Exposición Individualoct 2002 - dic 2002· Por Bélgica Rodríguez

Pepe López

Sala Alternativa

Residenciado en París y después de siete años de ausencia, Pepe López, seudónimo del artista José Luis López Reus (Venezuela, 1966), regresa al medio de las artes visuales de Venezuela con la muestra titulada Leader Market (Mercado de líderes). La muestra trata sobre la recreación de “un doble juego morfológico: el artista como espectador y consumidor global de imágenes de televisión y el proceso de creación en sí mismo, partiendo de lo que él ve”. El artista fagocita esas imágenes y utilizando la televisión y la computadora, “los mismos medios de consumo tecnológico” que están a su disposición, a partir del imaginario colectivo, la neurosis de la guerra, el temor a la violencia y golosinas de consumo masivo como el chocolate, crea un nuevo paradigma fenomenológico que concierne al Ser social, como individuo y como colectivo.

Cinco series evidencian las preocupaciones plásticas, conceptuales y estéticas de Pepe López en esta exposición. Cuatro instalaciones y un conjunto de fotografías tienen como constante, por un lado, los héroes anónimos de la vida contemporánea, y por el otro, el lado “feo de la vida”, el que contempla lo perecedero en contradicción con lo que parece no desaparecer, los líderes políticos. Este planteamiento está muy bien explicitado, visual y conceptualmente, en la instalación que tiene el título de la muestra, Mercado de líderes, en la que la serie de calcomanías en círculo con el rostro de los presidentes actuales de diversos países, están adheridas a unas frutas colocadas en una especie de venta de mercado en el que había, por ejemplo, naranjas con el rostro de Bush, tomates con Aznar, manzanas con Giscard, coco con Fidel, pepinos con Blair, y muchos más.

Exposición Individual: Pepe López — imagen 1
Pepe López. Mercado de líderes, 2002. Detalle de instalación. Frutas y verduras naturales con sellos impresos con rostros de líderes políticos mundiales. Dimensiones variables. Foto: José Arismendi.

Pepe López trabaja con lo que él mismo denomina la “comunicación express”, una simbiosis entre el hecho o acontecimiento y la necesidad de mercadearlo inmediatamente. Así, una guerra, con sus herramientas de muerte, se convierte en un producto camuflado, a ser consumido masivamente a través de un juguete, un juego de mesa o un film. En este sentido, la instalación Camouflage chocolate collection, con sus cajas de chocolaticos suizos, no ya envueltos en papel que muestra plácidos paisajes idílicos sino el diseño verde oliva del uniforme de guerra, plantea una realidad en sus contradicciones. El chocolate, como símbolo de cierta sensualidad y placer de vida, se convierte en vehículo de destrucción. Los dos símbolos se hacen uno solo al intercambiar sus papeles en función de una realidad que crea el mass media como portavoz de la necesidad de consumir hasta la guerra.

El tema que ataca Pepe López es de mucha actualidad. Pero lo más importante es que la crisis mundial allí percibida, en sus fragilidades y asperezas, es expresada visualmente con materiales adecuados, no convencionales. La diminuta barrita de chocolate perecedero se convierte en soporte de una estructura plástica que a su vez es archiconocida, como son las manchas amebianas verde oliva negras que emanan energías destructivas del uniforme de 102 milicias. El otro recurso es la fotografía digital en proceso Lambda sobre papel Kodak, aluminio y plexiglás. Un proceso de abstracción, ligado a muchas corrientes del arte actual, impone el artista en su encuentro con la necesidad de crear otros conceptos de poder y de sensibilidad a través del arte, con un propósito plástico y conceptual simultáneamente antiformalista y naturalista. En situación creativa conjuga un mundo fracturado como tema, con materiales que podrían calificarse de suntuosos. Las estupendas fotografías muestran héroes salidos de las series televisivas que para el mundo son los únicos salvadores. Lo anónimo y lo conocido en simbiosis temática se constituyen en vigencia plástica.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Pepe López, por Bélgica Rodríguez | artnexus