El Armory Show y el Art Show 2002

Damián Ortega. Pieza tartamuda, 2002. Cemento y baldosas. 20 letras, cada una aproximadamente de 8,3 x 18,5 x 21 1/2 cm. (3 1/4 x 7 1/4 x 8 1/2 pulgadas). D'Amelio Terras Gallery.

Feriajul 2002 - sept 2002· Por Charmaine Picard

El Armory Show y el Art Show 2002

El mundo del arte adoptó una actitud cautelosa tras los eventos del 11 de septiembre pasado, tomándose un respiro para evaluar los efectos que el terrorismo, la guerra de Estados Unidos en Afganistán y la recesión económica asociada podrían tener en el mercado global del arte. Las terribles secuelas después del ataque fueron particularmente agudas sobre los museos y las organizaciones sin ánimo de lucro; en este sentido, no fue una sorpresa la decisión tomada por los organizadores de Art Basel Miami, quienes cancelaron la feria prevista para diciembre de 2001, respondiendo a la volatilidad e incertidumbre reinantes. Por lo tanto, el resonado éxito que obtuvieron tanto el Armory Show, como el Art Show 2002, inaugurado en Nueva York en febrero pasado, fue una bienvenida sorpresa.

Feria: El Armory Show y el Art Show 2002 — imagen 1
Janaina Tschäpe. Catedral, de la serie Sala de Espera, 2001. Cibachrome montado en acrílico. 116 x 152,5 cm. (46 x 60 pulgadas). Galería Fortes Vilaga.

Ambos, el Armory Show, feria de arte internacional dedicada exclusivamente al arte contemporáneo, y Art Show, que presentó trabajos dignos de museos desde el siglo XVII hasta nuestros días, se han convertido progresivamente en una gran influencia en el medio, y son ahora concebidos como espacios clave para la exposición y compra de importantes piezas de arte. Con la inauguración de Art Basel Miami, a finales de este año, está todavía por verse si Art Chicago, la mayor feria de arte en Estados Unidos, logra sobrevivir a semejante y creciente competencia. Armory Show contó con la presencia con 164 expositores, y otros 70 dealers de arte en Art Show; sin duda, esta participación imprimió un renovado vigor al escenario del arte en Nueva York, que desesperadamente necesitaba un estímulo psicológico. Los coleccionistas salieron a comprar en masa, más de 2.000 personas estuvieron presentes en la gala inaugural del Art Show, incluídas grandes personalidades de Hollywood, quienes, además, son coleccionistas de arte: Madonna, Steve Martin y Bette Midler, entre otros.

Feria: El Armory Show y el Art Show 2002 — imagen 2
Liliana Porter. Punto Amarillo, 2001. Edición de 30. Litografía de 4 colores con pintura acrílica. 57 x 52 cm. (22 1/2 x 20 1/2 pulgadas). Goya Girl Press.

Un hecho interesante para destacar fue que ambas ferias pusieron énfasis en trabajos sobre papel, fotografías y ediciones especiales de artistas. De hecho, este año, Armory Show, dedicó un nuevo sector para distinguir las impresiones y reproducciones múltiples de artistas contemporáneos, invitando a 11 editores a participar de la exposición con jurado. Entre las editoriales que se presentaron se encontraron Parkett Editions, Goya Girl Press y Trans> Editions; esta última presentó la mayor selección de artistas latinoamericanos, incluídos artistas como Beatriz Milhazes, Ernesto Neto, Gabriel Orozco, Jorge Pardo, Adriana Varejão y Arturo Herrera. Tanto museos como coleccionistas han comenzado a acumular ediciones de artistas, las cuales últimamente se han convertido en una popular fórmula para recaudar fondos para editores y organizaciones de arte sin ánimo de lucro. La atención dedicada a las impresiones múltiples es una respuesta natural al incremento en el uso de medios de reproducción tecnológica como la fotografía digital, el video, y el DVD, que se suman a los tradicionales métodos de preproducción como la litografía, las serigrafías y los grabados. 

Las fotografías a todo color de gran formato parecen haberse extendido por el Armory Show. Tanto las imágenes de Rosemary Laing, alfombras de colores intensos desplegadas sobre un bosque australiano en la Galería Gitte Weise, como las escenas telúricas de las vastos y vacíos estrechos de Islandia de Dan Holdsworth en la Galería Entwistle, sostuvieron un marcado contraste con las escenas industriales presentadas por Van Thiel en Sean Kelly y Thomas Ruff en la Galería Nelson. Otros trabajos que se encuentran entre los destacados son las fotografías "de época" de los artistas Malick Sidébé de Mali, y Zwelethu Mthetwa de Sudáfrica, ambos en la Galería Jack Shainman.

