38 Salón Nacional de Artistas

Álvaro Restrepo. La Noche de la Hormiga. Tetralogía del Grupo de Danza Athanor de Álvaro Restrepo.

Colectivaabr 2002 - jun 2002· Por Miguel González

38 Salón Nacional de Artistas

Claustro de La Merced, Baluarte de Santa Catalina, Museo de Arte Moderno

El Salón de Artistas Colombianos reunió solamente 46 propuestas elegidas en distintos eventos regionales, ofreciendo una imagen parcial de lo que hoy ocurre en el panorama azaroso de las artes visuales en el país. Se eligieron tres locaciones para albergarlo y lugares distintos del espacio público, todos situados en el ámbito de la zona histórica de Cartagena. El montaje fue generoso y certero para el bienestar de las obras expuestas, y varias veces el escenario se volvía impositivo ante la calidad de algunos trabajos. 

Colectiva: 38 Salón Nacional de Artistas — imagen 1
Edwin Jimeno. Nacimiento, 2001. Acción plástica, instalación. 125 x 50 cm. (49 ⅓ x 19 ½ pulgadas).
Colectiva: 38 Salón Nacional de Artistas — imagen 2
Guillermo Quintero Rojas. Madreselva, 2000. Instalación. 350 x 800 cm. (138 x 315 pulgadas).

El Salón Nacional es el evento estatal por excelencia para la promoción y difusión de las artes visuales. Si lo comparamos con las anteriores ediciones que resultaron macro, la número 38 se ofrecía como una exposición colectiva más, reduciendo su número e interés en un señalamiento contrapuntístico y disímil configurado por regiones de distinta índole y oportunidades. El término Salón, acuñado en el siglo antepasado, es ya una señalización obsoleta. La etiqueta nacional es una aspiración meramente burocrática, ya que la geografía artística no corresponde a la cartografía política, por lo menos a lo que a arte contemporáneo se refiere. Lugares sin escenarios de formación y disciplina académica, museos, galerías, promoción y actividad de índoles afines, no se pueden corresponder con otros donde sí existen. El juego democrático para la elección, juicio y valoración, se desfigura y altera, produciendo equivalentes impropios y una heterogeneidad sospechosa. El jurado, esta vez de reconocida idoneidad, estuvo conformado por dos artistas de generaciones distintas, como Beatriz González y Óscar Muñoz, y dos críticos-curadores, Mari Carmen Ramírez y Carolina Ponce de León. Este cuarteto debió enfrentarse a obras que ofrecían sus procesos, develaban argumentos del entorno, manifestaban preocupaciones comunicativas y se planteaban como interrogantes paradigmáticos. 

Colectiva: 38 Salón Nacional de Artistas — imagen 3
Juan José Rendón. Movimiento interior (Circulatorio), 2000. Instalación. 9 mts. (29 ½ pies2).

La participación de Grupos (Bi Infra Rojo, Doble Dos, Nómada y Urbe), la elección de la fotografía como elemento persuasivo (Jaime Ávila, Julio César Barón, Johana Calle, Adriana Castro, Adriana María Duque, Jim Fannkugen, Andrés González, Álvaro Ricardo Herrera, Jurek Kuklinski, Martín Alonso Losada, John Edgar Muñoz, Jorge Ortiz, Hilda Piedrahíta y Libia Posada), las instalaciones (Alexa Cuesta, Fernando Escobar, Máximo Flórez, Olga Lucía Londoño, Fabián Montenegro, Ana Catalina Orozco, Claudia Ortiz, José Luis Quessep, Guillermo Quintero, Marisol Rendón, Germán Tolosa, Jorge Alirio Torres, Roger Edison Vallejo, Ricardo Alirio Vargas), el video (Grupo Nómada, Ricardo Herrera, Ana Claudia Múnera, Juan José Rendón, Roger Edison Vallejo), los performances (Edwin Jimeno, Guillermo Marín) y la pintura y el dibujo (Liliana Estrada, René Gómez, Jorge González, Humberto Junca, Olga Lucía Londoño, Ana Patricia Palacios, Marta Lucía Ramírez, José Manuel Reyes, Pablo Alonso Rincón y Blanca Rivera) prefiguraron el evento marcado por los contrastes conceptuales, disparidad de ideas y distintas soluciones en búsqueda de alegorías pertinentes. 

Colectiva: 38 Salón Nacional de Artistas — imagen 4
Roger Edison Vallejo. La Marcha del Ladrillo, 2001. Construcción. 350 x 250 x 220 cm (137 ¾ x 98 ½ x 86 ½ pulgadas).

Los premios cuantiosos en dinero y viajes a Madrid y Londres fueron tres, e igual número de menciones. El primer premio correspondió a la videoinstalación Circulatorio de Juan José Rendón, un trabajo con sonido e imágenes que implicaban las opiniones de su autor incorporadas en su entorno. Este trabajo se había presentado como tesis de grado universitario en el año 2000. La acción plástica estática, con la participación del autor desnudo y cubierto de sebo, semejando un polluelo en un nido, de Edwin Jimeno, mereció el segundo galardón. A la instalación monumental en el espacio urbano aludiendo a la calcinación de la naturaleza, titulada Madreselva, de Guillermo Quintero, le fue concedido el tercer lugar. 

Las menciones fueron para los fotogramas en pequeño formato de Johana Calle, sobre elementos íntimos de la cotidianidad; el performance de Guillermo Marín, aludiendo a argumentos evocadores de la Historia del Arte (Leda y el Cisne y el Etant donnés de Duchamp), titulado El canto del deseo exaltado que va a encontrar su alma; y la instalación callejera sobre el drama de los desplazados y la falta de vivienda, de Roger Edison Vallejo. En su deseo de enlazar al salón con eventos afines, el Ministerio de Cultura organizó un concierto al aire libre con la Orquesta Sinfónica de Colombia; albergó un Foro Académico con la participación de nueve especialistas, con sede en el Centro de Convenciones; lanzó en el Teatro Heredia el Plan Decenal de Cultura 2001-2010, denominado "Hacia una democracia cultural". 

Colectiva: 38 Salón Nacional de Artistas — imagen 5
Guillermo Marín. La Canción del Deseo Exaltado yendo a Encontrar su Alma, 2000. Acción visual. 400 cm (157 pulgadas).

Así mismo, se celebraban en la ciudad el Encuentro de Cooperación Iberoamericana y el Convenio Andrés Bello. Como feliz coincidencia, había visita internacional para el Colegio del Cuerpo, una organización liderada por el bailarín y coreógrafo Álvaro Restrepo, quien hizo tres presentaciones de sus espectáculos, incluyendo su compañía Athanor Danza. Esta experiencia de danza contemporánea es uno de los hechos performáticos más importantes que se producen en Colombia, no sólo desde el punto de vista artístico, sino como ejemplar ejercicio de reivindicación social. 

El salón, al borde del naufragio y cuestionado como organismo, finalmente se pudo inaugurar el último mes del año 2001. Resultó un poco portátil en su conformación pero milagroso en mitad de la gran crisis económica gubernamental y en el escenario álgido de la guerra cruenta que vive el país. El más alto porcentaje de participantes está dado por artistas de las nuevas generaciones, lo cual le da un particular carácter de evento joven y promisorio, primero para iniciar el nuevo milenio.

MIGUEL GONZÁLEZ

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