Exposición Individualago 2001 - oct 2001· Por Elena Vozmediano

Ernesto Neto

Galería Elba Benítez

Madrid ha recibido con entusiasmo la última exposición individual de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964), que ya mostró su obra en esta misma galería hace cuatro años y cuyas apariciones en colectivas y ferias han suscitado igualmente gran interés. Interés que ha alcanzado al ámbito institucional, ya que, para el año que viene, el Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago de Compostela está preparando una muestra dedicada a él. 

Exposición Individual: Ernesto Neto — imagen 1
Ernesto Neto. Su cuerpo duerme, 2000. 95 x 95 x 95 cm.

La Galería Elba Benítez cuenta con bellos espacios, bien iluminados por la luz natural que penetra desde el soleado patio a través del cual se accede a ella, muy apropiados por su limpieza para las instalaciones escultóricas de Neto. Los Pensamientos emocionales (título de la exposición) del artista se materializan en forma de esculturas de volúmenes bien definidos realizadas con tejido de licra translúcido, como es habitual en él, relleno, en estas obras recientes, de bolitas de estirofoam blanco. La pieza estrella de la exposición es, claramente, Si mi cuerpo no estuviese tan lejos tal vez no estuviese tan cerca, una instalación de considerables dimensiones (se ubica en la sala más grande de la galería) en la que un velo cubre todo el techo del espacio y, desde él, surge un cordón umbilical que lleva a un cuerpo, una gran larva blanca y mullida que reposa sobre el suelo y que invita a tocarla, a introducir las manos en sus oquedades rosadas. Es, si se quiere, una obra con un cierto componente trascendental, ya que en ese cielo brumoso tras del que brillan los numerosos soles de los focos, en ese cielo protector y blanquecino, se adivina una dimensión corporal pero a la vez también extracorpórea, una presencia benefactora y nutricia, quizás femenina, que derrama sus dones y concede esa tranquilidad espiritual a la que alguna vez el mismo Neto se ha referido. 

Otras piezas, de títulos asimismo sugerentes, como Algo existe entre nosotros dos, Su cuerpo duerme, Este tiempo tan lleno de cuerpos y Otras obras que se escurren en el tiempo, inciden en esta concepción de la corporeidad como algo que no es simplemente lo tangible (aunque el tacto juega un papel fundamental en estas obras), sino algo que se extiende, inmaterialmente, en el espacio y se pierde en el tiempo. Algunas de estas esculturas, de menores dimensiones, introducen nuevas maneras de relación de Neto con el espacio. En él, la tendencia más señalada ha sido la de crear ambientes (en los que a menudo se puede entrar físicamente) por medio de sus telas y de los apéndices que se desprenden de ellas; estas obras a las que me refiero modifican la arquitectura de otra forma, adosándose a ella, como en una pieza que se adhiere a una esquina o en otra que cuelga como un saco doble de la pared. Es éste, desde luego, un procedimiento mucho más visto, más convencional, pero aún así, las especiales cualidades de la escultura de Neto logran salvar ese convencionalismo y mantener su frescura y su capacidad comunicativa. 

Neto practica la escultura blanda. En otras obras anteriores ha practicado también la escultura olorosa y la escultura cromática (por su utilización de especias y pigmentos). Son todos adjetivos en principio ajenos a la tradición escultórica, aunque todos con precedentes. Figuras ya clásicas como Claes Oldenburg o Barry Flanagan pulverizaron tópicos a este respecto. Por otro lado, Neto, como ya se ha señalado, bebe de la interacción física defendida por el movimiento neoconcreto de Clark y Oiticica. Pero, frente a la intensidad objetual de los primeros y a la intencionalidad política de los segundos, Neto se mueve en un territorio más poético. Esculpir con velos es una manera de velar y una posibilidad de desvelar. La translucidez que no es transparencia no hace más que espolear el deseo de ver finalmente, con claridad. Los interiores velados de Neto, prohibidos a la mirada pero abiertos al tacto, ofrecen siempre una promesa de gozo en el seno luminoso ¿de la nada? 

ELENA VOZMEDIANO

Ernesto Neto, por Elena Vozmediano | artnexus