Taller Portobelo

Arturo Lindsay. Bautizo, 1999. Técnica mixta (acrílico sobre tela con espejitos). 61 x 92 cm.

Colectivaago 2001 - oct 2001· Por Florencia Bazzano-Nelson

Taller Portobelo

Modern Primitive Gallery

Ahora que Atlanta ha desarrollado una importante población latina —alrededor de medio millón de latinoamericanos con poder económico cada vez mayor—, no es sorprendente encontrar galerías locales que representan a artistas latinoamericanos. En mayo, una notable exposición abrió sus puertas en la Modern Primitive Gallery, presentando al Taller Portobelo, cuyos miembros se especializan en imaginería de Panamá basada en los congo, y trabajan deliberadamente estilos primitivizantes. En sus pinturas, los reyes y reinas congo confrontan al espectador con una intensidad icónica, casi hierática. Utilizan tocados con animales simbólicos arañas, cangrejos, pulpos cuyas formas son a veces duplicadas con franqueza emblemática, en un collage de fragmentos de espejo y conchas que corona cada lienzo. Algunas de las obras representan una fábula irónica que es presentada durante las celebraciones del carnaval de 

Portobelo desde los tiempos coloniales; un diablo rojo y negro, un símbolo de los españoles, es capturado por ángeles congo para ser bautizado y vendido en el mercado. Portobelo atrajo por primera vez la atención del público internacional gracias a las inolvidables imágenes en blanco y negro producidas por la fotógrafa panameña Sandra Eleta, que representaban a los habitantes congo de este pueblo de pescadores de la costa oriental de Panamá. Desde 1995, Portobelo se convirtió en el centro de un taller transnacional co-fundado por Eleta, Virgilio “Yaneca” Esquina, y el Dr. Arturo Lindsay. Los miembros residentes en Portobelo incluyen a Eleta, el autodidacta “Yaneca”, su primer estudiante Ariel “Pajarito” Jiménez, y los dos hijos de Esquina, Virgilio “Tito” Esquina y Gustavo Esquina de la Espada, además de Manuel “Tatu” Golden y José “Moraito” Angulo. Con excepción de Eleta y Esquina padre, todos estos artistas se han capacitado en talleres. Lindsay, residente en Atlanta, es un artista visual e historiador de arte panameño que estudió en los Estados Unidos y ahora enseña en el Spelman College. La interacción entre Portobelo y Atlanta ha adquirido una cierta regularidad. Los miembros del taller visitan Spelman cada tercer año, y los estudiantes de esta escuela participan en el Summer Art Colony, dirigido por Lindsay, que los lleva a Portobelo por varias semanas. 

Colectiva: Taller Portobelo — imagen 1
Arturo Lindsay. Centolla, 2001. Técnica mixta (acrílico sobre tela con espejitos). 66 x 64 cm.

Según los miembros del taller, un importante momento en el desarrollo de éste taller se vivió cuando Lindsay invitó a “Yaneca” Esquina para que dictara en el Spelman College una conferencia sobre el arte de hacer bastones. Esquina pintó y esculpió bastones siguiendo una tradición que se remonta a la época colonial, cuando esclavos fugitivos o cimarrones los fabricaban para propósitos defensivos. En Atlanta, Esquina se interesó en trabajar con lienzo, y su exploración de este nuevo medio dio como resultado un deliberado estilo primitivizante que, hasta cierto punto, ha caracterizado la producción del taller como un todo. Todos los miembros del grupo han contribuido a la definición de una estética compartida pero flexible. Su enfoque no sólo hizo problemática la oposición entre el artista autodidacta y el capacitado académicamente, sino que estimuló la exploración de estilos individualizados y el empleo de diferentes medios. Por ejemplo, la exposición incluye grandes fotografías a todo color que Eleta les tomó a los miembros del taller vestidos con los trajes tradicionales de los congo, y unas instalaciones que parecen pequeños altares, en honor a esclavos muertos. 

Esquina padre y Jiménez creen que el aspecto más importante del taller no son los estilos o los medios, sino el proceso de reclamación cultural que informa sus obras. Como descendientes de cimarrones y ex esclavos, estos artistas están tratando de recuperar y conservar las tradiciones congo que todavía existen en Portobelo y en poblaciones cercanas. Según Lindsay, Portobelo no tuvo una economía de plantaciones, sino que fue el primer puerto caribeño después de la Travesía Intermedia. Africanos de muchas culturas, en tránsito hacia diferentes mercados esclavistas, escaparon y vivieron juntos en palenques o pueblos cercados. Protegidos por la selva lluviosa, estos cimarrones tuvieron éxito en combatir a los españoles y, en consecuencia, permanecieron libres hasta que la Nueva Granada logró independizarse de España y la esclavitud fue abolida. Hoy, Portobelo está poblada por muchos descendientes de cimarrones y ex-esclavos que se llaman a sí mismos congos, un término que no está relacionado con el país de África central ni con las prácticas religiosas de la diáspora africana basadas en Kongo. En Panamá, congo es un nombre genérico empleado para describir las tradiciones que los pueblos de ancestro africano desarrollaron en esta región particular. 

Los miembros del Taller Portobelo, conscientes de la variedad de orígenes de la población africana en Panamá y de su propia exposición al mercado internacional, no reclaman autenticidad ni pureza para la híbrida identidad congo que están construyendo deliberadamente. Aunque parte de su arte está inspirada en famosas historias congo, otra parte está basada en investigación etnográfica que se ha encauzado hablando con los miembros más ancianos de sus comunidades y los de poblaciones cercanas. Entonces, el arte expuesto en la Modern Primitive Gallery es una forma conmovedora de honrar las tradiciones sobrevivientes de los congo y de registrar otras antes de que su memoria se pierda. 

FLORENCIA BAZZANO-NELSON

Taller Portobelo, por Florencia Bazzano-Nelson | artnexus