Aunque las predicciones para Art Chicago eran inciertas, en su décimo año, la feria parece haber sobrellevado la competencia. Muchas de las galerías más famosas de Nueva York decidieron no participar; sin embargo, su ausencia dejó lugar para expositores alternativos y menos conocidos, estableciendo una mayor presencia internacional entre las galerías provenientes de Moscú, Seúl, Tolosa, Ibiza, Davos, Toronto y Hong Kong. Un sector llamado "International Invitational", subsidió galerías jóvenes provenientes del cutting edge, sumando así diversidad a la propuesta general. En total, 200 expositores presentaron trabajos de alrededor de 2.500 artistas, pudiendo mantener así Art Chicago el título de mayor feria de arte de los Estados Unidos. Este año la oferta de la feria fue complementada por la inclusión de Metrópolis, una exposición de arte contemporáneo curada por Peter Doroshenko, quien exploró la idea de las comunidades urbanas en diáspora. La suma de una exposición curatorial constituyó un importante suplemento a la oferta de la feria, orientada comercialmente. La muestra incluyó la participación de 20 artistas, entre los que se encontraban Adel Abdessemed (Argelia), Sharon Balaban (Israel), Fernando Palomar (México) y Priscilla Monge (Costa Rica). Un trabajo para ser destacado fue la instalación de Aarón Salabarrias Valle, quien incorporó piscinas de nado para inflar y flores rosas de plástico, sugiriendo las descuidadas actividades de la niñez y el cambio de su entorno tropical caribeño por el universo de los bienes de consumo plásticos.

Otra de las atracciones para destacar fue el programa de Proyectos especiales, ya cursando su segunda edición. Diecinueve instalaciones apoyadas por galerías fueron seleccionadas por un jurado para la exposición de escultura, video y medios electrónicos. Entre los espacios más interesantes se encontraban la instalación Today No Water, the Power of Ignorance (Hoy en día no hay agua, El poder de la ignorancia) del artista Wu Shan Zhuan, quien cubrió las paredes y el suelo con eslóganes políticos y logotipos publicitarios, mostrando las contradicciones que existen dentro de China hoy en día. Otro punto de referencia fue el mural de Olga Chernysheva, quien creó un fotomontaje en forma de friso de varias alfombras tejidas a mano con diseños tradicionales de Rusia y la región, generando un mosaico de colores ricos, rojos profundos y borgoñas que rodean las paredes y generan un cálido y envolvente entorno basado en antiguas costumbres y identidades étnicas.

Tanto la presentación de videos como de instalaciones se concentró en la exposición Metrópolis y los espacios de proyectos especiales, mientras que las galerías centraron su oferta en la pintura, la fotografía y los trabajos sobre papel. La Galería Dabbah Torrejón, de Buenos Aires, fue una de las invitadas de este año en "International Invitational", participando de Art Chicago por primera vez con una talentosa lista de artistas. De formación arquitectónica, Dino Bruzzone retrata fotográficamente espacios construidos por él mismo en maquetas arquitectónicas de pequeña escala que simulan sitios históricos o existentes. Su serie, Parque de diversiones, recrea el Italpark, un lugar de placer y nostalgia que estuvo una vez emplazado en la ciudad de Buenos Aires cerca de la estación Retiro. Las réplicas de Bruzzone se encuentran faltas de presencia humana, creando una atmósfera siniestra y tranquila que a su vez se halla imbuida de sensaciones lúdicas y sentimientos de melancolía y nostalgia. En la misma galería, Manuel Esnoz fue el representante en pintura, quien toma prestada la apariencia de la tecnología digital para crear telas opacas de color y luz pixelados. De imagen más abstracta, Lucio Dorr presentó elegantes tramas lineales sobre formas de vidrio que crean volúmenes geométricos en el espacio.

Otro nuevo integrante de la feria fue la Galería Moniquemeloche, que presentó un conjunto de obras de Laura Mosquera. La pintura de Mosquera recrea el frío, distante y muchas veces indiferente comportamiento de los elegantes integrantes del mundillo del arte. La artista trabaja sobre fotografías de fiestas o inauguraciones en galerías, para luego aislar a los personajes del entorno reconocible, insertándolos en espacios ambiguos de grandes áreas de color y diseños estilizados. Al aislar las figuras, Mosquera astutamente focaliza la atención del espectador sobre el comportamiento, el lenguaje corporal, los gestos y la vestimenta. La sensibilidad de la joven cultura pop de la artista, con reminiscencias estilísticas de Alex Katz, proviene de una aproximación fresca a la autorreflexión del mundo del arte, mientras que evita el duro cinismo común en muchas directas líneas de ataque conceptuales.

El tema de las fotografías del fotógrafo brasileño Artur Omar de la Galería Nara Roesler fue el éxtasis. En su serie, Antropología da Face Gloriosa, Omar fotografía obsesivamente las expresiones de delirio, frenesí y euforia, captando un compendio de rostros brasileños que se encuentran experimentando alguna forma de inspiración o trascendencia personal. También en exhibición en la misma galería se encontraban trabajos escultóricos de Artur Lescher. Mejor conocido por sus trabajos de gran escala, su obra Elíptica es una bella y elegante pieza instalada en el suelo de la galería que poseía toda la pureza formal de los grandes trabajos, pero en una escala mucho más íntima y refinada.