Feria: El Armory Show y el Art Show 2002 — imagen 3
Vik Muniz. Erótica 9 (Imágenes de Silly Putty), 2001. Cibachrome. Edición de 3. 160 x 125 cm. (63 x 49 pulgadas). Galerie Xippas.

En la Galería Xippas, el artista Vik Muniz, presentó una serie de 11 fotografías, trabajando sobre imágenes pornográficas encontradas en Internet. Mediante la utilización de arcilla para modelar, o Silly Putty (marca de arcilla para niños comercializada en los Estados Unidos), Muniz logra contrastar la cualidad táctil de la arcilla esculpida y su obvia comparación con la carne humana, con la fantasía erótica y mediática transmitida tecnológicamente. La pornografía de Internet se ha convertido en una industria multimillonaria, además de haber generado nuevas formas de adicción sin posibilidades de encontrar apoyo de grupos terapéuticos. Esta nueva modalidad, nos lleva a cuestionarnos si es el Internet porno un sustituto viable del real contacto humano, sexual o de otras clases. Las imágenes gráficas de Muniz, de gran humor, han sido seccionadas con precisión explorando el reino de la gratificación visual, el fetiche de lo erótico y las nuevas herramientas de diseminación.

En la Galería Nina Menocal, Pablo Helguera expuso fotografías y trabajos esculturales pertenecientes a la serie Everythingness (El Todo). En la obra Time is a waste of life (El tiempo es una pérdida de vida), Helguera simula la apariencia de una campaña promocional de una compañía ficticia dedicada a la comercialización del tiempo. El entorno postEnron adjudica a su trabajo una nueva vigencia al hacer visibles las conexiones entre el poder, el dinero y la siempre vigente habilidad para comercializar las prácticas culturales incluyendo las inexistentes inversiones virtuales. Estaba también en exposición en el stand de Nina Menocal una videoinstalación y una serie de fotografías de Enrique Ježik, que incursiona en la cobertura de la prensa sobre la violencia mundial. Ježik, toma imágenes de combate callejero de la televisión y las programaciones del cable, descontextualizándolas, y exponiendo así la universalidad de la agresión y la brutalidad, como medio de adquisición de dominio y también para lograr liberación.

Feria: El Armory Show y el Art Show 2002 — imagen 4
Los Carpinteros. Biblioteca, Parte 2, 2001. Cintas métricas y pintura. Dimensiones variables. Grant Selwyn Fine Art.

La comunidad de artistas Los Carpinteros estuvo representada por dos grandes obras en la Galería Grant Selwyn Fine Art. La Escalera, oblicuamente alude a la importancia de los servicios públicos como el gas para cocinar, la escasez de combustible y otras necesidades que conforman la vida cotidiana de los cubanos. En una relectura de la instalación Library, Part 2 (Biblioteca, parte 2), podemos encontrar connotaciones mucho más políticas. Fragmentos de libros prohibidos en diferentes momentos a través de la historia fueron inscritos dentro de 36 cintas métricas de carpinteros instaladas en las paredes de la galería. Entre los libros presentados se encuentran Hamlet, La interpretación de los sueños de Freud, The Qu'ran, y The Joy of gay Sex (El goce del sexo gay), sugiriendo no sólo la autoridad del poder de la palabra escrita, sino también el miedo y la intolerancia a nuevas ideas y cambios culturales.

La Galería Fortes Vilaça presentó los notables trabajos de Rivanne Neuenschwander y Janaina Tschäpe. Después de una serie de exposiciones dedicadas al arte brasileño realizadas el año pasado en las ciudades de Nueva York, Londres, Venecia y París además de Sudamérica, el reconocimiento internacional del arte brasileño está en su punto álgido. Quarar, de Neuenschwander retoma el nombre de la práctica bahiana del lavado y posterior secado en trama al sol de las sábanas. La instalación dignifica el trabajo doméstico de la mujer, y es parte de un proyecto mayor llamado Projeto Axé, donde 19 artistas internacionales fueron invitados al Salvador por seis semanas para crear obras inspiradas en la influencia de las tradiciones africanas en la región. 

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Eduardo Chillida. Locmariaquer VIII, 1989. Acero. 102 x 70 x 55 cm. (40 3/16 x 27 9/16 x 21 11/16 pulgadas). Tasende Gallery.

