La Galería Epson Digital presentó Pop latino del argentino Marcos López (1958), muestra que ha sido previamente vista en Caracas y Buenos Aires, entre otras ciudades. Comprende fotografías tomadas en Argentina, Cuba, Venezuela, Paraguay y Brasil de 1993 a 2000; la acompaña un catálogo con textos del autor que ayudan a dar contexto y pauta para la lectura de esta serie.
“Es obvio que Pop latino no es necesariamente arte pop”, asegura López en uno de los textos del catálogo, sino que toma de ambas palabras el sentido más amplio, entendiendo pop no como movimiento artístico-histórico, sino como popular y latino por los sitios en los que se hicieron las fotos, cuya esencia permea las imágenes.

Hay en las formas o en la manera en la que las composiciones están construidas algo que recuerda a la estética del muralismo mexicano; esta inquietud se hace presente también en los textos, como en este que forma parte del Manifiesto Caracas donde López habla de dicho proceso a través del cual media por “Internalizar la mística y los ideales del muralismo mexicano para luego hacer switch, y adaptarlos a los códigos actuales de comunicación de esta insensata aldea global: Arman —Dolce Gabbana misiles de Belgrado— realidad virtual”. Pero este intento de aldea global evidencia la existencia de referencias comunes y demuestra que América Latina no las comparte todas, que se trata de mundos muy diferentes y la mayoría de las veces sumamente distantes. Esta inquietud recurrente en la mayoría de las imágenes deja ver —y se debate— entre lo internacional y lo local, y es que muchos de los códigos utilizados por López nos unen, al ser comunes entre los latinoamericanos y los ciudadanos del mundo, pero otros nos separan, al desconocerlos, cerrando la posibilidad de leer estos símbolos.
En otro texto del mismo catálogo, bajo el título Texturas del Caribe López toca un punto que para mí resulta clave a la vez que confuso para el entendimiento de esta serie de fotografías, cuando expresa: “nunca me preocupé por saber qué era el realismo mágico. Tal vez sea eso. Cuando todas las partes de una situación son conscientes de participar en un acto absurdo teniendo respeto por no delatarlo. Por no ponerlo en evidencia. Como un juego de gente grande”. Clave, porque aclara que en esta serie no se trata deliberadamente de mostrar esta condición latinoamericana del realismo mágico; sin embargo, Pop latino está demasiado permeado de esta condición.
Las imágenes, en su mayoría, parecen fotografías construidas aunque algunas pueden ser producto de la realidad tal cual. Las actitudes de los protagonistas están en un punto medio entre la denuncia y la exaltación. Las fotografías, obtenidas en una impresora digital de gran formato, captan algunos personajes disfrazados como íconos populares de Argentina, como Carlos Gardel, Che Guevara, Cavallo y Menem, por nombrar a los más reconocibles. Los personajes posan dentro de ambientes saturados de color y elementos plásticos, súper héroes, logotipos y demás símbolos que indican consumo propio de la época. En algunas de las piezas, existe un juego por alcanzar un tiempo indeterminado usando escenarios y productos actuales, combinándolos con vestimentas a la usanza de la moda de las décadas de 1960 ó 1970. En toda la serie el humor está presente; esto aligera la carga crítica o social que aparentan tener las fotografías, si es que existe alguna.
López, quien toma fotografías desde 1978, ha incursionado en varios proyectos colectivos; por ejemplo, en 1984 participó en la creación del Grupo Núcleo de Autores Fotográficos junto a 12 colegas (Pintor, Grossman, Pérez Aznar, etc.); también ha incursionado en el mundo del cine y ha vivido en diferentes países latinoamericanos, en los cuales centra su interés, y le han servido como inspiración para su trabajo.
FRANCISCA RIVERO LAKE
