ARCO

Nelson Leiner. Futebol, 2001. Veso, plástico, tela y madera. 125 x 300 x 240 cm. (50x 118 x 94 ½ pulgadas). Galería Brito Cimino.

Feriaabr 2002 - jun 2002· Por Issa Maria Benitez Dueñas

ARCO

Un año más artistas, críticos, galeristas, público en general, y alguno que otro coleccionista, hemos acudido a la cita de ARCO. Si la edición pasada dedicada a la celebración del vigésimo aniversario de la feria se había caracterizado por la desmesura, este año ha sucedido todo lo contrario: con un nuevo y polémico planteamiento espacial, el ARCO de 2002 ha sido moderado en todo. 

El replanteamiento arquitectónico de la feria ha tenido un lugar protagónico en los comentarios públicos y privados en torno al evento. Aprovechando que este año ARCO se trasladó a los pabellones 7 y 9 —éste último apenas terminado—, la organización apostó por dejar en manos del arquitecto Vicente Salvador y del artista Ximo Lizama el proyecto de arquitectura efímera de la feria. Tal como el equipo ha indicado, se trataba de "... generar un microuniverso en el que la acumulación de obras de arte no se convirtiera en saturación agobiante, sino en deleite...", esto es, darle a la feria el aire de museo. Los resultados han tenido una aceptación desigual: es evidente que el traslado hacia el pabellón 9, prácticamente del doble de tamaño que el anterior pabellón 5, ya representaba una adelanto en términos de espacio. Además de esto se llevaron a cabo claras mejorías como la ampliación y diseño de las zonas de descanso, y se conectaron los dos pabellones tanto al frente como atrás. El resultado era una integración más clara entre la sección de galerías y los "Project Rooms", que por primera vez no parecían una hilera de armarios refundidos al fondo. En el pabellón 7 también se delimitaba más claramente la sección dedicada al país invitado, Australia. 

Feria: ARCO — imagen 1
Laureana Toledo.Patrones migratorios, 1999. Fotografía intervenida. 20 x 25,5 cm. (8 x 10 pulgadas). Galería OMR.
Feria: ARCO — imagen 2
Joana Vasconcelos. Burka, 2002. Materiales diversos. Dimensiones variables. Galería Mario Sequeira.

El resultado general de la reestructuración espacial es, en efecto, la museificación de la feria: como ya es tradición en ARCO, la calidad del montaje es impecable, los stands aparecen aligerados, la distribución y disposición de las piezas es más limpia, incluso las piezas que formaban parte del programa "Open Spaces" (arte público) se encontraron más integradas al recinto ferial que el año anterior, e incluso algunas de ellas (Mehr Licht, de Chema Alvargonzález o Malleefowl Nest 9, de James Darling, por ejemplo) aprovechaban favorablemente su ubicación dentro de las gigantescas dimensiones del espacio. El problema está en que una feria no es un museo ni un centro de arte contemporáneo y lo que favorecía el recorrido del público no necesariamente beneficiaba el lado comercial del evento. 

Feria: ARCO — imagen 3
Jorge Macchi. Les Feuilles Mortes (Las hojas muertas), 2001. Grafito sobre papel. 33 x 45 cm. (13 x 10 pulgadas). Galería Ruth Benzacar.
Feria: ARCO — imagen 4
Martí Anson. El miedo del portero en el momento del penalty, 2001. DVD, fotografía a color. Dimensiones variables. Galería Toni Tapies.

