Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas

Horacio Torres. Lámpara, 1961. Réplica. Óleo sobre madera. 53 x 140 x 18 cm. (21 x 55 x 7 pulgadas), Cecilia de Torres.

Colectivaabr 2002 - jun 2002· Por Graciela Kartofel

Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas

Americas Society, CDS, Cecilia de Torres

Gran parte de las exposiciones de arte Latinoamericano se centran en características regionales valiosas, siendo más conocido el valor prístino de los elementos populares, indígenas, primitivos y de aquellos no clásicamente europeos. Sin embargo, entre los mayores creadores universales de la abstracción, el arte concreto y el cinetismo se cuentan artistas latinoamericanos. El cono sur del continente produjo una circunstancia notable que perfila su alta y temprana sensibilidad intelectual, como se manifiesta en la exposición Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953. Los orígenes y coordenadas de este movimiento, sus divergencias y aportes mundiales, quedan registrados en la originalidad y efervescencia estética que se desarrolla por dos décadas en esas capitales y recibe por primera vez una específica y dedicada presentación en Nueva York. Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953 se exhibió en The Americas Society, con la cuidadosa curaduría de Mario H. Gradowczyk y Nelly Perazzo. Simultáneamente, se presentaron dos exposiciones en galerías dedicadas a arte latinoamericano: Arte del Río de la Plata: pinturas, esculturas, dibujos y una colección de libros, en CDS Gallery, y Modernismo en Montevideo y Buenos Aires: 1930's-1960's, en el espacio de Cecilia de Torres, en el Soho neoyorquino. También en otros sitios del mundo se presentaron y se presentan estudios del tema, a la par que pequeños espacios recordatorios en exposiciones colectivas. El tema, ha merecido anteriormente la atención de especialistas europeos, un reconocimiento coherente aunque no suficientemente frecuente si lo comparamos con los grandes abstractos de esa época en el viejo continente. Se han establecido algunas de las coincidencias, se han identificado los aportes y las diferencias entre los acaeceres estéticos de ambos polos geográficos, Sudamérica/Europa. En ese sentido, habría una importante bibliografía a citar que excede el espacio de esta nota, aunque no se pueden dejar de mencionar: El arte concreto en la Argentina de Nelly Perazzo, Gaglianone, 1983; Abstracción: el paradigma amerindio, IVAM, España; y Argentina 1920-1994, Museo de Arte Moderno de Oxford, donde Gabriel Pérez-Barreiro, actual director de artes visuales en Americas Society, aborda el capítulo del arte abstracto en Argentina y reconoce su poderosa autoría y originalidad. 

Colectiva: Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas — imagen 1
Gyula Kosice. Róyi, 1944. Madera articulada. 99 x 80 x 15 cm. (39 x 31 ½ x 5 ⅞ pulgadas). Americas Society.

Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953. The Americas Society 

El arte latinoamericano es una manifestación poderosa que se extiende allende las fronteras y las culturas de su geografía y de sus naciones. Hace 20 años todavía se discutía "si era algo", "si existía", "si eran trabajos atractivos sólo referidos a características locales", no faltaba quien dijera que era un "boom comercial". Con el correr de los años finales del siglo XX, la consistencia —y la verborrea— se ha demostrado e incrementado. A finales de 2001, Nueva York recibe este conjunto de obras que en sus orígenes demostraron uno de los puntos claves de la catarata creativa iniciada a principios del siglo pasado. Una de las características importantes de la exposición que se analiza, la constituye el hecho de que se presentan varios artistas poco conocidos. Esta perspectiva de rescate atiende a una visión profesional de la curaduría, así como a una concepción de ampliar los horizontes más allá de los nombres hasta ahora frecuentes en las casas de subastas. Al ampliar el registro de sujetos, se establece una metáfora por la cual se amplía el terreno del edificio artístico y se le otorga cada vez más altura y solidez. 

