Exposición Individualjul 2002 - sept 2002· Por María José Ramírez

Miguel Böhmer

Galería El Museo

Una serie de 15 dibujos en grafito sobre tela del artista caleño Miguel Böhmer (1968) se presentó en la Galería El Museo de Bogotá hasta el pasado 13 de abril. En estos lienzos de gran formato, el artista dio protagonismo a figuras de animales, en retratos de cuerpo completo o en detalles anatómicos de las extremidades de vacas, venados, perros o leones.

Cada lienzo es un ejercicio de trazos impecables en donde dar testimonio de una imagen existente y ambigua es tema suficiente para ocupar la mirada del espectador por un buen rato. Por un lado, éste se embelesa en la apreciación de la técnica del dibujo, que el artista ha replicado en enormes telas, recalcando en el detalle; cada músculo y cada pelo definen los contornos del animal haciéndolo reconocible. Por otro, se invita a un análisis contemplativo de los mundos ocultos que aparecen en la pata de una cabra o de un corzo. Los brillos y sombras de los pequeños cojines de piel muestran una corporeidad desconocida que interesa explorar. Las cavidades de hueso de los cascos son grutas orgánicas que Böhmer revela para que hagan parte de nuestro registro de imágenes cotidianas. Se reflexiona sobre lo que siempre ha estado allí, pero que nunca hemos en verdad observado.

Exposición Individual: Miguel Böhmer — imagen 1
Miguel Böhmer. Patadecabra, 2000. Grafito sobre tela. 180 x 180 cm. (70 3/4 x 70 3/4 pulgadas).

Casi en un afán fotográfico, el artista atrapa una realidad material viva y la convierte en objeto de análisis anatómico al plasmarla en un plano bidimensional. Los animales de perfil, casi posan para el artista. Estáticos en los lienzos, develan sus características físicas como si se tratase de retratos clásicos de personas en donde el espectador busca referencias para reconocer un rostro. En este caso, lo que se reconoce a simple vista es al animal que nos es familiar, pero la búsqueda del artista va más allá, y pretende imprimir con claridad las diferencias específicas entre una imagen y otra. Hay dos vacas ubicadas en lienzos diferentes sobre paredes enfrentadas. Una de la raza Holstein y otra de la raza Jersey. Sus detalles particulares las diferencian como seres independientes y pasa lo mismo con las patas de animales de especies del mismo grupo (mamífero), pero con marcados distintivos: por ejemplo, la suave piel de un león y la osamenta rígida y geométrica de la pata de un venado.

La disposición de las telas en el espacio de exposición juega con un orden lógico que sugiere un razonamiento en cierta forma científico. No sorprende entonces que el artista haya basado esta producción en un libro de anatomía animal de comienzos de siglo XX. Las telas sin marcos sugieren un símil del papel, en donde el científico imprime un conocimiento adquirido y en donde el artista lo reproduce complementado de otras opciones conceptuales de percepción y análisis de la imagen.

A Böhmer siempre le ha interesado dejar en su obra la posibilidad de lecturas múltiples de las imágenes. En obras anteriores lo lograba a partir de la superposición de capas de aguadas y de imágenes difusas con personajes en diferentes situaciones. También los títulos eran en este sentido una herramienta. En esta oportunidad las imágenes son puntuales y titula cada una con el nombre cotidiano: mano, pata, casco, leona. El énfasis es claro en todo, excepto por el título de la muestra: La bondad de la belleza. La belleza en este caso podría estar en el descubrimiento, y la bondad, en que ese descubrimiento está latente en todo lugar. El artista captura nuestra atención con su hallazgo y nos incita a explorar en el entorno natural del que apenas se ha apropiado en una mínima parte.

MARÍA JOSÉ RAMÍREZ

Miguel Böhmer, por María José Ramírez | artnexus