Así, no todas las soluciones propuestas fueron afortunadas. Una de las más polémicas fue la creación en ambos pabellones de un enorme pasillo central que lógicamente se convertía en una especie de avenida privilegiada en la que casualmente se encontraban las galerías más vinculadas a la organización de la feria o de mayor poder dentro del ámbito del arte español, mientras que el resto de los pasillos no ganó en realidad mucho espacio. Un galerista se refirió incluso en el periódico a la desigual distribución espacial como "los grandes bulevares y el barrio chino". Otra decisión fuertemente cuestionada fue la de fabricar un espacio aislado para las publicaciones y las librerías. Si bien se encontraban en la estratégica intersección entre los dos pabellones, los enormes muros de luz que las ocultaban evitaron el flujo más constante del público hacia los stands, reduciendo considerablemente las visitas a la sección. Por sus dimensiones, el pabellón 7 y el 9 se convirtieron en mundos paralelos entre los que difícilmente había alguna interacción. Está claro que las cosas han cambiado después del 11-S. Si ya ARCO aparecía como una feria importante en cuanto a proyección y difusión de cara al público, no es ningún secreto que se sostiene económicamente gracias al mercado local, principalmente institucional. Este año la situación mundial ha hecho evidentes algunas de sus carencias más acusadas en este sentido: la representación de galerías norteamericanas, suizas, inglesas o alemanas de primera línea es prácticamente nula, especialmente en el pabellón 9 dedicado al arte contemporáneo. La excepción es Lisson Gallery, que traía una de las propuestas más contundentes dentro del panorama del arte actual (Jason Martin, Anish Kapoor, Douglas Gordon o Francis Alÿs, por ejemplo). En conjunto, resultaron sumamente interesantes las propuestas de las galerías portuguesas. Entre ellas, Porta 33 tenía el stand más memorable. En él presentaba el proyecto Cabinet d'amateur #3 (Madrid), de Pedro Cabrita Reis: una serie de elementos monocromos (cuadrados, círculos y rectángulos) cubren la totalidad de las paredes del stand, imitando la disposición de pinturas en un gabinete de coleccionista del siglo XIX. La distinción entre pintura y escultura se vuelve borrosa, además de que la instalación funciona como comentario a la conversión del arte (la pintura) en objeto comodificado y en elemento ya no sólo decorativo, sino simplemente acumulable. 

Feria: ARCO — imagen 5
Pedro Cabrita Reis. Cabinet D'Amateur, 2001. Instalación, Dimensiones variables. Galería Porta 33.
Feria: ARCO — imagen 6
Santiago Sierra. 11 personas remuneradas para aprender una frase, 2001. Fotografía en blanco y negro. 150 x 220 cm. (59 x 86 ½ pulgadas). Edición de 5. Casa de la Cultura de Zinacantán. México. Galerie Peter Kilchmann.

También de Portugal, Mario Sequeira Gallery con Joana Vaconcelos presentó una de las piezas más potentes de toda la feria: Burka consistía en eso, un burka de tamaño natural realizado con múltiples y variadas capas de telas que hacen referencia a un abanico amplio del vestuario femenino, tanto occidental como oriental. Mediante una grúa, el burka subía hasta quedar suspendido y tomar la forma de un cuerpo que entonces caía estrepitosamente sobre un tablón de madera. El artista africano Meschac Gaba, presentado por la galería alemana Carlier/Gerbauer mostró una de las versiones de su Museo Virtual de Arte Africano: un conjunto de piezas de madera que a manera de lego se le ofrecen al público para que construya un modelo de museo. Otro conjunto de galerías a notar son las orientales. Llamaron particularmente la atención los videos de Song Dong (Broken Mirror, 1999), las televisiones besándose de Su-Chen Hung (The Kiss, 1996) y las animaciones dibujadas a mano de Chung-Li Kao. 

Feria: ARCO — imagen 7
María Fernanda Cardoso. Sin título, 1994. Ensamblaje: caballitos de mar disecados y metal. Diámetro: 22 cm. (8 ½ pulgadas). SalaAlternativa Elvira Neri.
Feria: ARCO — imagen 8
Jonathan Hernández. Everything is 0 K (Todo está bien), 2002. Espejo, acrlllco, madera y alfombra roja. 200 x 122 x 27 cm. cada letra. (78 ¾ x 48 x 10 ½ pulgadas). Galería Kurlmanzutto.

Un área en la que sí se ha notado un crecimiento importante es en la de presencia latinoamericana en ARCO: alrededor de 33 galerías de Centro y Sudamérica presentaron sus propuestas este año. Además de la tradicional presencia de Brasil (Casa Triângulo, Baró Senna, Fortes Vilaça o Brito Cimino), México (OMR, Enrique Guerrero, Kurimanzutto y Nina Menocal) y Argentina (Arte x Arte o Ruth Benzacar), se contó con la participación menos evidente de galerías como Sol del Río de Guatemala o las galerías Botello, Nouveau Gallery y M+M Proyectos/Michelle Marxuax de Puerto Rico. No faltaron tampoco Jacob Karpio de Costa Rica, La Acacia y La Casona de Cuba, la Galería Sur de Uruguay o Sala Alternativa Elvira Neri y Museo de Venezuela. 

