Exposición Individualabr 2002 - jun 2002· Por Marta Rodríguez

María Fernanda Cardoso

Galería Diners

La obra de María Fernanda Cardoso, como ella lo dijo a propósito de su muestra Woven water (Santa Mónica 1994), es una obra "formalista y bella" que hace referencia al "dominio que los humanos ejercen sobre los animales". De esta manera, desde una posición contemporánea, en sus trabajos se hace visible un conflicto que desde tiempo atrás ha venido afrontado el mundo occidental: la pugna entre naturaleza y cultura. Al respecto, puede resultar oportuno un artículo de Carolina Ponce de León titulado "Turismo aséptico", en el que comenta que su obra genera asociaciones dialécticas entre cultura y naturaleza a través de la estrategia de la apropiación y recodificación, mediante el uso de unos recursos formales como la repetición y la creación de estructuras formales simples que dotan al objeto de una carga cultural. Y refiriéndose particularmente a sus "jardines de flores plásticas"1, encuentra que éstos encierran la naturaleza en un orden cultural subvirtiendo la acción del arte moderno que "naturaliza" la cultura al dotar de autonomía al objeto estético, mientras que María Fernanda Cardoso "culturiza la naturaleza". 

Exposición Individual: María Fernanda Cardoso — imagen 1
María Fernanda Cardoso. Dibujo de mariposas N.22, 2001. Collage de alas de mariposas sobre acrílico. 60 x 60 cm. (24 x 24 pulgadas).

La exposición de esta artista, realizada en la Galería Diners a fines de enero, permite continuar con esta lectura. La muestra está compuesta de una serie de "dibujos" o "diseños" realizados con alas de mariposas de variados colores y formas; en otros se usan sus antenas y lenguas, elementos lineales que recuerdan delicados trazos propios del dibujo que a veces se enroscan, dando lugar a espirales y círculos, y otras veces se estiran creando líneas cortas; unos y otros se convierten en unidades formales que se repiten y se disponen de forma circular conservando así una estructura que María Fernanda Cardoso ha utilizado en trabajos anteriores. Para exhibirlos, la artista construyó una especie de caja plana, o mejor, una superficie ligeramente tridimensional conformada por dos láminas de acrílico. Para la parte posterior se utilizó acrílico opaco de un tono blanco opalino que fue tallado con una pulidora por la artista para crear una sutil cavidad, un leve ahuecado, casi siempre de bordes imprecisos, que alberga estos diseños de manera que la tapa superior, de acrílico transparente, no los oprima y permita su visibilidad, a la vez que los preserva del aire, del polvo y del deterioro. Las distintas piezas algunas veces se presentan como una unidad, otras veces son colocadas conformando parejas, trípticos o conjuntos de cuatro o más. En cada pieza la mariposa no se presenta en su totalidad, sino que aparece fragmentada, sus partes actúan como formas abstractas; únicamente en una pieza se expone todo el cuerpo de unas mariposas de alas negras y grises, ligeramente metalizadas, que contrastan con su aterciopelado cuerpo oscuro salpicado de tonos rojos. 

En una charla que dio María Fernanda Cardoso al público, se refirió a las motivaciones y los procedimientos que dan lugar a su obra que desde hace varios años se ha centrado en la investigación y observación de la naturaleza. A través de su conversación se hace explícito como el artista de hoy procede a través de métodos interdisciplinarios, lo que hace posible que lenguajes que muchas veces se vieron como excluyentes, arte y ciencia, por ejemplo, se alíen para dar lugar a una obra plástica. En el caso de la obra de María Fernanda Cardoso hay un trabajo de investigación que la ha llevado a consultar libros de ciencia natural en los que accede a los temas de su interés a través del conocimiento y la mirada del científico. Para este caso específico, la investigación se inicia con una inquietud acerca del comportamiento de las mariposas que se defienden de otras especies a través de su acción mimética, que les permite camuflarse con elementos vegetales como hojas y troncos; esta acción, según lo comenta la artista, otorga un elemento metafórico a esta obra que se relaciona con el disfraz, con la transformación física que adoptan las personas en la vida cotidiana para definir su rol social. Esta investigación, que la aproxima a la observación científica, tiene como fin último acercarse a la belleza de estas mariposas que ella ha cultivado en su estudio; de manera que la observación de la ciencia crea una alianza con un asunto puramente formal, visual, que se refiere a las formas y colores de estos insectos que la hacen recordar las formas del Art Nouveau y del Art Deco, estilos inspirados en la naturaleza que frecuentemente, para la realización de sus diseños recurrieron a la repetición. 

