Exposición Individualabr 2002 - jun 2002· Por Augusto Chimpen

Wilbert Piscoya

Gora Gallery

No hay duda de que las obras de arte envían mensajes a los espectadores y nos provocan sensaciones, tal como la danza y la música lo hacen con nuestros pies y nuestro cuerpo. La obra de Piscoya (Perú, 1968) hace eso con nuestros sentidos cuando entramos a la galería. El espectador experimenta inmediatamente sentimientos de tranquilidad y orden. Esto ocurre porque sus pinturas son simétricas, balanceadas y arregladas cuidadosamente con elaborados cálculos geométricos. Al observarlas con más detenimiento, encontramos en la pintura textura y piedritas que semejan pinturas rupestres y murales de los períodos arcaicos de las culturas Inca, Chibcha o Azteca de aproximadamente el 8000 a. de C. al 1000 a. de C. El joven artista emplea arena, aserrín y papel hecho a mano para crear una textura que ha caracterizado su obra durante años. Su intención es incluir en su obra las antiguas culturas latinoamericanas desde el punto de vista humano y no de su singularidad. Los temas de sus pinturas son escenas de leyendas, mitos, rituales y danzas. Su técnica y composiciones le han hecho merecedor de varios galardones, incluyendo el primer puesto del Premio para Jóvenes Pintores Hispanoamericanos, de España (1993), el segundo premio en el concurso Johnnie Walker (1996), una beca de la Escuela de Arte de Ottawa (1997), y otros premios de la UNESCO en París y la OEA en Washington D.C. 

Exposición Individual: Wilbert Piscoya — imagen 1
Wilbert Piscoya. Personaje con mesa y ave roja, 2001. Técnica mixta, arena sobre tela. 120 x 120 cm. (47 ⅕ x 47 ⅕ pulgadas).

Piscoya economiza pinceladas en su lenguaje visual con el fin de transmitir su mensaje tal como se hacía en la época arcaica, en especial, con su uso de siluetas humanas como temas. A pesar de las limitaciones de los sujetos, sus pinturas no son estáticas; de hecho, se sugiere el movimiento de las figuras, y es evidente que algo va a suceder. En sus pinturas Piscoya utiliza imágenes de animales en diferentes posiciones alrededor del tema principal para dar la impresión de pinturas rupestres; estas imágenes están hechas con colores claros, para dejarle espacio libre a la imagen principal. Los sujetos de las pinturas están centrados con precisión, creando simetría y equilibrio. A la izquierda de la Magical Couple (Pareja mágica) hay íconos de naturaleza ritualista en un patrón fragmentado: un arcón ritual, una máscara y un vaso de madera. En la parte baja de la obra (en una parte segmentada), yace sobre una mesa una serpiente emplumada, que significa fertilidad y vida, y está rodeada de cazadores con lanzas. Según Carl Jung, autor de El Hombre y sus Símbolos, la representación del animal tiene un "doble" significado simbólico, en el cual la pareja intenta investirse de lo que el animal real representa para ella; en esencia, lo que sucede en la representación ocurrirá en la vida real. El tema principal de la pintura es una pareja tomada de las manos; la mano derecha del hombre está señalando la máscara, insinuando que se prepararán para un ritual. Las personas detrás de ellos están listas para prepararlos para la ceremonia; una de ellas le está colocando un tocado al hombre, y todas se ven en acción detrás de la pareja. La mujer está señalando a un bebé en su vientre, lo cual indica que está embarazada, sugiriendo así la razón del ritual. En realidad, el dibujo del bebé puede parecer extraño, pero está tan bien ejecutado que se convierte en parte de la historia en una forma natural. 

Piscoya es autodidacta en antropología, arqueología y filosofía, y emplea estos estudios para transmitir sus ideas sobre el lienzo. El artista utiliza el color para su conveniencia con el fin de comunicarle al espectador la atmósfera de la pintura. Se sabe que los colores cálidos pueden hacernos sentir más afectuosos porque los colores brillantes pueden aumentar ligeramente nuestra circulación y la temperatura corporal. En Personages with Masks (Personajes con máscaras), las diferentes tonalidades de amarillo y anaranjado dominan la pintura, creando una sensación de calidez con los músicos enmascarados. Los colores fríos hacen lo contrario, nos hacen sentir más tranquilos, generando así una sensación de calma. En Marvelous Reality (Maravillosa realidad), percibimos la tranquilidad de la noche porque los tonos de azul predominan en la pintura. Esta pintura evoca la sensación de los dulces sonidos suaves de los tres músicos que tocan las flautas. En otras piezas, el tema de las pinturas denota pájaros tratados con cuidado, lo cual demuestra el amor del artista por los animales, a la vez que envía un mensaje al espectador: la protección de los animales. La obra de Piscoya se basa en el color, la técnica, el equilibrio geométrico, y en hacer los temas de sus pinturas humanos y universales. Con esta exposición el artista demostró madurez, y estamos ansiosos esperando ver nuevas pinturas suyas en el futuro.

AUGUSTO CHIMPEN

Wilbert Piscoya, por Augusto Chimpen | artnexus