La mitología personal de Janaina Tschäpe estuvo representada por fotografías, dibujos y textos, utilizando su cuerpo como sitio para la exploración. La imaginería presente en Sala de espera retrata la metamorfosis física de la artista: de humana a un híbrido de ave repleto de alas, picos y garras. La narrativa psicológica de Tschäpe manifiesta deseos subconscientes, urgencias y miedos, y hábilmente capta la experiencia sensorial de su transformación corporal.

Es también digno de ser mencionado el nuevo trabajo de escultura de Damián Ortega presentado en la Galería D'Amelio Terras. En Stuttering piece (Pieza tartamuda), el artista expone una desordenada pila de letras T, H y A sobre el suelo de la galería, creando así una instalación donde el lenguaje y el habla literalmente se concretizan, y aparecen confundidos y descartados intentos de comunicación. Triple Space Projection (Espacio de proyección triple), de Olafur Elliason presente en la Galería Tanya Bonakdur —una escultura de luces computarizadas que proyectan las tramas geométricas de Joseph Albers sobre la pared—, es otro de los trabajos que más se destacan en la feria.

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Frida Kahlo. Autorretrato con cabello rizado, 1935. Óleo sobre lata. 18,5 x 14 cm. (7 5/16 x 5 9/16 pulgadas). Richard York Gallery.

En contraste con el énfasis puesto sobre los nuevos medios, y la exposición de lo último y lo novedoso en el Armory, el Art Show presentó un caso mucho más conservador, donde el arte seguro y confiable estuvo expuesto en un entorno más íntimo y exclusivo. Organizada por la Asociación Americana de Dealers de Arte, se presentaron obras desde grabados de Rembrandt del siglo XVII, litografías de Goya del siglo XVIII, Picasso, Giaccometti y Man Ray del siglo XX hasta obras más recientes, como Pollock, Richter y Alighiero e Boeti. Muchas "gemas" individuales pudieron ser encontradas en la feria: la paciencia y un ojo selecto fueron el truco para poder discriminar entre la heterogénea oferta y las agrupaciones misceláneas. Algunas galerías "agradecidos los espectadores" presentaron muestras individuales, como Jonathan Lasker en Sperone Westwater, Eduardo Chillida en la Galería Tasende y A. R. Penck en la Galería Michael Werner.

Aunque fueron muy pocas las galerías latinoamericanas presentes en ambas ferias, se pudo ver una respetable selección de arte latinoamericano. La Galería Richard York expuso dos importantes obras de los maestros mexicanos Ángel Zárraga y Frida Kahlo. Pintado en París en 1926, en Nude with a Shell (Desnudo con caracol) Zárraga aplicó colores apagados y una perspectiva plana, revelando así la influencia del Art Deco y el simbolismo en su obra. Como artista expatriado —Zárraga trabajó en el extranjero entre 1911-1941—, representa la presencia y contribución mexicana a la historia de la escuela de arte de París. Otro de los trabajos destacados en la exposición fue Autorretrato con pelo rizado, de Frida Kahlo, uno de los dos únicos cuadros completados entre 1934-1935, realizado después de descubrir que Diego Rivera sostenía una aventura con su hermana menor, Cristina. Otras piezas importantes presentes en la feria fueron: Tres sombreros de Francisco Toledo, en la Galería Mary Anne Martin Fine Arts, un óleo sin título de Roberto Matta en la Galería Peter Findlay, y Brindis, de Rufino Tamayo, en la Galería Lilian Heidenberg.

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Francisco Toledo. Tres Sombreros, 1971. Gouache, acuarela y lápiz sobre papel. 45 x 40 cm. (17 5/8 x 15 1/2 pulgadas). Mary Anne Martin Fine Art.

Los trabajos en papel, la fotografía y la pintura de la vanguardia histórica y alto modernismo fueron el foco primario de Art Show. Junto al énfasis puesto sobre el arte contemporáneo del Armory Show, ambas ferias neoyorquinas se complementan y lograron constituir una fuerte fórmula de éxito continuo. La excelente calidad de las piezas exhibidas, junto al hecho de que se realizan en Nueva York —museos, vida nocturna, atmósfera cosmopolita— han hecho de estas ferias un paso obligado en los destinos del mundo internacional del arte. Todavía están por verse los efectos sobre otras ferias de arte norteamericanas, lo que sí es seguro es que las ferias de Nueva York están allí para quedarse.

CHARMAINE PICARD

Crítica de arte y candidata para el doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

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