estrategia pictórica. Formado en Chile, sus composiciones tienen un claro componente arquitectónico. Desde un punto de vista temático, la relación entre los misterios católicos que Matta estudió en la Universidad Católica y la pintura surrealista parece decisiva. Está relación está presente en obras impactantes tales como Rocks (1940) –que también describe el paisaje volcánico de México–, Foeu (1941), e Invasion of the Night (1941). En estas obras particulares, las imágenes apocalípticas son seculares y desarrollan una clara narrativa de creación dual y destrucción.
Algunas de las obras seleccionadas para la exposición ilustran la familiaridad de Matta con figuras europeas importantes, tales como Le Corbusier, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Alvar Aalto y Marcel Duchamp, entre otros. The Bachelors Twenty Years After (1943), por ejemplo, es una clara referencia a la famosa obra de Duchamp. En esta obra, Matta presenta formas lineales traslapadas que sugieren máquinas que transfieren materia a vidrio creando laberintos que flotan en un lienzo que, de lo contrario, estaría vacío. Es una imagen compleja que reitera su estilo y estado de ánimo únicos.
Con el paso del tiempo, la obra de Matta encara sus inquietudes por los temas sociales y la forma como afectan la vida de la gente. Le conmueven de manera particular los desastres de la guerra y el impacto de la tecnología sobre la sociedad. Hacia finales de la década, su obra había tomado una dirección más ilustrativa, como se ve en However (1947), una pintura que describe una línea de producción mecanizada en la cual seres similares a robots hacen cosas monstruosas, en referencia a los campos de concentración nazis. Hay un claro interés por la imaginería, que, en algunos casos, sacrifica las representaciones abstractas de sus primeras obras, que son más impactantes. En la exposición de Miami esto fue claramente ilustrado por la última obra expuesta, Untitled (1968), una enorme pintura que no encajaba dentro del contexto de la exposición. Es una pieza de su época posterior, que pertenece a un período completamente diferente y distraía en vez de complementar, debido a su tamaño desproporcionado (232 x 118 pulgadas) y su falta de fuerza temática y estilística.
Sin embargo, la exposición fue una oportunidad extraordinaria para apreciar las obras más importantes de este maestro latinoamericano, y para entender a cabalidad su papel en el desarrollo de la historia del arte en el siglo XX.
FRANCINE BIRBRAGHER
