FIA 2002

Luiz Hermano. Calendario, 2002. Plástico y cobre. 90 x 105 x 27 cm. (35 1/2 x 41 1/3 x 10 1/2 pulgadas). Galería Adriana Schmidt.

Feriaoct 2002 - dic 2002· Por Bélgica Rodríguez

FIA 2002

No faltan las contradicciones cuando se habla de ferias de arte. No faltan tampoco las opiniones disímiles alrededor de su utilidad, función o responsabilidad en el desarrollo del arte, o relativizado estrictamente en su mercadeo. Siendo evidente que una feria trata, principalmente, del mercado del objeto que mueve su realización, la mirada y la reflexión estética se orientan hacia el valor calidad en términos del valor inversión. Las ponderaciones y las críticas se suceden entre entendidos y no entendidos: es mala, buena, mejor o peor que la anterior para al final una consideración: cuánto se vendió. Y por último, la aceptación general de que se trata de un evento de disímiles proporciones, de calidades artísticas diversas y de diferentes propuestas de acuerdo con los intereses de los galeristas en el caso de la plástica, que tienen un objetivo: mostrar un producto. Las ferias de arte se suceden sin tregua, convirtiéndose hoy en grandes y esperados momentos, igual que en el universo del espectáculo, siempre orientado hacia lo fastuoso y lo festivo. Rescatando un límite en sus objetivos, podría decirse que conllevan un interés cultural, en el sentido de mostrar un pasado con una actualidad, o sea la conjunción de vanguardias históricas con vanguardias de hoy, resultando interesante, formal y conceptualmente, ver ubicado un Picasso prácticamente al lado de un trabajo de la joven colombiana María Fernanda Cardozo, por ejemplo.

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Fernando de Szyszlo. Dos caminos a Mendieta, 1999. Acrílico sobre tela. 180 x 140 cm. (70,8 x 55 pulgadas). Foto: COM-Media. Galería Durban.

Todas estas consideraciones para comenzar a hablar sobre la undécima edición de FIA, 2002, heroicamente realizada entre el 4 y el 9 de junio, a pesar de la grave situación de crisis de Venezuela conocida por el mundo entero. La consecuencia inmediata fue la reducción en presencia de galerías extranjeras. Sin embargo, con todo y todo, el evento resultó un éxito. Bajo el lema “Caracas Galería del Mundo”, la Feria Iberoamericana de Arte, FIA, genera un encuentro de magníficas proporciones de interés especial para las artes visuales en Venezuela. Por una semana Caracas se convierte en un polo de atracción artística que durante las semanas subsiguientes continúa proyectándose en actividades paralelas, entre ellas las exposiciones Salón CANTV Jóvenes con FIA y el Encuentro Iberoamericano de Fotografía, de las que, en sus ediciones 2002, fueron curadores Juan Carlos López (Sala Ateneo de Caracas) y Tomás Rodríguez, junto a la experta Lola Garrido (Museo de Bellas Artes), respectivamente. Los artistas homenajeados fueron Fernando de Szyszlo de Perú y Edgar Sánchez de Venezuela.

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Edgar Sánchez. En el espacio interior, 2001. Acrílico sobre tela. 130 x 130 cm. (51 x 51 pulgadas). Galería Freites.

La FIA es un evento complejo, por el empeño en que no se trate de un muestrario de obras que sigue una línea zigzagueante de galerías. Ella comporta responsabilidad de sus organizadores, Magdalena Arria, Zoraida Irazábal, Ana Josefina Vicentini y Nicomedes Febres; una interacción con el medio artístico nacional, de allí que en su marco estén presentes la mayoría de las instituciones museísticas, fundaciones y afines con exposiciones de carácter histórico, con stands de publicaciones, y la realización de encuentros teóricos. Al hacer un análisis de la obra presentada, mayoritariamente pintura, por las galerías participantes en FIA 2002, en un extremo, al lado de la insoslayable repetición de artistas, se observó una tendencia a lo más convencional y, salvo unas poquísimas excepciones, no hubo mayores enfoques de audacia creativa. En el otro extremo pudo constatarse un resultado, estoy segura inesperado, en la magnífica presencia del arte venezolano desde finales del siglo XIX hasta el XX.

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Alejandro Otero. De la serie Las cafeteras, hacia 1947. Óleo sobre tela. 80,6 x 65 cm. (31 3/4 x 25 1/2 pulgadas). Foto: Reinaldo Armas, Charlie Riera. Colección Banco Mercantil.

En relación con esto último, haremos un recorrido histórico comenzando con dos fuertes presencias institucionales privadas con las que abría la Feria: las magníficas pinturas de la serie Cafeteras de Alejandro Otero, que indudablemente lo ubica como un maestro, en la Fundación Banco Mercantil, y en la Fundación Banco Provincial, Una mirada a la contemporaneidad en Venezuela con obras de Armando Barrios, Manuel Quintana Castillo, Carlos Cruz-Díez, Julio Pacheco Rivas, Alirio Palacios, Jesús Soto y Oswaldo Vigas. Ambas fundaciones, con sus propias colecciones, han sido un fuerte estímulo de respaldo para las artes plásticas del país. Bajo esta lectura se continúa directamente a la Galería Muci, que casi como un museo exhibió una pintura de vanguardia histórica, brillando las temáticas tradicionales al cubrir con magníficas piezas las últimas décadas del siglo XIX con figuras como Martín Tovar y Tovar y Arturo Michelena, y las primeras del siglo XX con Manuel Cabré, Marcos Castillo, Carlos Otero, Luis Alfredo López Méndez, Francisco Narváez, Armando Reverón, Alejandro Otero, Francisco Fernández, Tito Salas y Federico Brandt, casi todos de la llamada Escuela de Caracas, hasta llegar al artista ingenuo Bárbaro Rivas, a Alejandro Otero y al más joven, Carlos Prada. Este capítulo de la pintura venezolana, que presenta obra en su mayoría inédita para el público venezolano, se continuaba en la Aldo Castillo Gallery de Chicago con la muestra individual y antológica de la obra dibujística de Oswaldo Vigas, realizada entre 1946 y 2002, en la que explora varias dimensiones texturales y muestra la fuerza creativa de su evolución pictórica. Haciendo una circunvalación, llegamos al espacio curado por las instituciones museísticas de Caracas, donde se presenta la obra de artistas iberoamericanos y venezolanos extraídas de los depósitos y que pocas oportunidades se tiene el privilegio de ver: Ramón Vásquez Brito, Alirio Palacios, Manuel Espinoza, Edgar Negret, Luisa Richter, Juan Genovés, Alirio Palacios, Pedro León Zapata, Miguel von Dangel, Ana María Mazzei, Jacobo Borges, entre otros, estableciendo un diálogo en la vanguardia que abrió caminos hacia la segunda mitad del siglo. En el camino nos encontramos con el espacio dedicado a los Premios Nacionales de Fotografía, 1990-2000, creado por el Consejo Nacional de la Cultura en 1990, dentro del Fondo de Estímulo a la Creatividad: Alfredo Boulton, Fina Gómez, Paolo Gasparini, Bárbara Brandli, Claudio Luis Brito, Antonio Sánchez, excelente comprobación del valor de la fotografía en el medio artístico venezolano. Debemos detenernos en el Grupo Li, Centro de Arte, sólo para ver Retrato de Julieta, 1936, y Maestra de escuela, 1937, ambas de Héctor Poleo; una valiosa escultura del maestro Francisco Narváez y dos piezas de Carlos González Bogen, protagonistas de los cambios plásticos de la Venezuela de mediados del siglo pasado. A la contemporaneidad llegamos en la Galería 39, que presenta a artistas que trabajan en propuestas novedosas, como Nela Ochoa, Carola Bravo y Milton Becerra. Llama la atención la obra actual de Mazzei y Ochoa, quienes abordando propuestas diferentes apuestan a un compromiso plástico de actualidad. Para completar esta exploración visual encontramos la Galería Ascaso, que en amplio espacio expone unas piezas magníficas de Alirio Palacios de los últimos dos años y quien bajo la rúbrica, trabajando con su característica imaginería, se compromete con audaces planos abstractos. Otros artistas son Jesús Soto, José Antonio Dávila, con bodegones hiperrealistas, y Carmelo Niño, quien sin abandonar sus escenas familiares acusa un cambio que reporta mayor fuerza a sus planteamientos artísticos.

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Elías del Toro. Penélope, 2001. Resina policromada. 73 x 40 x 28 cm. (28 3/4 x 15 3/4 x 11 pulgadas). Spativm Arte Contemporáneo.

De fuera de Venezuela, reportamos a Joan Guaita Art de España, con Jesús Soto, cuya novedad es que en su obra sólo privan el blanco y negro, así como la presentación de la Suite Mallorca, hermosa edición de tres estelas impresas en serigrafías; esta obra cohabita con la de los cubanos Manuel Mendive y Kcho. Galería Forma de Argentina destaca dos artistas centroamericanos, Ana María Martínez de El Salvador y Elmar Rojas, quien muestra algunos cambios enriquecedores a su ya prestigiosa obra. Un trabajo que se destaca mucho son las esculturas de Hugo Zapata en la Galería Sextante de Colombia; su serie Rituales primigenio sigue la línea de la abstracción con una temática basada en lo totémico y los contenedores de agua como generadores de vida de las culturas antiguas latinoamericanas. La Galería Adriana Schmidt, Alemania, consecuente siempre, trajo a la FIA obras enmarcadas en la contemporaneidad: los monopatines de Darío Escobar de Guatemala, las sensacionales fotos de Joan Fontcuberta, y la de Luiz Hermano, Brasil, tratadas a partir de elementos extraídos de la cultura popular de su país.

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Roberto Cortázar. Siete figuras posando en el estudio O, 240. Óleo, grafito, pigmento, polímero, carbón y cera sobre tabla. 138 x 227 cm. (54 1/3 x 89 1/3 pulgadas). Praxis, México.

La Galería Praxis de México, estuvo con su artista estrella Roberto Cortázar, que indudablemente mantiene la alta calidad de su obra, destacándose junto a Roger Mantegani, con unas misteriosas imágenes apostadas en escenarios barrocos. Mientras que su socia, Galería Praxis, Arte Internacional de Argentina, no podía faltar con la obra de Ignacio Iturria, pero esta vez el conocido artista presentó un conjunto de esculturas donde explora la temática e imagen de su obra bidimensional, tratando el soporte con calidad pictórica. La Galería Forum, Perú, presentó varios artistas estrellas de ese país, Eduardo Tokeshi, sin faltar Szyszlo y la joven Cristina Colichón, cuya propuesta tridimensional, negando el espacio, realizada en estructuras de hilos cosidos en mallas, hace eco de propuestas ópticas y cinéticas. Por su parte, Luis Pérez Galería, Colombia, dedicó su espacio mayoritariamente al arte venezolano, llamando la atención la escultura de Daniel Suárez, los dos Mateo Manaure de 1950, la escultura de Francisco Narváez de mediados de 1940, un soberbio relieve en bronce que debió haber formado parte de algún mural con la temática mestiza, una impresionante pintura de César Rengifo de 1980, una Cabeza de Héctor Poleo de 1947, un ramo de flores de López Méndez y una escultura desconocida de Alejandro Otero, bronce de 1942, y sobre todo la pequeña joya pictórica de Siqueiros realizada en 1955. Todas estas obras fueron parte de las valiosas joyas que se van descubriendo a lo largo del recorrido FIA.

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Elvis Rosendo. Autorretrato con sombrilla, 2002. Acrílico y creyón sobre tela. 218,5 x 142,2 cm. (86 x 56 pulgadas). Galería Juan Ruiz.

Continuando con las galerías venezolanas, es fundamental destacar a la Galería Durban, que presentó, del maestro homenajeado Fernando de Szyszlo, un conjunto de 11 telas de diferentes fechas, como una pequeña muestra antológica, con obras impactantes como Orantía y Mar de Lurin. En Graphic II, fue importante la escultura de J. J. Moros, junto a las dos piezas de Manuel Mérida, que aparece para hacerse recordar después de mucho tiempo alejado de la plástica venezolana. Tres generaciones se abrazan con su obra en la Galería Medicci: Luisa Richter, Manuel Quintana Castillo, Asdrúbal Colmenares y Enrico Armas, protagonistas del quehacer plástico nacional. En la Galería Dimaca llamó la atención la silla de Armando Pérez: una pintura en acrílico sobre madera convierte la silla en soporte. Mientras que en la Galería D’Museo hubo que detenerse para admirar una pieza fundamental, el papel perforado de Víctor Valera, dos piezas de Pedro Tagliafico y el trabajo de Alí González: ambos interesan por los planteamientos conceptuales en el campo de la transparencia y fragilidad. En esta galería se confundían los maestros con los jóvenes, situación que dinamizaba el espacio. Jesús Soto, Cornelis Zitman y María Teresa Torras. Podría decirse que la escultura de Elías Toro dominó la escena de la Galería Spativm. Mientras que en la Galería Juan Ruiz, al lado de dos magníficas pinturas de Manuel Quintana Castillo, llamó la atención el trabajo de Elvis Rosendo, con su carga erótica a partir de planteamientos de realidades fracturadas, presentes en la superficie de la tela a modo de fragmentos a unir con la mirada y el pensamiento, así como la pintura de Karim Borjas y la escultura de un Maestro como Jim Amaral, quien con sus pequeños formatos confirma su extraordinario manejo del espacio y el volumen tridimensional. En la Galería Minotauro pudieron verse obras de Wifredo Lam, paisajes de José Gamarra y obra sobre papel de Pancho Quilici, siempre en el estilo de lo figurativo fantástico de la galería. De tres presencias se ocupó la Galería Altamira, el joven Iván Rojas con pintura y una novedosa escultura, la pintura abstracta-expresionista de Gina Mariotto, y con su obra que corresponde a la abstracción, y el novel Orlando Urdaneta, quien incursiona en el tema de la violencia.

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Cristina Colichón. Malagua, 2002. Textil con fibras de nylon. Dimensiones variables. Foto: Félix Gómez. Galería Forum.

Para finalizar, dejamos a la Galería Freites, que en su amplio espacio exhibió al artista invitado Edgar Sánchez, con una serie de pinturas recientes que lo ubican como un maestro en la generación de la segunda mitad del siglo pasado; en la colectiva presentada por Freites pudieron verse dos pinturas de Jacobo Borges que denotan los cambios sustanciales que actualmente acusa su obra; el trabajo de Santiago Cárdenas, Roberto Indiana y Manolo Valdés.

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Alí González. Nebulosa No. 1, 2002. Técnica mixta. 70 x 70 cm. (27 1/2 x 27 1/2 pulgadas). Foto: Raúl Martinetto. D’Museo.

Podríamos concluir con el acontecimiento sustentado en el hecho de que galerías venezolanas, y algunas extranjeras, desempolvaron obras inéditas, muchas de ellas desconocidas para el público, las que definitivamente pertenecen a la historia del arte en Venezuela, convirtiendo a la FIA en un banquete visual.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Doctora en arte de la Sorbona. Crítica e historiadora de arte, especialista en arte latinoamericano.

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