La exposición Geografía de Brasil, curada por Paulo Herkenhoff, reúne cerca de 40 trabajos de Cildo Meireles (Río de Janeiro, 1948), que abordan la idea de territorio, tanto en sentido abstracto como físico; demostrando las relaciones que éstos establecen con las diversas regiones del país.
En una de las salas, las nociones de geografía y geometría son confrontadas a través de dibujos, proyectos y mapas realizados en papel milimetrado. Arte física: caixas de Brasília/clareira (Arte físico: cajas de Brasília/claro) (1969), por ejemplo, está relacionada con una intervención durante la cual el artista determinó un área en las márgenes del Lago Paranoá, en la capital del país, quemando el material encontrado allí. La obra consta de dos cajas de madera que contienen tierra local y las cenizas resultantes de la acción desarrollada. En la pared también hay documentación fotográfica de la intervención y un mapa de Brasilia, indicando dónde está enterrada una tercera caja, idéntica a las dos en exposición. Las cajas funcionan como puntos que delimitan un área que el espectador debe construir mentalmente. Éste es un trabajo cuyo campo de existencia física varía de acuerdo con el lugar donde se encuentre expuesta la obra, articulando simbólicamente la arqueología, la museología y el rito. En la misma sala se encuentra Espaços virtuais: cantos (Espacios virtuales: rincones, 1967-1968) reproducciones, un objeto que reproduce un rincón con piso, zócalo y pared en escala real; a su lado se encuentran proyectos de la serie Espacios virtuales: rincones (1967-1968) reproducciones geométricas en papel con aristas. Las relaciones entre lo virtual y lo material, lo físico y lo representativo aparecen tanto en las líneas que cruzan territorios como en las rectas que forman volúmenes y planos. Aquí, los límites y superposiciones entre geografía y geometría, rectas y trayectos, dibujo y cartografía, son cuestionados. También en esta sala, se encuentra el trabajo Mutações geográficas: fronteira Rio-São Paulo (Mutaciones geográficas: frontera Río-São Paulo, 1969), asociado a la intervención realizada en la frontera entre los dos estados, en la que el artista cavó un pozo de cada lado, e intercambió la tierra de los dos, guardando un poco en una maleta cuyo interior, según el epígrafe de la obra en el catálogo, "reproduce la topografía de la frontera". Una vez más, el artista trabaja la problemática de la noción de "frontera" en el espacio real, que es simbolizada utilizando materiales vinculados al lugar de origen.

La idea de que una pequeña partícula puede contener la esencia del todo, y de que una alteración en la escala no genera pérdida de intensidad, está presente en muchos trabajos de Meireles de esta exposición. Condensados 2- mutações geográficas: fronteira Rio/São Paulo (Condensados 2 mutaciones geográficas: frontera Río/São Paulo, 1970) es un anillo formado por un objeto hexagonal de plata, ónix, amatista y zafiro, que repite el patrón interno de la obra Mutaciones geográficas: frontera Río-São Paulo, que contiene también tierra de los dos Estados. Otro anillo, Condensados 1: deserto (Condensados 1: desierto, 1970), está formado por una pirámide de oro y zafiros, en cuyo vértice se encuentra un grano de arena. En el proyecto del trabajo presentado junto con los anillos en la exposición, una ecuación demuestra que un desierto dividido por su número de granos genera un grano de arena. Y la conclusión del artista es: "Quien logre enloquecer la esencia de la menor partícula, por pequeña que sea, enloquecerá al universo". Condensados 3: Bombanel (Condensados 3: bomba-anillo, 1970-1996) es un anillo cilíndrico hecho de oro, lente, vidrio y pólvora. El título ya indica su potencial fuerza de destrucción: basta que un rayo de sol se filtre por la lente en contacto con la pólvora, para provocar una explosión. No es casual que Cruzeiro do Sul (Cruz del Sur) haya sido dibujado sobre el mismo papel milimetrado de los Condensados, en 1970. Cruz del Sur, consiste en un cuadrado de 9 mm cúbicos hecho de madera de pino y de roble maderas utilizadas por los indios tupis para generar fuego al ser friccionadas y está en una gran sala oscura en el segundo piso, con un foco de luz dirigido sobre la pieza. El vasto espacio negro remite al infinito; y en el mínimo pedazo de madera está la energía potencial, la posibilidad de fuego. En Paulista 97, 1997, Meireles insertó tornillos de oro a lo largo de la más importante avenida de São Paulo, haciendo alusión a los pequeños y valiosos objetos perdidos en la inmensidad de la rica metrópolis brasileña. Algunas de las piedras con los tornillos fueron extraídas de la avenida e incluidas en la muestra, apuntando, una vez más, hacia el traslado del espacio externo hacia el espacio de exposición, así como hacia el carácter arqueológico y precioso de la pieza contemporánea, ahora expuesta en el museo.
La circulación de objetos que define territorios invisibles en el funcionamiento de la sociedad es ei tema de una serie de obras con objetos que circulan en diferentes sistemas: botellas de Coca-Cola (Inserções em circuitos ideológicos: projeto Coca-Cola [Inserciones en circuitos ideológicos: proyecto Coca-Cola], 1970), billetes (Inserções em circuitos ideológicos: projeto cédula, [Inserciones en circuitos ideológicos: proyecto billete], 1970; Zero cruzeiro, 1974-1978; Zero Dollar, 1978-1984; Árvore do dinheiro [Árbol del dinero], 1969), monedas (Zero centavo, 1974-1978; Zero Cent, 1984), huesos y hostias Missão/missões (como construir catedrais (Misión/misiones [cómo construir catedrales], 1987). En otro sector de la exposición hay trabajos que testifican una relación menos evidente con la geografía; muchos relacionados con la cuestión del lenguaje ("Objetos semánticos", como Dados, 1970- 1996, Porta-bandeira [Puerta-bandera], 1981 y Pecevejo/cerveja/serpente, [Chinche/ cerveza/serpiente], 1980); y algunos más relacionados con cuestiones políticas, como el registro fotográfico de la intervención Tiradentes-Tótem-monumento ao preso politico ([Tiradentes-Tótem-monumento al preso político], 1970).
Geografía de Brasil presenta de manera precisa y original la complejidad de buena parte de la obra de Cildo Meireles, sin encerar la producción de uno de los principales artistas contemporáneos brasileños en la clásica "retrospectiva”. La exposición amplía las numerosas lecturas existentes, y posibilita una comprensión más profunda a partir de otros ángulos de la obra. Su propio itinerario también puede ser tomado como una declaración: será presentada en Recife, Salvador y Brasilia, fuera del eje tradicional de las grandes exposiciones en Brasil. Quien viva en Río de Janeiro o en São Paulo tendrá que trasladarse para ver esta enriquecedora obra de Cildo Meireles.
ANA PAULA COHEN