La Galería Ferran Cano presentó los trabajos semi-autobiográficos de Amparo Sard; como así también, Ana Fabry, en Praxis International Art, y Laura Kina, de Diana Lowenstein Fine Arts. La instalación de Amparo Sard, Dress (Vestido), perteneciente a la serie Molecular Imbalance (Desbalance molecular), despliega una serie de vestidos con cuatro mangas a los costados y dibujos fotocopiados de brazos perforados por innumerables agujeros de alfileres que producen una imagen simbólica de dolor. La híbrida vestimenta sugiere cuestiones que rondan la identidad de género, y de acuerdo con la artista, representa la lucha que ella misma mantiene para consolidar diferentes facetas de su propia personalidad dentro de los confines de su propio cuerpo.

En igual medida imaginativa, las pinturas de Ana Fabry provienen de su niñez y de sus experiencias cotidianas en la vida doméstica de Argentina. Las superficies craqueadas y erosionadas reflejan con humor tanto las desilusiones de la vida como imágenes más positivas de liberación psicológica. Paintball (Pelota de pintura), de la artista Laura Kina, rinde homenaje a su hermano menor, quien al ser el "segundo" posee un estatus menor por no ser el primogénito. El trabajo de Kina integra los tradicionales trabajos de impresión Ukiyo-e con las pinturas de tinta sumi junto a la abstracción occidental y la imaginería de la historieta, explorando el peso y la herencia de las prácticas culturales.

También despertaron mucho interés las imágenes manipuladas por computadoras de Luis Barba, presentadas por la galería Jacob Carpio. En su trabajo más reciente, Migration Deportation (Migración Deportación), el artista se concentra sobre la política contemporánea, y provocativamente representa a los prisioneros de Al Qaeda sobreimpresos en platos de comida sobre las costas de Cuba. Un código de barras —la firma de Barba que, emblemática, representa la información codificada— sugiere el regulado y sistematizado control de movimientos de las personas. Sus enigmáticas imágenes también implican los métodos con los que los Estados Unidos atentan y contienen a sus enemigos, es decir, los militantes islámicos, los comunistas cubanos o cualquiera que pueda ser percibido como una amenaza. El trabajo de Barba investiga la deshumanización y alienación de los individuos en la sociedad contemporánea, y explora las formas en que la tecnología en manos de los poderosos puede regular la interacción humana.

La Galería Enrique Guerrero presentó la fotografía conceptual de Santiago Sierra y Yoshua Okón. Habiéndose ganado la reputación de artista niño- terrible, las fotografías en blanco y negro de Sierra documentan intervenciones públicas que evalúan los límites de la conducta humana a través de incentivos económicos. Entre los muchos extremos que presentan las actividades de Sierra, el artista ha aislado un total de 360 horas continuas de $10/hr. detrás de una pared de ladrillos, y le ha pagado a prostitutas para ser tatuadas creando una línea recta que pasa por las espaldas de seis mujeres. Pagarle a un conductor de un camión por bloquear una de las más concurridas avenidas por cinco minutos mientras el artista documentaba la furiosa reacción ante el bloqueo del tránsito ha sido otra intervención de Sierra, mucho más benigna en este caso. Los trabajos de Sierra orquestados públicamente son una confrontación y un acercamiento a los límites del comportamiento ético mientras que simultáneamente llaman la atención sobre los extremos a los que las personas pueden llegar por una compensación económica en la sociedad dirigida por el capital.

El trabajo de Yoshua Okón es igualmente irreverente, quizás más liviano y con más humor en su acercamiento. En su video Orillese a la Orilla, Okón le solicitó a la policía de la Ciudad de México que actuara enfrentamientos entre individuos y la policía misma. Uno de estos policías mueve su cachiporra y representa cómicos gestos de machismo, convirtiéndose en una caricatura de sí mismo y permitiendo irónicamente que sus propias acciones se conviertan en vehículo para que la autoridad sea burlada. En otra serie; Pelea de gallos, Okón les pidió a sus amigas "jovencitas de clase media" que vociferaran profanaciones vulgares e hicieran gestos obscenos. La discrepancia entre su posición educada y privilegiada y la sarta de profanaciones que estas jovencitas escupieron ponen a prueba las normas de la sociedad educada y crean una suerte de incomodidad y divertida tensión, juego que le gusta representar Okón.
Aunque hubo gran cantidad de nuevos e interesantes trabajos presentados, la feria dio la impresión de ser despareja en calidad y se podría beneficiar de algún purgamiento: más no siempre significa mejor, obviamente. A pesar de esto, Art Chicago sí sacó provecho del creciente número de art dealers y galerías jóvenes, y este es un hecho estimulante para poder recrear este mismo nicho identificable el próximo año y así resguardarse de la competencia. De hecho, los mismos Thomas Blackman Associates planean abrir una feria en la ciudad de Las Vegas más avanzado el año, sumándola a la ya existente feria de San Francisco. Tendremos entonces que esperar cuántos de estos eventos van a poder sostener tanto el público como los coleccionistas y curadores, y sin dejarlo de lado, el mercado.
CHARMAINE PICARD
Crítica de arte y candidata al doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