A partir de estas fuentes a las que acude María Fernanda Cardoso, y a las características de su obra, son muchas las posibilidades de lectura y aproximación que se suscitan, al recorrer las dos salas blancas y neutras de la galería. Estos delicados trabajos hacen pensar en las cajas de los entomólogos, quienes en su afán de estudio, con su pasión y fascinación por las mariposas e insectos, los disecan para conservarlos intactos clavados con un alfiler, dentro de una urna de cristal; pero ante todo parecen exquisitos dibujos que se pueden relacionar de alguna manera con los juegos propuestos por Kandinsky en sus lecciones de composición que se basan en las leyes del color y el ritmo, los valores del punto, la línea y el plano, que según comenta el artista ruso en sus cursos de la Bauhaus, se fundamentan en "las leyes de la naturaleza", leyes que seguramente se pueden relacionar, a luz de los conocimientos de hoy, con las teorías del caos, la teoría de los fractales, que se convierte en un concepto sumamente importante para María Fernanda Cardoso a la hora de ordenar los elementos en el espacio. 

Curiosamente, en una lección dedicada a la línea, Kandinsky introduce una nota suelta: "La asimilación (mimetismo). Las investigaciones recientes demuestran que el mimetismo va más allá de las funciones prácticas del camuflaje." Pensamiento que después parece resolverse cuando afirma que la belleza interna y externa de los objetos naturales y artificiales va más allá de todo fin práctico y que tiene un fin en sí misma, otro punto que se conecta con las intenciones formales y metafóricas expuestas por María Fernanda Cardoso en su charla, en la que también habló de su búsqueda actual que se relaciona con la fascinación que suscitan las mariposas en pleno vuelo que es un absoluto despliegue de belleza. 

Hilando ideas de aquí y allá, que surgen a partir de la obra de María Fernanda Cardoso, podemos concluir diciendo que en estos trabajos a través de la estrategia de la apropiación de elementos naturales, en este caso específico, partes del cuerpo de las mariposas y mediante el uso de unos recursos formales que se articulan en la repetición de un "patrón" (las alas, las lenguas o las antenas de las mariposas), se da lugar a unas estructuras formales simples, con las que María Fernanda Cardoso "culturiza la naturaleza", en el momento en el que las mariposas se mimetizan con el dibujo realizando hermosos ejercicios de color, de manera que nos devuelven a la antigua y conflictiva relación entre el arte (cultura) y la naturaleza. 

Y al volver sobre esta antagónica relación en un tiempo en el que la preocupación ecológica está a la orden del día, no se sabe cuál es la posición del trabajo frente al conflicto, pues como ella misma lo afirma, el suyo es un acto "depredador" que tiene una finalidad estética, y justamente en esa contradicción se instala su interés, pues el trabajo con las mariposas, como ella lo comenta, implica un sacrificio que no satisface la necesidad básica de alimento del hombre, sino que a través de esa laboriosa investigación que se relaciona con la ciencia, con la prolongada acción de observación, ordenamiento y presentación plástica, bella, ornamental y delicada, ahonda en la legendaria fascinación del hombre por el animal. 

NOTA 

1. A propósito de estos jardines, María Fernanda Cardoso hizo una bella instalación de rosas plásticas rojas, en un nicho de la pared que da sobre la escalera de la galería, como un homenaje a Ellen Riegner de Casas, directora de la galería, quien falleció unos días antes de la inauguración. La obra fue donada por la artista para hacer parte de la colección permanente de la galería.

María Fernanda Cardoso, por Marta Rodríguez | artnexus