Feria: ARCO — imagen 9
Rivane Neuenschwander. Pertenecer, no pertenecer, 2000. Impresión a color. 80 x 100 cm. (31 ½ x 39 ⅓ pulgadas). Galería Fortes Vllaga.

Entre los artistas latinoamericanos se destacaron en Ruth Benzacar las sugestivas Feuilles Mortes de Jorge Macchi, que logra superarse año tras año en sus propuestas para ARCO. Igualmente notable fueron el "Project Room" de Jonathan Hernández; dos enormes letras de espejo roto que formaban la palabra OK, y sus Couples et célibataires. Entre los brasileños, Brito Cimino contó con la pieza más espectacular y de mayor atractivo para el público: Futebol, de Nelson Leirner. Otra de sus propuestas más interesantes fueron los acrílicos autoadhesivos de Regina Silveira: grupos de personajes y artefactos que lanzan enormes sombras sobre el muro. Laureana Toledo presentó en la OMR una bellísima serie de fotografías titulada Patrones migratorios, y Rivane Neuenschwander construyó una frágil y sugestiva Marinha, en Fortes Vilaça. Peter Kilchmann presentó la documentación de un proyecto remunerado de Santiago Sierra y Jacob Karpio montó una de las piezas de la serie Pizarras de Priscilla Monge, en las que a manera de castigo escolar la artista ha escrito repetidamente varias cosas que no debe hacer (i.e. "no debo follar con críticos de arte..."). la Sala Alternativa Elvira Neri presentó también las delicadas construcciones de María Fernanda Cardoso hechas con caballitos y estrellas de mar, además de cartografías de Alexander Apóstol y Mercedes Elena González. La Caja Negra mostró sus ediciones más recientes de Jan Hendrix (litografía y serigrafía), además de una edición corta de fotografías y luces de neón de Félix Curto que, junto con las piezas escultóricas presentadas en la OMR, se afianza como un artista referencial en la feria. Esta presencia fuerte de artistas y galerías de Latinoamérica y Portugal es algo que debe explotarse, tanto desde la organización de la feria como desde las propias galerías, especialmente ahora que parece evidenciarse el escaso interés que ARCO representa para algunas de las galerías más afianzadas dentro del circuito europeo. Puede ser este filón "la relación natural con Iberoamérica" el que reavive y renueve una feria asentada que, este año se ha sucedido como una especie de dejà vu. 

Feria: ARCO — imagen 10
Priscilla Monge. De la serle de pizarras No debo...., 2001. Tiza sobre pizarras escolares. Dimensiones variables. Galería Jacob Karplo.

Éste ha sido un año complejo no sólo para el mundo del arte; los eventos que se han ido sucediendo después del ataque a las Torres Gemelas (y que ya estaban marcados por una creciente recesión económica) se han recibido sobre todo con expectativa y con resultados desiguales. El excelente "Project Room" de Martí Ansón (Galería Toni Tàpies) parece simbolizar el estado en el que nos encontramos todavía: una proyección nos muestra un estadio de fútbol vacío (sin embargo, hay una grabación de audio en la que el público vitorea a todo pulmón). Frente a nosotros, dos personajes: el portero en su portería enfrentando a un jugador a punto de ejecutar un penalty. La tensión de ambos es visible, notamos la más mínima flexión de la rodilla del tirador, la incertidumbre del portero, su cuidadoso vaivén tratando de adivinar a dónde va el tiro. Pero la filmación es un loop y el jugador nunca tira. Es la emoción y el desasosiego de ese momento suspendido, esa soledad frente a la inminencia y la incertidumbre de lo que está por venir, lo que se ha respirado en la última edición de ARCO. 

ISSA MARÍA BENITEZ DUEÑAS

Historiadora de arte, especialista en arte contemporáneo y teoría del arte. Actual­mente cursa el doctorado en la Universidad Carlos III de Madrid.

ARCO, por Issa Maria Benitez Dueñas | artnexus