Los artistas, desde fines del siglo XIX se preguntaban: "Quiénes somos?" La falta de raíces indígenas orientó hacia una elaboración diferente de la influencia europea, que ni se puede ni se debe negar. En la búsqueda de nuevos caminos, Xul Solar y Emilio Pettoruti son parámetros indiscutibles. Otras tempranas semillas de abstracción se encuentra en Buenos Aires, en el multidisciplinario Grupo Florida, que en la década de 1920 bregaba por un movimiento moderno frente a las respuestas socialistas del Grupo Boedo, su contrincante en el arte y en las demandas intelectuales y laborales. La situación política de la década de 1930 en ambas orillas del Río de la Plata revela que antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la zona estaba gobernada por ideas conservadoras aunque con un cierto clima de tranquilidad socioeconómica. Aun antes de conocerse o de establecer vínculos profesionales, los artistas que trataremos no se sentían cómodos con las rígidas características de sus respectivas sociedades y territorios estéticos. Entre los primeros hechos conducentes, registramos los retornos desde Europa de Juan del Prete en 1933, y de Joaquín Torres-García en 1934, respectivamente a Buenos Aires y a Montevideo. Lucio Fontana es otro de los personajes aislados que se agrega al entorno. Las abstracciones de Del Prete y las teorías de Torres-García eran distantes entre sí, pero mucho más se diferenciaban de los paisajes consuetudinarios que prevalecían. Ni hablar del público en general, también los artistas e intelectuales de la época poco aceptaban la libertad de formas, medios y materiales. En una búsqueda de modernidad, Juan del Prete supo recoger y guardar todos los fragmentos de las obras que la gente deshacía en su exposición de 1933, reutilizándolos más tarde para hacer otras obras (sólo digamos que no eran trozos de telas pintadas, sino hilos y papeles retorcidos pegados con cola sobre tela). Siendo estos antecedentes de lo que presenta la exposición Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953, en la cual se pueden apreciar los valores de la "antiperfección" y sus caminos al contorno irregular, al uso de materiales no estrictamente artísticos, como el alambre para hacer esculturas (lo que se debe comparar con la idea de "la estructura como edificio y la estructura a la vista" instituida por la Torre Eiffel). Durante su estancia en Europa, Joaquín Torres-García había establecido vínculo directo con los constructivistas, cubistas y neoplasticistas europeos. Una vez instalado en Uruguay, extendió sus alas para crear el más significativo conjunto de autores de América Latina —no sólo pintores sino también arquitectos y diseñadores—, llegando a publicar Círculo y Cuadrado en Montevideo. 

Colectiva: Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas — imagen 2
Antonio Fernández Muro. Centro verde, sin fecha. Óleo y acrílíco sobre madera. 12Z x 122 cm, (48 x 48 pulgadas). CDS Gallery.

Deteniéndose en algunas obras, Arlequín, de Rod Rothfuss, circa 1944, de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, es un óleo sobre tela que establece una diversidad de interesantes lazos con sus contemporáneos, a saber: El marco irregular o shaped canvas característico de los Madí, está presente mientras la paleta terrosa, —no en los grises de otros artistas abstractos, sino más bien en una cercanía delpretiana, torresgarciesca e italianizante— y la composición, imagen y dinámica recuerdan a Los bailarines y otras obras de Emilio Pettoruti. De Gyula Kosice, el más atrevido de estos precursores, que es quien cuenta con más publicaciones en su haber, quien expandió su "madismo" en todas las direcciones, quién no ha sido debidamente identificado aún, a él se deben muchos de los documentos que se pueden consultar; y aun con sólo la presencia de Roÿi y del plexiglás Serie Espacio objetivo, se arroja luz a la mirada del veedor al tipo de aventuras a las que se enfrentaron los creadores de entonces cuando la tecnología y los materiales no estaban en el estadio de desarrollo actual. En el conjunto, todos y cada uno de los trabajos son de una riesgosa ingenuidad creativa, y aunque no se citen aquí, merecen una mirada muy dedicada. 

En una instancia de orilla a orilla, esta exposición presenta el meritorio trabajo del autodidacta y autosegregado artista Esteban Lisa, desconocido para muchos, maestro incansable e idealista, quien supo preservar su obra personal para ser presentada después de su muerte, aunque no quiso exponerla en vida. Lisa desarrolló una labor personal de búsquedas abstractas cuya aura se centra en la creación más que en la obra en sí misma, y en una técnica de sucesiva destrucción de los parámetros constructivistas. En este sentido, probablemente buscaba evitar la creación de otro canon más (bien es sabido que a lo largo de la historia, las reiteradas rupturas con lo académico han formulado nuevos academicismos). Otros autores presentes en esta exposición, y que el público casi desconocía, son: Antonio Llorens, Rodolfo Ian Uricchio, María Freire y José Pedro Castigliolo. Bien seleccionados los 21 autores y las 49 obras (aunque de algunos hay sólo una pieza y de otros llega a haber siete). Además de los cinco artistas citados, la exposición presenta trabajos de Carmelo Arden Quin, Martín Blaszco, Juan del Prete, Manuel Espinosa, Claudio Girola, Alfredo Hlito, Enio Iommi, Gyula Kosice, Raúl Lozza, Víctor Margariños D., Tomás Maldonado, Juan Mele, Lidy Prati, Gregorio Vardanega, Joaquín Torres-García y Rhod Rothfuss. Muchas de estas obras fueron poco atesoradas en su momento, hoy son documentos privilegiados. Por tal razón, la exposición es doblemente valiosa al presentar la investigación y haber conseguido reunir y trasladar estas autoridades del modernismo. 

