Los mundos de fantasía que el artista argentino Marcelo Pombo pinta son enigmáticos paisajes en los cuales se fusionan lo abstracto y lo figurativo. Las obras vivamente coloreadas, con mucha textura y ricas en detalles, combinan formas geométricas y elementos naturales como árboles y planetas en un escenario imaginario. En cada una de las doce obras en esmalte sobre tabla de esta exposición, apropiadamente titulada Paisajes fríos que hierven, Pombo describe lo inesperado como si pudiera existir. Borrosas aunque vacías señales callejeras, turbulentos planetas, hojas de forma rectangular, cielos púrpura y horizontes amarillos ocupan estos paisajes deshabitados. Las exuberantes superficies están cargadas de energía; cada punto pintado vibra y exige la atención de los espectadores.

Las pinturas de Pombo están hechas de formas geométricas repetidas: un patrón de círculos y rectángulos superpuestos. A partir de estas formas simples, el artista crea profundos y maravillosos espacios; limitándose a un vocabulario de formas coloridas, Pombo transforma la superficie plana en un ambiente dinámico. Éstas son obras escapistas que describen mundos fantásticos. Cuando se examinan más detenidamente, cada elemento de sus pinturas es una detallada abstracción. Cuanto uno más se acerca a estas pinturas, más ve; millones de puntos de colores y líneas superficiales constituyen los objetos en primer plano. Los fondos son amplias capas horizontales delgadas, de colores contrastantes, que definen el área donde el cielo y la tierra se unen. Cada pintura tiene una línea del horizonte claramente articulada, aunque los colores del cielo y la tierra no se basan en la realidad. Los escenarios de las pinturas de Pombo yuxtaponen ideas descritas en fantasías de ciencia ficción con la belleza documentada del mundo submarino; combina formas de plantas y cuerpos celestes con formas geométricas de bordes firmes; todos los elementos danzan en la superficie de las pinturas. Tomando detalles del paisaje desértico, el cielo nocturno y el mundo submarino, Pombo crea pinturas que podrían interpretarse como paisajes de ensueño y describirse como crepúsculos fantásticos en un extraño y lejano planeta.
Aunque sus obras hacen alusión a los paisajes surrealistas de Max Ernst, Salvador Dalí y Giorgio de Chirico, en los que las formas tienen a menudo funciones contradictorias, no tienen tanto que ver con hacer que el subconsciente cobre vida como con mostrar un nuevo mundo. En la pintura Árbol viejo, por ejemplo, un árbol está dibujado entre las brillantes capas de esmalte que se arremolinan en la superficie. La nudosa forma de un viejo árbol adquiere una nueva vida en la pintura de Pombo; el árbol tiene ahora brillantes hojas azules, verdes y amarillas, de forma rectangular, como si fueran tarjetas que penden de sus ramas. Está colocado contra un fondo azul oscuro que representa un cielo que ha sido llenado de ambiguos rectángulos púrpura y puntos de color flotantes. La pintura describe las posibilidades de caos y orden en la naturaleza. Ideas similares se investigan en Planetas sobre el horizonte, en la cual burbujeantes círculos que representan una serie de planetas pueblan el cielo nocturno. Cada disco es un dinámico racimo de gotas y líneas y capas transparentes de pintura; algunos parecen vibrar, mientras otros empiezan a penetrar y fluir a través del fondo, dejando una estela de residuo pintado.
Aunque los títulos de Pombo a menudo se refieren al paisaje natural, o a intervenciones dentro de ese espacio, sus imágenes utilizan ese fondo como un punto de partida. En Acueducto, uno puede imaginar la estructura similar a una red dentro de la pintura como un transporte de líquido fantasma. De manera similar, en Noche en el mar, una cascada de líquido azul claro se precipita desde un planeta que se cierne sobre un mar embravecido. Los elementos representados en sus pinturas podrían modelarse en lo que se observa, pero siempre se transforman en una abstracción hirviente. En Dos mesetas, dos formas negras que semejan mesas, cubiertas con una retícula de burbujeantes puntos azules y blancos, ocupan el espacio del primer plano. Dos tablas de color anaranjado, en dirección horizontal, flotan sobre ellas: una presencia dominante y quizás amenazadora en el cielo púrpura. ¿Alguna de las formas rectangulares está viva? ¿Para dónde van? ¿Cómo se relacionan entre sí? En esencia, nada de esto es importante. Podemos crear la narrativa que nos guste.
Lo único que importa en las pinturas de Pombo es cómo las formas se fusionan sobre el lienzo en el momento en que son representadas. Las obras animadas de Pombo invitan a los espectadores a dejar atrás la realidad. Al entrar en el mundo de fantasía de Pombo, el quién, qué, dónde y cuándo se convierten en lo que nosotros queramos que sean.
JODY ZELLEN
