Exposición Individualago 2001 - oct 2001· Por Manuel Álvarez Lezama

Bernardo Hogan

Galería Botello

El desarrollo de la cerámica en Puerto Rico durante los últimos 30 años ha sido verdaderamente asombroso, comparable con el auge de la gráfica que ocurriera durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. Artistas del calibre de Susana Espinosa, Jaime Suárez, Toni Hambleton, John Valois y Sylvia Blanco, sólo para mencionar algunos, han sido responsables de convertir la cerámica en un discurso tridimensional abierto a múltiples posibilidades, desde la cerámica tradicional hasta el campo de la escultura y la instalación. 

Exposición Individual: Bernardo Hogan — imagen 1
Bernardo Hogan. Vasija #4, 2001. Construcción en barro, óxidos, esmaltes. 45 x 58 x 13 cm.

Bernardo Hogan, nacido en Argentina en 1921 pero radicado en Puerto Rico hace cuatro décadas, se ha establecido como uno de los ceramistas importantes y originales, quien, junto a los antes mencionados, ha sido clave en el desarrollo de la cerámica local. Ganador de la medalla de oro del Concurso Internacional de Cerámica en Faenza, en 1995, y premiado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte (Capítulo de Puerto Rico), en 1996, por su extraordinaria exposición retrospectiva, Hogan ha logrado durante su carrera evolucionar desde un ceramista sumamente refinado hasta un poderoso escultor que usa el barro para crear preciosas formas donde el modernismo y la postmodernidad se dan la mano. 

Fiel siempre al concepto de “vasijas”, Hogan ha producido obras que nos recuerdan tanto al monolito del libro/película 2001 odisea del espacio como a Rothkos tridimensionales. En su última exposición en la Galería Botello de San Juan, titulada Sintorno, Hogan literalmente abandona el torno por la plancha para presentar 14 vasijas/esculturas hechas de barro, óxidos y esmaltes. Cada una de las obras de esta exposición es un impactante poema donde el barro, junto a los óxidos y los esmaltes (hechos por el artista), toman vida, haciéndonos ver distintas clases de vuelos abstractos. 

Sus formas —sensuales siempre, siempre atractivas— y sus colores —tan llenos de energía— son una provocación estética que Hogan quiere compartir con el público. 

En un breve ensayo para el catálogo que acompaña esta exposición, el artista escribe: "Trabajando el barro en el torno alfarero, las posibilidades son limitadas y claras las restricciones. Cada giro del torno es una fuerza dinámica, inmediata, que exige pensamiento y acción al mismo tiempo. Sin torno, el proceso de construcción se convierte en uno con más espacio para la concepción de la obra, ofreciendo tiempo para cambios imprevistos o planeados. Ambos acercamientos al barro, tan distintos y perfectamente combinables uno con el otro, resultan en obras, en este caso vasijas, que surgen de un línea de pensamiento: la vasija, metafórica o no, que es un constante lenguaje de todos los tiempos". Y Hogan ha logrado convertir las eternas vasijas, las necesarias vasijas, en elegantes metáforas donde habitan Eros y también la belleza. 

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Bernardo Hogan, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus