Exposición Individualjul 2002 - sept 2002· Por Lisbeth Rebollo

Walter Goldfarb

Galeria Thomas Cohn


Exposición Individual: Walter Goldfarb — imagen 1
Walter Goldfarb. Amarillo, 2002. Tempera, tinta china y crochet en hilo de algodón sobre lienzo sin tratar. 180 x 140 cm. (72 x 56 pulgadas).

En la más reciente producción de Goldfarb, expuesta en la Galería Thomas Cohn, se destaca la investigación sobre el uso del carbón. El artista elabora procedimientos para transformarlo en material de pintura: el carbón es usado como tinta. Goldfarb crea efectos de color y de materia sometiendo a este material a un método de lavajes sucesivos, que posibilitan al artista volver a trabajar sobre la misma superficie hasta lograr obtener los matices plásticos buscados. A través del proceso que él denominó "combustión orgánica", sus telas son el resultado de trabajar con millares de bastones de carboncillo transformados en tinta y distintas capas de veladuras. Un procedimiento de lavajes en tanques de cloro, donde el género del lienzo es sometido al límite de su resistencia y el carbón revela parte de sus cualidades orgánicas, asumiendo diferentes coloraciones. Se produce así un resultado "desgastado", misterioso, que imprime la marca de tiempos y memorias de vivencias. Mediante este sistema que pone a prueba las potencialidades del material, el artista concentra el foco sobre la dimensión filosófica: la cuestión de la pintura como lenguaje, otorgando una nueva semántica a sus procedimientos tradicionales. Goldfarb "reinventa" el proceso de pintar: el carbón que habitualmente es utilizado para dibujar el espacio del lienzo a ser cubierto por la tinta, a través de este método, adquiere función pictórica. 

El artista penetra profundamente también en la historia de la historia del arte. La relación de su trabajo con la historia del arte aparece en citas de trabajos de Jerónimo Bosch, Vermeer, Van Eyck, Rembrandt y François Boucher, utilizándolas en sus obras como glosario (postmoderno) para desarrollar su reflexión personal en busca de nuevos significados. 

A su pintura, Walter Goldfarb agrega bordados y crochet, realizados por él mismo, con hilos extraídos del lienzo que usa como soporte. Con esta intervención alcanza gran efecto, no solamente plástico, sino también, una vez más, de resignificación de la semántica del discurso pictórico. La imagen de la Dentellière de Vermeer es bordada en la obra Lição de corte e costura (Lección de corte y confección), que cita a la Lección de Anatomía de Rembrandt. En el cuadro Enquanto seu lobo não vem (Mientras que el señor lobo no venga), el bordado sustituye a la línea que dibuja la figura de una mujer. Hilos extraídos del género del soporte, trabajados en crochet, se superponen a las cortinas pintadas en el cuadro Amarelo (Amarillo), de la serie Espelho, espelho meu (Espejito, Espejito). El mismo artista afirma en declaración a ArtNexus: "Todo mi trabajo es un trabajo de cortes y suturas"1. En el gesto de la mano, la construcción artesanal se cubre así de nuevo significado, dando a su creación plástica una dimensión de contemporaneidad. 

Es válido resaltar, incluso, que en la obra reciente de Walter Goldfarb, se revela una intimidad con el universo y el imaginario femenino. En las obras expuestas se trasluce un cierto erotismo, sensualidad, sexualidad, sentimientos de maternidad e imágenes de mitos construidos en los cuentos de hadas. "Intento explicar minuciosamente las relaciones de la sociedad a través del universo femenino", explica el artista. Como punto de referencia en la historia del arte, toma, en este caso, a la artista Louise Burgeois, y citándola, utiliza en uno de sus lienzos, una superposición de hilos trabajados en crochet, de los que se agarran arañas, también tejidas, como si estuvieran en una telaraña. 

Con la práctica contemporánea de la "cita", Walter redimensiona filosóficamente el concepto de pintura. Su trabajo construye un intrincado laberinto, del cual el observador sólo consigue salir con la estrategia de Ariadna, siguiendo el hilo conductor del complejo pensamiento del artista. Su práctica estética se realiza como un continuo: "deconstruir para reconstruir la imagen pictórica". Ésta parece ser una característica constante de su proyecto estético, tanto cuando piensa a la pintura en sí misma como realidad de comunicación artística, como cuando alude a la herencia de la historia del arte occidental. 

Existe aún otro eje esencial para ser destacado en su proceso creativo: la inserción del artista en el mundo de sus vivencias autobiográficas. Él bucea profundamente en las experiencias que se relacionan con la realidad de su alrededor. Pero, como dice el crítico Reynaldo Roels Jr., en el catálogo que acompaña la muestra, él no escatima recursos para hacer que la imagen final hable por sí misma, presentando un material rico sobre el cual el observador encontrará sustancia abundante para reflexionar. 

NOTA 

1. Testimonio para ArtNexus, hecho a través de la autora del escrito.

LISBETH REBOLLO

Walter Goldfarb, por Lisbeth Rebollo | artnexus