Exposición Individualabr 2002 - jun 2002· Por Carla Zaccagnini

Ana Luiza Dias Batista

Adriana Penteado Arte Contemporãnea

Las obras de Ana Luiza Dias Batista (São Paulo, 1978) ocuparon la Galería Adriana Penteado Arte Contemporânea con economía y respeto, pero no sin contundencia. La artista demuestra, en su primera exposición individual, una comprensión espacial y un conocimiento de los materiales que le posibilitan tensionar la arquitectura con elementos mínimos y operaciones visualmente simples. El resultado es un conjunto exiguo de intervenciones sutiles y rigurosamente colocadas de manera a puntuar los espacios de la galería que aún conserva ciertas características residenciales de la construcción donde se localiza: las puertas-ventanas, el parqué y ciertas divisiones espaciales que corresponden a sus antiguos cómodos. 

Exposición Individual: Ana Luiza Dias Batista — imagen 1
Ana Luiza Dias Batista. Estera, 2001. 72 módulos de aluminio.

Al entrar, es necesario levantar la mirada escapando de una tradicional postura contemplativa acostumbrada a tener las obras siempre al alcance del ojo para encontrar las cintas de aluminio agarradas a las paredes, rasas al techo. Cada una de las piezas es un conjunto de tiras de metal de cerca de 15 centímetros de altura, unidas por bisagras. Las estructuras móviles están posicionadas en los rincones, con dos segmentos fijos que acompañan pares de paredes perpendiculares, las demás vértebras cruzan el aire, adecuando su forma y sus pliegues a la relación entre sus propias dimensiones y el área que determinan las aristas definidas por la arquitectura. 

En esa misma planta, la pared en frente a la escalera sostiene sobre rieles de metal una serie de delicados dibujos, a los que la artista llama Projetos de encaixe (Proyectos de encaje). El espeso cartón rosado, sobre el cual los dibujos están trazados con un cutter, se asemeja al papel común utilizado en los almacenes, hecho que lo carga de una apariencia desgastada y nostálgica. Los esquemas allí presentados sugieren dobladuras y montajes de sólidos geométricos que, más que proyectos de diseños, recuerdan piezas de un maquinario simple o modelos de elementos químicos. Dibujos que podríamos encontrar, tal vez, en un libro de física, química o geometría espacial. La escalera, pieza fundamental en la concepción arquitectónica de este espacio, es el único elemento radicalmente ajeno a los originales, incluido con la remodelación; está construida por una plancha de aluminio plegada, sujetada por dos puntos. El eminente movimiento de dobladuras repetidas que conforma la secuencia de escalones obedece a reglas semejantes a las que plantean los esquemas de recortes propuestos por la artista y bien podría haber salido de uno de sus proyectos de cartón. 

El ruido de metal que marca cada paso y la textura que se va fijando en los ojos atentos al subir hacen que nos concienticemos de nuestro transcurso hasta el segundo piso. El mismo metal texturizado de la escalera y las mismas dimensiones de los escalones son utilizados en Esteira (Estera). Dos tajos horizontales cortan la pared que separa las galerías de esta segunda planta (antiguos dormitorios). Por esas grietas, las planchas de aluminio unidas por bisagras pasan de una pieza a la otra, creando un circuito inmóvil que baja del orificio en el centro de la pared hasta el piso, cubre el parqué, sube por la otra pared hasta el cielo raso, cruza los techos de los dos ambientes pasando por el agujero superior, baja nuevamente al suelo y sube en escalones para volver a empezar su circulación inerte. 

CARLA ZACCAGNINI

Ana Luiza Dias Batista, por Carla Zaccagnini | artnexus