
En esta reflexión sobre la forma y la antiforma, sobre la apertura a lo 'infinito', el artista se consagra también a los límites de la abstracción y la figuración. En cada obra, existen para el que las contempla dos niveles de lectura, dos proposiciones estéticas, dos entidades materiales y conceptuales. Cada obra (2 m x 1 m 50) construida como un 'caos del azar', expresión que el artista aprecia profundamente, se compone de dos entidades sobrepuestas: una pictórica, 'el cuadro', es un collage en el que se hallan pintados los lineamientos que cercan cada imagen de un trazo rosado, dándole un aspecto cartográfico o laberíntico. El collage está constituido por fotografías numeradas, escogidas por el artista al azar, imágenes sobrepuestas, acumuladas desde hace años, imágenes políticas, pornográficas, femeninas, de moda, de viajes o paisajes, tomadas de las revistas y sobre las cuales se han pegado letras que forman palabras identificables, sin el menor orden ni preferencia, entre las que se pueden reconocer las siguientes: pantalla, tierra, ciber, brain, decorar, ebola, salud, forzado, etno. El conjunto se articula en este entramado simbólico en el que, sin embargo, todo es fruto del azar. Los hombrecitos 'fractales' se hallan dispersos en el 'amontonamiento' visual, pero acompasan y dan ritmo a la plasticidad del conjunto. La otra identidad reconocible es la dimensión conceptual, la que dialoga, interroga y contradice la pictoricidad que la lleva: se trata de un objeto 'conceptual' constituido por un cuaderno en el que se han dispuesto imágenes en las que figuran los números 0 y 1 (las Twin Towers de Nueva York; Chirac y Jospin, los dos candidatos a la elección presidencial francesa; dos WC uno al lado del otro, uno abierto y el otro cerrado...; pero también sacos de plásticos 'comprimidos' o fotografías del artista en la naturaleza.
He aquí las explicaciones de Ginsburg sobre su trabajo más reciente:
1) "arte moderno y contemporáneo" (más que moderno y menos que contemporáneo, el paso de uno al otro): el 'moderno' es el cuadro con un valor estético dominante, el 'contemporáneo' es el objeto encima del cuadro que tiene un valor filosófico dominante.
2) "artesanal-industrial-informacional": Duchamp, Jasper Johns, Rauschenberg, Schnabel han presentado en sus obras, cada uno a su manera, la dimensión artesanal-industrial. Mi trabajo añade una nueva instancia, la informacional 0 1.
3) "complejidad en tanto que hibridación": en la obra existen muchas técnicas mezcladas: pintura, collage, impresiones, numerizaciones, etc...; contenidos mezclados: la naturaleza, la política, el sexo, la religión, la guerra, etc...; imágenes, palabras y objetos mezclados.
4) "dimensión intermediaria": la obra es más que un cuadro y menos que un objeto; más que un objeto y menos que una instalación; más que una instalación y menos que una performance.
5) Podemos reconocer en la obra muchos otros procedimientos formales: se les ve, no son un simple 'truco' de interpretación: a) caos de imágenes y código informático 0 1; b) abstracción vista de lejos y figuración vista de cerca; c) autonomía estética y heteronomía del mundo; d) caos fractal visual y mínimo binario; e) redes y 'Homo Fractalus'; f) ensacados o ensacamientos; g) imágenes numéricas con palabras, etc.
Esta exposición nos permite verificar que Ginsburg es un infatigable investigador, un artista que tiene una necesidad irrefrenable de poner en palabras su espíritu de dialéctica visual, o por lo menos de poner palabras para darle sentido. Ginsburg practica la tesis y la antítesis en tanto que especulaciones no sólo intelectuales sino formales. Entabla diálogos e idas y vueltas entre conceptos y materialidad, entre teorización pre y post-empírica. Desmenuza su obra, quizás en exceso, sobreponiendo explicaciones, definiciones, justificaciones y referencias. Ampliamente legitimada, cabe preguntarse si la obra no corre el riesgo de convertirse en rehén del juego de discursos opuestos y sobrepuestos, a la vez en la negación y la afirmación, la ausencia y la realidad. ¿Corre el riesgo de aparecer como una pura virtualidad dialéctica y en consecuencia negarse al tiempo que se construye? Aunque quizás su única razón sea cambiar para existir.
CHRISTINE FRÉROT
