Entre abril 5 y junio 16 estuvieron expuestas las obras de Fabián Ugalde (Querétaro, México, 1967), en la Galería Enrique Guerrero. Se trata de nueve piezas realizadas con polivinilo sobre vinil en las que aborda de manera inteligente el lenguaje del cómic haciendo que éste, con su peculiar iconografía, exprese otras cosas diferentes de las que tradicionalmente, por lo general desde su tribuna de humor e ingenio, nos dice.
La exposición lleva por título Fallas de origen aludiendo a los defectos de transmisión de la TV comercial y por cable, pero también en claro juego de palabras con el propio origen generacional de Ugalde. Refiriéndose a la parte extranjerizante que se atribuye a su trabajo, comentó en una entrevista1 que ella se debe a que "… nací en un momento en que la televisión recibía montones de esas caricaturas, y todo ese producto estadounidense nos invadió. Si lo quieren ver como una 'falla de origen' en mí, eso es".

Retomando a Popeye, Félix el Gato, el Pájaro Loco y Mickey Mouse entre otros, Fabián Ugalde deconstruye el universo en el que estos personajes actúan y, yendo más allá, a ellos mismos les ha cambiado su fisonomía, conservando sólo las partes en donde, por asociación visual, son identificables. Al pato Daffy le deja el pico; a Silvestre, la cola en algunas piezas, y en otras, la panza y sus manos; Porky existe a veces sólo como silueta.
Tres de las vertientes más claramente visibles en esta muestra viajan por los caminos del erotismo, la escatología y una crítica escondida de manera inteligente detrás de momentos de humor dignos de ser destacados. Si bien los asuntos de la escatología y el erotismo podrían estar sometidos a la crítica (existir en ella como dos de sus posibles lenguajes expresivos), son de tal manera persuasivos por ellos mismos que es posible decir, en este caso, que su autonomía es incuestionable.
Una de las piezas que mejor ilustra lo anterior es Prodigios de segunda mano. Es una de las obras con mayor carga de textos, en la que Ugalde pone en claro su postura ante lo que lo rodea. En la primera, una laja de piedra con una especie de pie. Sobre la laja, pequeños tubos del mismo material pétreo, a manera de periscopios: Boceto para escultura basado en una extraña formación rocosa.
El segundo panel ¿es un Porky? cuyos brazos parecen patitas de pollo. En su cara hay un hoyo del que salen, con rumbo al hueco en un árbol, salchichas (¿o gusanos?), que a la manera de las ilustraciones que recrean las ondas de radio, viajan del personaje al árbol. El texto dice: “Transmisión telepática de cuerpos sólidos (parásitos no identificados)”.
La tercera parte es una de las más inquietantes de toda la muestra: una forma orgánica que parecería ser un cuerpo mutilado a la altura del medio muslo y hasta la cintura, ha sido colocada boca abajo, de manera que las nalgas quedan apuntando hacia arriba. De ellas, de su centro, nace una protuberancia que se convierte en trompeta, de la que sale una nota musical. El texto: “Criatura de origen animal dotada de una peculiar habilidad musical”.
Esta, en apariencia, candorosa manera de evocar los momentos más simplones de la infancia tiene como telón de fondo un brutal enfrentamiento con la vida real. Su visión, su manera peculiar de afrontar el ser un creador que con su obra lanza mensajes que no todos desean escuchar, da como resultado que su obra sea como el remedio infantil que se ingería con engaños: la pastilla envuelta en un trozo de queso.
"En cierto sentido, mi trabajo también intenta dar una visión sobre el dolor. Con tintes de humor negro, trato de ironizar mi propia situación y la de los demás; ésa es la parte de mi propuesta que considero que muchas veces se ha interpretado como si sólo contara un chiste, cuando el fondo es bastante más amargo"2.
Tumores obscenos son las evocaciones de una sexualidad explícita que ha sido cubierta (como en las interferencias televisivas que nos impiden ver escenas porno) por boñigas —¿o son patatas?— , de donde salen unos pelitos como púas de cactus. En otra pieza, El faro enemigo (fuera de exposición), un hombre que es a la vez un cactus tiene en su interior un bombillo, y en imágenes múltiples, unos lentes aparecen sobre las espinas de la planta. Se lee en esta obra: My enemies were doing it for me.
Fabián Ugalde más que un simple heredero del pop, se sitúa más en la línea de autores que han escogido como punto de partida el mundo de los cómics y, en este caso particular, el de los vistos en la televisión, y su claro origen norteamericano. Perteneciente a una generación cuyo alimento visual ha sido el de los medios masivos de comunicación y que, por lo tanto, llega a millones de consumidores de manera simultánea, ha decidido dar una batalla frontal y clara, aunque solitaria e íntima, contra los mensajes otrora incuestionables que lanzan los personajes de las historietas, prolongadores, según el discurso de Ugalde, de un sistema lleno de fallas y perfectible por donde se le mire.
NOTA
1. “Una propuesta con fallas de origen”, entrevista de María Luisa López. Diario Milenio, 6 de abril de 2001, sección cultura, página 47.
2. Ibid.
SANTIAGO ESPINOSA DE LOS MONTEROS
