Exposición Individualabr 2002 - jun 2002· Por Issa Ma. Benítez Dueñas

Mónica Van Asperen

Galería Fernando Pradilla

La recientemente estrenada Galería Fernando Pradilla se presenta con la vocación de mostrar y promocionar aquella parte del arte latinoamericano joven más propositivo que por diversas circunstancias no ha tenido la ocasión de salir de los límites del continente. La apuesta parece arriesgada, sobre todo económicamente, en un medio que no se caracteriza precisamente por su curiosidad frente a las propuestas que vienen de fuera y en el que el arte más contemporáneo prácticamente no tiene cabida en el circuito de galerías. 

En este contexto, y a primera vista, lo que más sorprende de la exposición de Mónica van Asperen es la "modernidad" que proyecta, su "minimalismo": un conjunto de brillantes fotografías a color de 100 x 150 cm sobre aluminio se reparte sobre los muros de la galería. Además de éstas, hay dos instalaciones hechas con globos y agujas que ocupan por completo otras dos paredes del local. 

Exposición Individual: Mónica Van Asperen — imagen 1
Mónica Van Asperen. Sin título, 2000/2001. Fotografía. Ed. 5. 99 x 65 cm. (39 x 25 ½ pulgadas).

El objeto recurrente en todas las piezas son unos alargados globos de látex de diferentes colores que, en las fotografías, sirven de vestimenta y cárcel a unos cuerpos desnudos que apenas se dejan ver a través de los traslúcidos que provocan los globos inflados. 

En el caso de las instalaciones, se encuentran dispuestos en forma de tiras alargadas, inflados en unas zonas y otras no, y detenidos sobre el muro con gigantes agujas de acero. La visión de conjunto oscila entre una especie de partitura gigante y un paisaje que recuerda vagamente la asepsia de los hospitales (quizá por la utilización en una de estas instalaciones, de globos de un color rojo intenso que, en su alargamiento, parecen aludir a los tubos de ensayo en los que se recoge la sangre). En el caso de las fotografías, los brillantes globos también esterilizan de alguna manera los cuerpos que cubren: en lugar de las imperfecciones de la piel, con sus texturas y sus tonos, nos encontramos con una coraza lisa, brillante y colorida. Esta cubierta se adapta en forma de anillos a las proporciones y formas de cada cuerpo, de modo que se halla de alguna manera personalizada. 

En este sentido, las piezas tienen probablemente que ver con los antecedentes de Van Asperen como diseñadora textil; sin embargo, desde el contexto de la plástica el resultado aparece desigual. La virtud de las construcciones sobre el muro es la paradoja que plantea su propia instalación: los globos inflados sostenidos por pinchos gigantes generan una situación de tensión, física pero también perceptiva, que no está exenta de ironía. Finalmente, en caso de que los globos se pincharan, sólo saldría aire. Esta idea del aire contenido también está insinuada en las fotografías: los cuerpos "abrazados" por su propio aliento, o mejor, por el aliento de otro. Pero en este caso, la sensación plástica y artificial de los propios globos, el recurso a la estetización máxima en el juego entre los colores de los fondos y de los globos, remiten mucho más a una situación lúdica plenamente contemporánea. Incluso a una sexualidad profiláctica. En todo caso el resultado de las fotografías es más Pop y como tal más inofensivo. 

Las piezas que Van Asperen presenta en la Galería Fernando Pradilla parecen existir desde su brillante superficie hacia fuera. Detrás es el aire lo que les da forma. 

ISSA MARÍA BENÍTEZ DUEÑAS

Mónica Van Asperen, por Issa Ma. Benítez Dueñas | artnexus