Exposición Individualago 2001 - oct 2001· Por Bélgica Rodríguez

Mercedes Elena González

Galería Alternativa

En 1977 Mercedes Elena González (Venezuela, 1952) realizó su primera exposición individual y de una vez mostró la personalidad rotunda de ser artista. La joven, desde ya inclinada a la reflexión e investigación sobre el hecho creacional, en cada una de sus muestras personales y en las colectivas en las que participa desde entonces, ha mostrado los resultados de estos esfuerzos, preocupaciones y ocupaciones. Dibujos, pinturas, instalaciones, objetos y otras modalidades para nada convencionales no han defraudado al jurado que en 1975 le otorgó el segundo premio en el Salón de la Plástica Joven. Para ella, la práctica del arte es una conducta. 

Exposición Individual: Mercedes Elena González — imagen 1
Mercedes Elena González. Neurohilado, 2001. Pintura Acrovinílica sobre tela metalizada. 13 x 13 cm. Photo: Daniel Benaim.

En los últimos años ha estado muy activa participando en importantes eventos de carácter colectivo, pero desde 1996 no presentaba una individual. Esta vez con la serie Entretejimiento (abril de 2001), ha sorprendido al público y a la crítica. Las obras han salido de su laboratorio de neurohilados, y las que, como Tabla de Metáforas, se configuran "en diversos campos que de alguna manera relaciono con el proceso del neurohilado: costura, geografía, biología, psicología, medicina, astronomía, geografía, etc.", según sus propias palabras. De acuerdo con un proceso sumamente complejo, sobre la superficie del soporte tela adosada a una especie de almohadilla, con pinceles como agujas que destilan pigmentos, blancos y aguados, va trazando poéticos mapas orgánicos, sinuosos y nebulosos. Este proceso implica en uno solo lo conceptual, lo mental y lo plástico, además de una postura lúdica donde el tejido de líneas, casi siempre sutiles y transparentes, se presenta al espectador acolchado bajo la necesidad de ser recorrido visual y afectivamente en un solo momento, temporal e intemporal. Así aparecen y desaparecen las metáforas resultantes de las preocupaciones humanistas de Mercedes Elena González. Allí, Pie-hilada-al-cosmos, se presenta como propuesta ideológica y filosófica que hurga en los intersticios de la relación hombre-mujer/ naturaleza, para concretar que "la naturaleza, la tecnología y los humanos trazamos unos patrones semejantes, unos caminos entrelazados y unos códigos comunes... Dejamos huellas al comunicar: las transmisiones neurales y capilares que atraviesan nuestro organismo semejan las redes cibernéticas y satelitales, y a su vez también evocan la cartografía celeste, cuando descargas magnéticas y eléctricas iluminan las noches de tormenta". 

Palabras de diversos orígenes se entrelazan con las líneas que sin treguas visuales recorren al infinito la superficie dada. Palabras que al entretejerse y conectarse subliminalmente, de acuerdo con sus nuevas asociaciones y nuevas analogías, conforman un concepto diferente del original. Podría asumirse entonces que el contexto, definido por su historia y sus variaciones, será el que determine el significado total. Delgadísimo trazo valorizado por la pasión, la fuerza y el amor, de allí que no sea banal que defina como neurohilado el proceso de realización de estas pinturas. Hilo el pigmento e hilo la palabra con mi cerebro, pareciera decirse. 

Mercedes Elena González utiliza sus neuronas como detonantes para dibujar mapas imposibles que entre azules y blanco, también imposibles, enlazan palabras con hilos-líneas creando poéticas redecillas que como telas de araña inundan estructuralmente el espacio pictórico. Esta es una pintura-pintura que, sin estridencias cromáticas, aristocráticamente se posesiona del campo y asume su existencia autosuficiente. Sin cortar ni coser, Mercedes Elena González se identifica con la alternativa de corte y costura como una de las tantas propuestas visuales que han invadido la práctica artística en América Latina. Pero esta artista venezolana va más allá de este planteamiento. Almohadillas y tamborcillos de bordar presentan un universo en miniatura cuyos códigos hay que descifrar a partir de conceptos conectados con dualidades. Para la artista son importantes, por ejemplo, aquellas definidas como neuronas-nebulosas, ríos-capilares, piel-cosmos, tormenta-neurosis. Entretejimiento es, entonces, el juego de los pares, similares y contrarios. Es el todo y la nada. Es la red de líneas azules que conforman el mapa corporal del sistema circulatorio del cuerpo del hombre. Pero aún más complejo es considerarlo como una síntesis de varias tendencias de la contemporaneidad artística, como el minimalismo, representado en la suprema economía de los medios plásticos para producir un cuerpo visual contenido, el arte cinético, en el tejido en movimiento virtual continuo; el body-art y el land-art, en geografías del cuerpo y de la naturaleza, todo esto ordenado bajo la supremacía de un dibujo claro y preciso. Más que el absoluto, Mercedes Elena González busca acercarse al hombre que, con un profundo horror al vacío, entiéndase a la soledad, responde a su cotidianidad cosmogónica partiendo de sus propios misterios y fantasmas. Superficies de fondos azules, tela industrial coloreada, cartografías y nomenclaturas grafíticas, expresan un arte vivo, un arte que se mueve y demanda del espectador una participación dinámica y amorosa. Con esta exposición Mercedes Elena González reafirma su lugar en el arte actual en Venezuela. 

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Mercedes Elena González, por Bélgica Rodríguez | artnexus