Exposición Individualjul 2002 - sept 2002· Por Collette Chattopadhyay

Raúl Corrales

Couturier Gallery

Famosa en Los Ángeles por sus importantes exposiciones de arte latinoamericano histórico y contemporáneo, esta primavera la galería Couturier montó aproximadamente 50 fotografías en blanco y negro de Raúl Corrales. La exhibición, que marcaba la primera exposición individual de Corrales en los Estados Unidos, sirvió para presentar al público estadounidense las obras de este legendario fotógrafo cubano de 77 años.

La exposición, que abarcó cronológicamente desde 1948 hasta 1983, destacó en especial toda la amplitud de las investigaciones fotográficas de Corrales, ofreciendo así una interpretación de su obra más amplia de lo acostumbrado. Históricamente, junto con sus compadres Alberto Korda y Osvaldo Salas, Corrales es fundamentalmente reconocido por sus fotografías documentales de la Revolución cubana, que se han convertido en sinónimos visuales de esos hechos. Sin embargo, las imágenes presentadas en esta exposición iban desde aquellas que se concentran tranquilamente en los intersticios comunes y corrientes de la existencia, hasta los eventos políticos intencionalmente documentados y registrados de manera fotoperiodística.

Exposición Individual: Raúl Corrales — imagen 1
Raúl Corrales. Sombreritos, 1960. Impresión en gelatina de plata. 40 x 50 cm. (16 x 20 pulgadas).

Por lo tanto, las imágenes de niños dormidos y campesinos trabajando, encontradas al entrar, sorprendían un poco. Hay una familiaridad seductora y atractiva en estas obras, que, cuando se les observa más detenidamente, manifiesta matices mundanos e irónicos. Una fotografía de dos niños que toman la siesta en una hamaca parece un clasificado que promociona el Caribe como un paraíso, hasta cuando uno observa su título: Beauty Rest (1948). Al nombrar irónicamente una marca de colchones, el título insinúa que la hamaca, lejos de ser un idilio vacacional, es el lecho diario de las clases menos favorecidas. Una insinuación similar aparecía en una imagen cercana, Las botas del mayoral (1955), que retrata a dos hombres de pie vistos de la cintura hacia abajo. Uno lleva botas de cuero y blande una espada, mientras el otro tiene los pantalones remangados y está descalzo. A pesar de que la imagen se presenta a sí misma sin pretensiones como una digresión visual, la discrepancia de las posiciones sociales de los dos hombres, ampliada por el título, resalta de nuevo el tema de la desigualdad económica que sería fundamental en los intentos posteriores de Corrales.

Luego, casi en forma abrupta, el tono y la distancia visual de las imágenes de la exposición cambiaban. En lugar de ver detalles de primer plano, el espectador presenciaba espectáculos. Un grupo de imágenes importantes desde el punto de vista histórico captaba muchedumbres que marchaban con uniforme, llegando como caballería, o reuniéndose en multitudes. Este grupo incluía la famosa Primera Declaración de La Habana (1960), que documenta una reunión de miles de personas que escuchan hablar a Castro. La fotografía, que se imprimió después como la imagen principal del billete cubano de 10 pesos, llegó a disfrutar de una enorme circulación que hasta Andy Warhol habría envidiado. En el centro de la pared trasera de la galería aparecía la imagen que fue el leitmotif de la exposición: Caballería (1960). Aunque nos recuerda pinturas románticas francesas del siglo XIX, la fotografía documenta irónicamente una caballería de milicianos de mediados del siglo XX que usan sombreros de paja y ondean banderas cubanas.

Las imágenes que cerraban la exposición retrataban las realidades de la Cuba posrevolucionaria. Una irónica toma presentaba a una pareja en traje de boda, posando dentro de un moderno baño totalmente enchapado, soñando por un momento en el tipo de lujos que su ordinaria existencia no les permite darse. Ya sea que captara panoramas dramáticos o que se centrara en detalles íntimos, esta exposición presentó a Corrales como un experto fotógrafo cuyas imágenes captan los matices de las esperanzas, desilusiones y sueños cubanos.

COLLETTE CHATTOPADHYAY

Raúl Corrales, por Collette Chattopadhyay | artnexus