O Fio da Trama congrega a 21 artistas contemporáneos brasileños que durante la década pasada utilizaron de distintas maneras tela, costura, e hilo como tema en la realización de sus obras. Silenciosa y sofisticada, esta exposición fue organizada por Fátima Bercht, quien destacó las asociaciones formales entre los trabajos, guiando el foco del espectador a los materiales, los procesos y la visión personal del artista. Es escasa la referencia a un contexto histórico más amplio en el que las obras fueron realizadas. Muy por el contrario, las cualidades formales, y sorprendentemente las características fenomenológicas de los trabajos, han sido enfatizadas, haciendo de esta manera referencia a la historia del arte brasileño posterior a la década del 1950 propiamente dicha.
Como era de esperar, la gran mayoría de los 63 trabajos son esculturales. As much as (Tanto...), 1997, de la artista Lina Kim, y Sin título (1997-2001), de Laura Vinci, con sus tonos apagados y colores neutrales característicos de sus obras, determinan el humor tranquilo de la exposición. Kim presentó tapiz tejido de plumas blancas (de plumón) iluminadas por una única bombilla de luz colgante, mientras que Vinci derrama arena dorada a través de un embudo cuadrado montado sobre el cielo raso, produciendo acumulaciones luminosas sobre el piso de la galería.

Los artistas Ernesto Neto y Vera Martins crearon objetos de aspecto antropomórfico que se unen en grupos. Groupolip (grupo de pólipos) 1990, realizado por Neto, lleva el mayor peso en su parte inferior utilizando perdigones de plomo y completado con bolitas de poliuretano expandido en la parte superior, creando así doce vainas independientes que aparentan migrar en el suelo. Las notables esculturas en columna de Martins están construidas a partir de los hilos desenredados de las telas de lino utilizadas por artistas. Colocada sobre armaduras invisibles, la capa sin un cuerpo a quién cubrir es una referencia abstracta a la forma humana, además de un comentario retórico sobre la de-construcción del arte.

Otros objetos, de carácter más surrealista, fueron presentados por Nazareth Pacheco y Tatiana Grinberg. Los objetos de Pacheco son seductores, falsos y terriblemente peligrosos. Piezas como un elegante vestido de noche o un moisés para bebés han sido construidas con hojas de afeitar. Grinberg, por su lado, realizó réplicas de siliconas de sus manos y las colocó sobre superficies espejadas, en una alusión indirecta a la ausencia y memoria humana.

La costura y el bordado de objetos, que en particular no vienen a la mente inmediatamente, estuvieron profusamente presentes en la exposición. Ana Linnemann, en la serie Rock Lace (Encaje de rocas, 2001), utiliza agujas para ensartar piedras con alambre de cobre, en un acto que aparenta ser ilógico, pero creando bellísimas y atractivas instalaciones. Uno de los trabajos más agresivos de la exposición es el presentado por Elaine Duarte, Stillborn (Nacido muerto, 2001), donde la artista une mediante la costura siete pieles de feto de terneros nacidos muertos. Paradójicamente, estas esculturas colgantes representan tanto el nacimiento como la muerte en un proceso simultáneo. La obra de Leonilson, mucho más tradicional, presenta bordados personales y palabras autobiográficas sobre pequeños paneles de tela que recrean edredones en miniatura de enigmáticos juegos de palabras.
Indudablemente, no todos los trabajos presentados caben dentro de la clasificación de este motivo. De acuerdo con la opinión de la curadora, el título abierto de la exposición puede también ser leído como una flexible trama tejida de artistas y trabajos que en definitiva son una selección personal. Trabajos como el video de Brmgida Baltar, The collecting of Mist (La recolección de la Bruma), 1999, y la obra de Vik Muniz, Pictures of Wires (Imágenes de cables, 1993-1997), que exploran los límites de la percepción, pueden acercarse formalmente a los trabajos en exhibición; sin embargo, las premisas conceptuales subyacentes a estos trabajos aparentan ser más complicadas. Ésta es una de las grandes fortalezas de la muestra, así como su mayor debilidad. La extralimitada temática lleva al espectador a preguntarse por qué la costura, la tela, el hilo, son utilizados como motivo: ¿Es esta temática de alguna manera un referente a un movimiento mayor dentro del arte contemporáneo brasileño? Y ¿se está explorando una metáfora más amplia? Aunque estas inquietudes nunca se responden por completo, O Fio da Trama logra reunir una gama interesante de sensibilidades artísticas que reflexionan formalmente sobre el arte contemporáneo brasileño.
CHARMAINE PICARD

