Exposición Individualnov 2001 - ene 2002· Por Christine Frérot

Ruth Gurvich

Espace d'Art Yvonamor Palix

En su primera exposición personal en la Galería Palix de Paris, Ruth Gurvich —nacida en 1961 y residente desde 1987 en la capital francesa—, presentó una muestra elocuente del trabajo que está realizando desde hace varios meses y en el cual está explorando el papel como instrumento de cuestionamiento del espacio-tiempo-memoria. La calidad museográfica reforzaba la intervención a la vez plástica y constructiva de la artista sobre la serie de objetos (sillas y porcelanas), aplastados o en volumen, reducidas o a escala real, presentados en esta muestra. 

Gurvich desarrolla un trabajo de investigación minuciosa, tanto formal como conceptual, articulado sobre una reflexión que se arraiga en una pluriculturalidad experimental, dominada y asumida. El desarraigo como síntoma familiar —Ruth Gurvich viene de una familia ruso-polaca instalada en Argentina desde hace dos generaciones— hace que la artista construya su propio orden personal para situarse en el mundo y comprender el por qué de esa relación compleja motivada por las idas y vueltas de su historia. El objeto cotidiano y funcional está en el centro de su interrogación. El objeto como pretexto —objeto del objeto— y punto de partida, pero también transformación o transmutación de una mirada que no se pretende ni totalmente estética, ni totalmente antropológica, pero sobre todo una pregunta sobre la relación plástica al espacio. 

Exposición Individual: Ruth Gurvich — imagen 1
Ruth Gurvich. Colectividad, 1999. Acrílico sobre montaje en papel. 160 x 130 cm.

La calidad de permanencia de la forma y la función del objeto se encuentran fragilizadas por el acto de aplastar. En efecto, si desde 1995 el artista aplasta, dobla, tuerce, reduce, aplana la materia previamente construida (esencialmente papel y calco), tomando como modelos los arquetipos como la porcelana china, el auto, la tetera, la taza y el plato o el avión. . . —sin jamás hacer desaparecer el objeto—, es para arrancar de la banalización de lo cotidiano el espíritu de estos emblemas culturales que son también referencias al tiempo, a la sociedad tecnológica y al diseño. En esta metamorfosis en la cual el objeto-testigo guarda su identidad original, Ruth Gurvich nos conduce hacia una lectura que permite al objeto existir en una superposición de sentidos. 

Las manipulaciones efectuadas por Ruth Gurvich sobre los sillones y las sillas de Marcel Breuer y de Le Corbusier —emblemas irrefutables de la modernidad— introducen una multiplicidad de referencias, de alusiones, de memorias. Si la distorsión de lo real que los afecta remite a lo efímero, es para mejor generar el principio de virtualidad que determina el aspecto más lúdico de su trabajo creador. Para el artista, las sillas son como “ personajes”, pero la coreografía que las entrelaza no impide que parezcan huérfanas de la presencia del hombre y del cuerpo. Sin embargo, hay ternura y humor en esta metáfora del diálogo de los ausentes. 

Encontramos la misma preocupación en las obras sobre la porcelana que en las sillas aplastadas. En tamaño real, volumen incierto de papel blanco en el cual la artista interviene con motivos pintados, la porcelana de inspiración china o japonesa, arrugada y aplastada, está presentada en vitrinas como si fuera un objeto decorativo. Ruth Gurvich afronta no sólo la materia y el espacio sino también el símbolo. Si la porcelana es, para ella, a la vez un símbolo de lo femenino, si su peso social y cultural perpetúa un estatus, todos esos símbolos son descifrados para cuestionar la concepción estereotipada que se tiene de ellos en Occidente. Pero en su deseo por deshacerse de estos símbolos, ella construye o inventa otros. Crea una nueva codificación personal, con japonesas que lloran, dragones que se atrapan de la cola, leones que pelean y tramas florales. Motivos que ilustran e interpelan al mismo tiempo. El objeto, ya sea una silla, una porcelana china o japonesa, no es elegido por su interés formal o su belleza. Es el pretexto para tomar la palabra, el fundamento —simbólico— de una reflexión respecto al peso de la historia, la familia, y la cultura con su cortejo de códigos. Lo que es abordado en términos de antropología cultural o psicológica no se desmiente en términos artísticos. Ruth Gurvich, quebrando la apariencia de las cosas, reduciendo el objeto a una versión a la vez diferente y cercana de sí mismo, quiere cuestionar no sólo la forma sino también la permanencia de este a través del tiempo.

CHRISTINE FRÉROT

Ruth Gurvich, por Christine Frérot | artnexus