Exposición Individualabr 2002 - jun 2002· Por Clayton Kirking

Isabel de Obaldía

Mary-Anne Martin Fine Art

Cuando se le preguntó en 1997 si estaba interesada en trabajar obras en vidrio a gran escala, Isabel de Obaldía respondió: "Me gusta el tipo de trabajo que estoy haciendo ahora porque las piezas son más insinuantes. Tal vez en el futuro me gustaría trabajar en un formato más grande..."1. En la misma entrevista, la artista dijo que encontraba la forma masculina más interesante que la femenina. En su última exposición, Torsos, estas dos afirmaciones parecen haberse cumplido en cierto modo para su satisfacción personal. 

El espacio principal de exhibición en Mary-Anne Martin Fine Art estaba ocupado por diez grandes torsos masculinos. El de mayor tamaño medía 20 x 23 x 5 pulgadas, bastante más que obras anteriores. Montados contra las paredes y bien iluminados desde atrás con luz reflejada, hacían que el salón brillara con iluminación filtrada que le daba al vidrio mucho de su místico atractivo. A primera vista, era evidente que estas piezas más grandes conservaban la sofisticada ejecución artística y el altamente desarrollado sentido del color que marca el trabajo anterior de Obaldía. No obstante, en esta exposición la impresión general fue que estas esculturas exhibían un más agresivo uso del vidrio como medio aliado con excelentes habilidades técnicas. Hasta cierto punto, las obras también mantenían una persistente referencia a la escultura precolombina, aunque en forma más minimizada. 

Exposición Individual: Isabel de Obaldía — imagen 1
Isabel de Obaldía. Flecha, 2001. Cristal moldeado y pulido a mano con cabezas pulidoras de diamante. 53.3 x 33 x 17.7 cm. (21 x 13 x 5 pulgadas).

A esta escala, donde el peso y la densidad del vidrio se hacen más explícitos, es inevitable hacer comparaciones con otros artistas del vidrio que trabajan a mayor escala. Las cualidades táctiles y la evocación de masa manifiestas en la obra de Howard Ben Tré pueden verse o sentirse en los trabajos más recientes de De Obaldía. Aunque esto la distingue claramente de artistas que trabajan el vidrio de una manera más tradicional y abstracta, como Dale Chilhuly y Harvey Littleton, tampoco se le puede alinear directamente con el estilo arquitectónico de Ben Tré. Gran parte de la diferencia de toda su obra radica en el hecho de que es figurativa. Es difícil listar más de un puñado de artistas del vidrio, en particular en Latinoamérica, que estén trabajando en un estilo figurativo. Dada la maleabilidad del vidrio y su resistencia innata a las formas geométricas, De Obaldía, en forma hábil, ha tomado ventaja de la naturaleza fundamentalmente orgánica del vidrio. 

Más a fondo, Torsos indica la sensibilidad de la artista respecto a las cualidades naturales de este material a medida que ella evoca su potencial escultórico. Las obras aprovechan por completo las cualidades reflectivas y luminiscentes del vidrio. Todos estos factores son indicadores de que De Obaldía se ha vuelto aún más diestra que antes en su manejo del vidrio, los modelos y moldes que crea, así como en el de los colores fijados en las obras individuales. Este conocimiento más seguro ha realzado las propiedades físicas del vidrio, permitiendo que éste tome algunas de las características del cristal natural. La luz se concentraba profundamente dentro de cada obra y se transmitía a través de las superficies, produciendo la ilusión de que estos torsos desmembrados e incorpóreos eran flexibles y vivos. 

Aunque la calidad de las obras de esta exposición era muy pareja, varias de ellas sobresalían. Tanto Torso with Wings (Torso con alas) como Arrow (Flecha) centraban la atención del espectador en el corazón, y quizás en el alma del torso. Mientras la última recordaba la iconografía y la contemplación de la mortalidad precolombinas, Torso with Wings era más meditativa, evocaba conjeturas sobre la esencia de la humanidad y la vida después de la muerte. Red Armor (Armadura roja), la referencia más desenfadada a la escultura maya, se erguía como una brillante metáfora de los mitos de la creación del hombre y los orígenes prosaicos. La escultura menos complicada y más icónica de la exposición era San Sebastián. Evocadora de un fragmento de escultura clásica tallada en cuarzo, a esta representación le faltan los atributos más comunes asociados con el santo. A pesar de que no hay flechas atravesando el cuerpo, la actitud de la pose sugiere una disposición o resolución para aceptar el martirio. Quizás más que otras piezas de la exposición, "San Sebastián" incorporaba las sutiles propiedades del vidrio como medio artístico cuando se le maneja con gran habilidad y empeño. 

Los objetos presentados en Torsos parecen ser el resultado de una progresión lógica de los conceptos vistos en su exposición de 1997 en Nueva York, y el punto de partida para el próximo período de su producción. El control que la artista ha logrado sobre el medio le ha dado la capacidad de ampliar su imaginación y trabajar en dimensiones que no hubieran sido posibles incluso en el pasado reciente. Basado en el desarrollo de su obra desde su exitosa exposición con Mary-Anne Martin hasta ahora, el futuro es muy brillante para De Obaldía. Los coleccionistas de vidrio, así como los de arte latinoamericano, deberían esperar la obra futura de De Obaldía con ansiosa expectativa. 

NOTA 

1. Edward J. Sullivan, Isabel De Obaldía: Beasts and Men, Nueva York, Mary-Anne Martin Fine Art, 1997, p.p. 10.

CLAYTON KIRKING

Isabel de Obaldía, por Clayton Kirking | artnexus