En un juicio de una corte norteamericana, he observado en las películas que los testigos y el acusado se limitan a responder sólo Sí o No. La ley allí al parecer obvia que en la vida suele suceder, las más de las veces, Sí... pero... No... pero... Porque la existencia de los seres humanos está llena de matices. Nada es en blanco y negro, como demostró muy bien Dostoievsky en su literatura. Y, precisamente, las exquisitas sutilezas del idioma español están presentes en la más reciente obra de Peña. Sus "juegos verbales" con la pura imagen no creo que sean posibles en otra lengua. No por gusto su título en inglés es: From man-made materials to white things. Él es graduado de Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa, aunque es autodidacto en arte.
En el habla popular cubana existe la siguiente frase: "No te vayas con la bola de trapo". Eso, en el español que se habla en todas partes, equivale a decir: "no se confunda". A la vista de la última exposición de Peña, quizás muchas personas se fueron con ella, que también denota engaño, "tomar gato por liebre". Comenzando por el detalle del título, pasando por la distribución en dos salas de las fotos (en la una, en blanco y negro, la serie denominada White things; en la otra, en colores, un conjunto sin títulos, que no aparece en el catálogo), hasta la especie de juegos de palabras visuales con el sexo o, más bien, la sexualidad, todos eran recursos que conspiraban para hacer caer a los incautos en la trampa tendida por Peña.

Man-made materials (Materiales hechos a mano) es la etiqueta de los productos que, en la sociedad de consumo, indican su condición de sintéticos, una manera de anunciar que no se ha dañado a la naturaleza por tomar de ella en su elaboración. A la misma vez se incita a comprar en abundancia todo el tiempo. Peña es un artista negro, pero white things (cosas blancas) no significan cosas blancas en alusión racista. En su traducción alegórica, por llamarle de algún modo, él les da la connotación de acumulaciones. La cultura occidental, blanca y macha, ha acostumbrado a las personas a creer que si acumulan objetos, dinero, riquezas, es porque se tiene clase; si se acumulan conocimientos, entonces se adquirió el don de la sabiduría, etc. La cuestión es acumular lo que sea.
Las fotos de Peña son sensoriales, de gran impacto a la primera mirada: por el tamaño, por el contraste del color blanco sobre un negro muy intenso, por la magnificación de fragmentos del cuerpo. Pero, en una segunda lectura, el comentario parece dirigido a cuestiones bien conceptuales; a reflexiones más profundas escamoteadas con un esteticismo de truco.
Este artista es lo que se dice también en Cuba "un hombre de la calle", es decir, nada ingenuo, buen conocedor de la psicología humana. Él sabe muy bien que desplegar en una galería un grupo de fotos donde había un pene erecto en medio, escoltado por lenguas que trataban de alcanzarle para lamerlo, equivalía a que comentaran que estaba hablando de homosexualidad (quizá de su posible bisexualidad). Pero ésa no es la pedestre metáfora del asunto que abordó en el II Salón de Arte Cubano Contemporáneo. Vista la pieza aisladamente, podría tomarse así, y a él le importa poco. Analizada en el conjunto de su trayectoria, creo que trabajó con la misma estrategia del escamoteo.
El aspecto anfibológico de sus últimas imágenes funciona más bien como un gancho para atrapar al espectador. En realidad comenta, desde las posibilidades del recurso que tiene a su alcance, sobre la cultura occidental, la identidad entendida como afirmación del ser (sin color, el tono de la pigmentación como determinante lo implantó esa cultura) y, por extensión, el racismo (esta vez en el nivel inconsciente, creo). Él no tiene respuestas ni se interesa en sugerir soluciones, pero los problemas están ahí, por todas partes, hasta en el mexicano de rasgos indígenas que acumula dinero para venir a Cuba y sentirse importante delante de las muchachas que no tienen dólares y lo adoran, le hacen creerse tan "valioso" como un blanco.
Se ha señalado una estética de la ambigüedad en Peña. En realidad, en él lo que se da es una ambivalencia (lo ambiguo no es sinónimo de ambivalente). Mejor aún, diría que aboga por el dualismo, que se da en la religión, la filosofía, la política, etc. En el dualismo religioso, se establecen dos principios supremos, el bien y el mal. En Cuba, volviendo al habla popular, todo lo malo se asocia con el color negro. Se habla de tener "un negro porvenir", "una suerte negra", y cosas así (creo que eso trasciende las fronteras nacionales). Cuando le pregunté a Peña por qué las white things no eran rosa o verde, que consideraba que era una manera de decir que el blanco siempre predomina sobre el negro, me respondió rápido: "porque para la cultura occidental el rosa es lo hermoso; lo verde, la esperanza...". Es bien sencillo: los patrones los ponen ellos. De igual forma, cuando un grupo de blancos acepta a un negro, comentan en broma: "¿pero tu tienes el alma blanca" o "eres blanco por dentro". Para Peña es incomprensible que muchas personas no entiendan que hay negros que se sienten bien en su condición de negros y no les interesa parecerse a un blanco.
El artista emplea una suerte de retruécano visual, para discursar desde la oposición también dual de espíritu versus materia. Lo que aparece en colores es el ser humano, sin denominaciones. Las cosas materiales (blancas) invaden el terreno de lo espiritual en cuerpos negros. Se crea una extraña ambivalencia otra vez: ¿Quién predomina en lo material y/o lo espiritual, lo blanco o lo negro? En su declaración de artista para el último Salón de Arte Cubano Contemporáneo, escribió: "En mis fotografías la piel representa los seres humanos. Nuestra carne ha sido usada para diferentes fines: carne de cañón, carne de presidio, barricadas y lujuria. Yo la he pulido, lavado, acariciado, comprimido y fotografiado para luego ser mostrada sobre paredes de galerías y hogares junto a cuernos de venados y narices de rinocerontes; como prototipos de diseño para cubrir paredes, alfombras y tapicería. Estas piezas no intentan el reconocimiento de ningún individuo en particular, no son huellas dactilares, no son descripciones personales... De una manera u otra, todos somos materia prima para el mismo proyecto".
ERENA HERNÁNDEZ
