En su primera exposición individual en Nueva York, Juan Céspedes presentó 15 obras recientes que exploran conceptos de alta tecnología con materiales de baja tecnología. Sus instalaciones de multimedia hacían alusión a juegos de video, transmisiones satelitales e imágenes de computadora, aprovechándose de nuestras expectativas sobre los procesos basados en la tecnología. Empleando simples materiales reciclables, Céspedes construyó aparatos hechos en casa que investigan ideas tan científicas como la imagen en movimiento, la teoría del color y la percepción visual.

Céspedes, nacido en Santiago de Chile, presenta soluciones creativas para la cultura del "despilfarro", que se encuentra en las sociedades urbanas contemporáneas. Se trata de objetos reciclados: una sombrilla volteada al revés que se convierte metafóricamente en un plato satelital, mientras que tapas plásticas de empaques de goma de mascar se transforman en prismas reflectantes empleados para explorar efectos ópticos. En Bee Eyes I, Céspedes colocó estas pequeñas piezas similares a prismas sobre un plato giratorio por encima de papel de colores, para crear un caleidoscopio de color en movimiento y luz refractada. En otra obra, Thunderbirds II, se simulan imágenes alocadas mediante el empleo de grandes trozos de papel de colores sobre una pared de la galería. Al mirar a través de un pequeño lente desde el otro lado del salón, el espectador podía percibir lo que parecía ser una imagen "generada por computadora" de un avión de combate. Empleando objetos simples como prismas y lentes, las obras de Céspedes exponen los límites de la percepción humana, a la vez que promueven la experiencia de fenómenos ópticos.
Hay en estas piezas una sensibilidad juvenil que nos hace pensar en un inventor adolescente o en un proyecto de ciencias de una escuela secundaria. En sus pinturas Fresnel, de 2002, Céspedes diseñó dibujos animados de baja tecnología empleando composiciones rudimentarias de plexiglás estriado sobre dibujos en tinta, coloreados, que cambian según el lugar en donde esté parado el espectador. Estas ilustraciones "animadas" son humorísticas y su tema varía desde la descripción de un presentador de noticias que informa sobre un atentado terrorista, hasta el choque de un kart, pasando por un Game Boy. En Self-Portrait, la imagen se transforma a partir de un cuerpo entero, de perfil, que pasa a un retrato de frente y a una vista parcial de los ojos y la cabeza.
Otras obras que incorporaban video tendían a tener un ribete más agresivo. En Trying to Get Somewhere Almost Without Gasoline, 2002, Céspedes montó una escena empleando un kart dañado y una figura inane cuya cara es una pantalla de video. La escena sugiere el sitio de un choque automovilístico, aunque la ininterrumpida imaginería fílmica simula la experiencia de manejar, y desdibuja la diferencia entre pensamiento y acción, entre lo real y lo virtual. La figura humana es reemplazada por un muñeco de prueba para accidentes y la experiencia humana es vista a través de una pantalla de DVD: la vida es comprendida por medio de máquinas y robots. Las ingeniosas yuxtaposiciones de Céspedes de monitores de video de alta tecnología con construcciones toscas e imperfectas subrayan la calidad artificial de la tecnología y la artificialidad de la fantasía tecnológica. El artista llama la atención tanto sobre la uniformidad de la tecnología manufacturada como sobre el esfuerzo humano que yace en el centro de su producción.
Su estilo irreverente y experimental atrajo la atención de los curadores el año pasado en La Panadería, en Ciudad de México, donde presentó Inside, un video en el que aparecía el artista en cuclillas, dentro de los bordes del monitor de video. Su obra reincorpora el elemento humano al mundo tecnológico y demuestra que, a pesar de que el acceso a estos sistemas no es universal, el ingenio humano puede generar medios alternos con una sorprendente economía de recursos.
CHARMAINE PICARD