De extensión adecuada, la exposición y los ensayos del catálogo registran las teorías, los movimientos, sus divergencias, separaciones, reagrupamientos, así como las conexiones y exposiciones internacionales. Asociación Arte Concreto-Invención, Madí, el Perceptismo; las publicaciones "entre las que se destaca la revista Arturo", las declaraciones de los integrantes y de los estudiosos, todo esto se conjuga en un esfuerzo por reintegrar a estos artistas el valor de sus aportes. En ambas sedes1, además de la documentación citada, hubiera sido una buena medida educativa haber incluido un esquema o cuadro sinóptico (que sí se encuentra en alguna de las bibliografías existentes), pudiendo dar a los visitantes un panorama más claro de las épocas, personajes, exposiciones y demás actividades del Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953. 

Colectiva: Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas — imagen 3
Martin Blaszco. El gran ritmo, 1949. Óleo sobre panel. 93 x 43 cm. (36 ⅜ x 16 ⅞ pulgadas). Colección Ricardo A. Gmnelsen, Buenos Aires. Americas Society.

Arte del Río de la Plata: pinturas, esculturas, dibujos y una colección de libros. CDS Gallery 

Esta galería presenta un conjunto de 20 obras, una por artista —18 argentinos y 2 uruguayos—, para ampliar el conocimiento del espectro de creatividad conosureña. Autores vivos y fallecidos, consagrados casi todos, provenientes de formaciones muy diferentes, casi ninguno de ellos creadores de estéticas abstractas como Pedro Figari o Juan Battle-Planas. O bien aquellos otros que aportaron en terrenos de la abstracción de maneras muy personales, o en momentos específicos de sus carreras como Lucio Fontana, Marcelo Bonevardi, Emilio Pettoruti, Gonzalo Fonseca, Xul Solar, Roberto Aizenberg, Clorindo Testa, Guillermo Kuitca, Alfonso Michell, Antonio Fernández Muro, Luis F. Benedit, Joaquín Torres-García y Sarah Grilo. Para la mirada de los espectadores conocedores, muchas de estas obras ofrecen detalles originales dentro del contexto habitual de cada uno de los autores. Se destaca en este sentido Fato per Musei realizada por Antonio Seguí en 1972. Para quienes reciben ahí su bautismo en arte de América Latina, la exposición es un muestrario de buenas obras, en una colectiva que refleja la riqueza de los aportes. 

Colectiva: Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas — imagen 4
Carmelo Arden Quin. Méchanique, 1947. Laca sobre cartulina. 55 x 41 cm. (21 ⅔ x 16 ⅛ pulgadas). Americas Society.

Modernismo en Montevideo y Buenos Aires: 1930's-1960's. Cecilia de Torres 

Un título coherente reúne las 19 obras de 12 artistas rioplatenses relacionados con las búsquedas de la modernidad, entre 1930 y 1960. (Se incluye la originalidad de un pequeño Anonymous, AAC, Asociación Arte Constructivo, tinta sobre papel, ca. 1936-1937). Son artistas que participaron en el Taller Torres-García, en la Asociación Arte Constructivo, en Arte Concreto Invención y en el Grupo Madí. La exposición es consistente, predominan obras al muro de pequeño y mediano formato: pinturas abstractas, dibujos y construcciones en madera. Entre ellas se destacan algunas por la frescura y fuerza estética, tanto en la época en que fueron realizadas como dentro del contexto del arte actual. Blue grid-primary colors, 1957, de Francisco Matto, refiere una poética sudamericana pero también una original relación con ciertos elementos navajos; Form in relief, ca. 1947, un relieve de madera pintada (52 x 39 cm) del aún nunca merecidamente reconocido Gonzalo Fonseca; Negativo-Positivo, un díptico de 1959 en óleo sobre masonite, debido a Antonio Llorens (92 x 60 cm, cada uno), importante como obra y por lo poco frecuente que es ver trabajos de este artista, quien nos enfrenta con este díptico a una constante de muchos de estos autores: la invención, y en ese camino, las investigaciones, se concretan como obras de arte e interesan más que la realización de la obra como tal, casi siempre con resultados notables. Una escultura constructiva colgante de Horacio Torres, concebida también como algo utilitario —una lámpara—, es una réplica exacta del original. Esta pieza en óleo sobre madera pone de relieve que el constructivismo no se cerraba sobre el terreno de las artes, sino que se dirigía a los más diversos aspectos de la vida cotidiana; en ese sentido, se ratifica como un movimiento abarcante y humano que no se circunscribe sólo a la estética de una época sino que atiende a la vida misma, la del artista y la del público. 

NOTA 

1. Cabe señalar que Arte abstracto del Río de la Plata, Buenos Aires y Montevideo, 1933-1953, se presentó posteriormente en el Museo Internacional Rufino Tamayo de la ciudad de México. La amplitud de la citada institución y la museografía permitieron una enriquecedora percepción y lucimiento de las obras. Una generosa exposición de documentos, algunos bajo capelo, otros para consulta directa del público, estaban integrados en la sala. Se utilizó el mismo catálogo "con muy buenas reproducciones", en México y en Nueva York.

GRACIELA KARTOFEL

Arte abstracto del Rio de La Plata: Buenos Aires y Montevideo 1933-1953 y otras exposiciones simultáneas | artnexus