Exposición Individualoct 2002 - dic 2002· Por Victoria Verlichak

Jorge Macchi

Galería Ruth Benzacar

La palabra “artificio” cuenta con por lo menos dos docenas de sinónimos —treta, disimulo, truco, astucia, disfraz, ilusión, apariencia, arte, destreza, ingenio, pericia, artilugio— y todos le caben a Fuegos de artificio, la exquisita muestra de Jorge Macchi en la Galería Ruth Benzacar. En un sector que se aparta del gran cubo blanco desplegó una serie de gouaches pintados en 1996 y en la sala principal las piezas e instalaciones recientes. Fuegos de artificio (impresión; tierra y cola sobre papel, 260 x 150 cm) es también una de las obras exhibidas, en donde aparece la forma de la suela de un zapato dejando marcas que se agrandan y se pierden. ¿Quién es el osado que quiere imponer su presencia? ¿Quién, el que se planta primero con firmeza y, luego, se desvanece?

Algunas de las realizaciones de 2002 expanden los límites de la noción de arte, mientras que los dibujos presentados tienen a la línea como gran protagonista. En una primera instancia, el espectador no hallará nada caótico ni librado al azar en las obras exhibidas, que multiplican ciertas ideas con diversos recursos expresivos. Pero, lejos de ser meros juegos visuales de realización impecable, los trabajos interrogan al espectador desde el refinamiento y la inteligencia acerca de la confusa circunstancia social y política actual de esta parte del mundo.

El rango de los materiales —madera, papel, aluminio, clavos, pintura, acuarela— y de los medios —video, impresión fotográfica, dibujo— elegidos por Macchi (Buenos Aires, 1963) unifican un discurso que, sin embargo, puede abrirse hacia una multiplicidad de sentidos. La mayoría de las obras, repletas de gestos casi imperceptibles, resultan disparadores de imágenes, situaciones, pensamientos que no tienen necesidad de ser explicitados. Parecieran buscar a un espectador con ideas propias en quien confiar la desintegración de un pentagrama y la huida de las perforaciones de lo que aparece como una inocente hoja de anotador. Son piezas que precisan miradas cómplices para asomarse al derrumbe y al arrinconamiento de algunas de las florecitas de lo que se asemeja a una primorosa pared empapelada. Desintegración, huida, derrumbe, arrinconamiento… ¿De qué están hablando? ¿De todo el país o de la clase dirigente? ¿Del valor de la opinión pública? ¿De la información?

Exposición Individual: Jorge Macchi — imagen 1
Jorge Macchi. El rincón del vocero, 2002. Recortes de diario sobre madera. 132 x 172 cm. (51 3/4 x 67 3/4 pulgadas).

De este modo, la obra The speaker’s corner (El rincón del vocero) resulta una de las más emblemáticas de la propuesta estética de Macchi, que incluye la reutilización y resignificación de materiales preexistentes. Uno de los sitios más pintorescos de Hyde Park en Londres es The speaker’s corner. Éste es un rincón del parque en donde, siguiendo una tradición más que centenaria, cualquiera puede apersonarse generalmente los domingos para ofrecer a viva voz su parecer acerca de todo lo humano y divino.

Bella y despojada, The speaker’s corner (recortes de periódico y alfileres sobre madera, 130 x 170 cm.) es también una de las obras más sobresalientes de esta muestra. Consiste en una serie de comillas —ese signo ortográfico que se pone al principio y al fin de las citas— recortadas de los periódicos y fijadas con alfileres sobre madera. Las comillas se abren y cierran sobre el espacio vacío dejado por lo cercenado. Así, al desechar las palabras y apropiarse de las comillas y mostrar la nada que éstas cobijan, Macchi pareciera estar haciéndose cargo de algunos aspectos del entorno que lo rodea. Al mismo tiempo, el artista realiza un doble recorte en su obra que llega cada vez más liviana a la vista del espectador y más densa en su registro de cierta realidad; en su posibilidad de manipular.

La ausencia de las palabras, que deberían hallarse encerradas entre los signos, ¿aparece como un contundente llamado a la revalorización de las mismas o como una solicitud de silencio reflexivo para poder navegar el maremoto que padece la República? Finalmente, son miles las palabras que mienten, se contradicen, y que se derraman desde la programación radial y televisiva, se despliegan en la prensa gráfica, asaltan al transeúnte desde la publicidad callejera a toda hora, sin piedad.

En cierto sentido, el video que reproduce La canción del final realiza la misma operación de sustracción de la información que los otros trabajos. El material presenta los últimos tramos de un presunto filme en la apariencia de palabras borrosas que ruedan sin cesar, tornando ilegibles los nombres que tendrían que consignar la propiedad intelectual de artistas y técnicos participantes en la película que, igualmente, nunca se ve. Todos los presupuestos se diluyen y las apariencias se contradicen en la obra de este artista que suele vivir y trabajar en Buenos Aires, cuando no se halla cumpliendo alguna beca de residencia para artistas en el castillo de Plüschow en Alemania o en Civitella Ranieri en Italia, como ahora.

VICTORIA VERLICHAK

Jorge Macchi, por Victoria Verlichak | artnexus