Exposición Individualago 2001 - oct 2001· Por Anita Tapias

Mercedes Pardo (1951-2000)

Museo Alejandro Otero

El Museo Alejandro Otero inauguró el pasado 26 de noviembre una muestra antológica de la artista Mercedes Pardo. Treinta pinturas que van desde obras abstractas de la década de 1950 hasta la producción más reciente, agrupadas en dos grandes salas del museo. Nos recibe un revelador epígrafe de la propia Mercedes, que reza: “Yo diría que el camino de un artista está hecho no de búsqueda, sino de encuentros…”. Esta frase es ciertamente muy significativa de lo que ha sido su proceso artístico. Con estudios en Caracas, Santiago de Chile y París, su obra siempre se ha volcado hacia las posibilidades que ofrece el color. Desde sus primeros trabajos notamos ese afán por imprimir protagonismo a las superficies cromáticas. La abstracción permite que ese ejercicio se haga más efectivo. En muchas de sus piezas los planos de color están saturados y los contrastes, son verdaderamente radicales. Su paleta es impredecible y logra atmósferas muy particulares; aún en las pinturas más atrevidas podemos evidenciar el diálogo entre colores saturados y otros tonos más opacos o un degradé dentro de una misma tonalidad. También nos enfrentamos a combinaciones bizarras y poco usuales; si observamos los tonos antes de ser aplicada pensaríamos que esa relación es imposible. Sin embargo, su dominio sobre el comportamiento del color le permite asumir estos riesgos, pues conoce a fondo de contrastes, armonías y atmósferas. Su propuesta pictórica se inclina más hacia una geometría lírica, en donde los elementos son menos volumétricos, en este sentido, sus planteamientos no son ortodoxos ni rígidos, podría especularse que la artista ofrece al espectador una interpretación gentil sobre los grandes postulados de la abstracción geométrica. En ese juego policromo los planos son desplazados de su eje rompiendo así ese orden preestablecido que sugieren los cánones de representación. Muchas veces, la fragmentación de los volúmenes llega a ser orgánica; en este sentido la armonía le gana terreno a la geometría. El color es como una carta en la manga, no lo podemos engañar, él siempre se sale con la suya. En eso radica la magia de una creadora como Mercedes Pardo: escudriñar las entrañas del círculo cromático, exigirle al color repotenciar sus posibilidades y ponerlo a servicio de sus maravillosas pinturas. 

Exposición Individual: Mercedes Pardo (1951-2000) — imagen 1
Mercedes Pardo. Escritura cantabile, 1990. Acrílico sobre tela. 114 x 190 cm.

El equipo de profesionales del Museo Alejandro Otero ha realizado un excelente trabajo; el conjunto de obras seleccionadas compendian 50 años de labor creadora, sin caer en la tentación de incluir una cantidad excesiva de piezas Realmente es un reto y una experiencia a seguir, sobre todo cuando se trata de creadores con una vasta y amplia producción. La muestra de Mercedes Pardo es en este sentido un deleite para el visitante, la puesta en escena es muy clásica y elegante, la museografía respeta el protagonismo de las telas, lo que permite apreciar de un modo directo y fluido la trayectoria pictórica de esta importante artista. 

ANITA TAPIAS

Mercedes Pardo (1951-2000), por Anita Tapias | artnexus