Lo que más llamó la atención de la muestra que presentó Arturo Cuenca en la Galería Aroca fue, sin duda, su juego conceptual entre imágenes y palabras.
Si bien se podía apreciar una serie de lugares que recordaban a Nueva York, y se ofrecían como una realidad indirecta, inventada, la duda se hacía evidente cuando observábamos obras como Leftwingkey. En un primer momento parecía una foto real, de un acontecimiento cercano. Sin embargo poco a poco, íbamos descubriendo el juego. Se trataba de Bill Clinton rodeado de Lewinskys frente a él, y a todo lo ancho y alto de la obra, el texto que se difuminaba con la imagen Left-wing-key (¿La clave del ala izquierda?). El famoso encuentro del ex presidente con su interna, el escándalo que significó para Clinton, era manipulado por Cuenca, para apoyar un discurso que desde muchos años antes, en Cuba , se había distinguido por ridiculizar la maquinaria de la propaganda política. Una fina ironía acompaña esta foto, Mónica Lewinsky usa una boina con la “estrella solitaria”, símbolo ineludible del Che Guevara y la izquierda mundial.

Con el sugerente título de New York City, este artista, paradigma del arte cubano, deja planteado el principio de su obra. Su enfoque es el espacio, el medio que lo circunda y éste es a su vez, el protagonista. El alberga en sí una realidad alimentada por la experiencia y decodificada por un pensamiento intelectual, racional y consciente. Todo parte de una vivencia, acontecimiento real, que es desmenuzado a través del intelecto y expuesto para que, a su vez, sea nuevamente reelaborado por el espectador.
Arturo Cuenca nos deja ver a través de sus montajes fotográficos, no sólo la realidad cercana y mediata que lo rodea como es el espacio y la ciudad que habita, sino también su pensamiento a través de las instantáneas que construye. Imaginary Film: Ship City, su barco ciudad, cargado de edificios y construcciones que no hablan de un lugar preciso, evocan el destino del emigrante. Esta obra se acompaña de dos textos colocados en lugares clave, (The End) situados en el lateral del barco y aludiendo tal vez al final del viaje o del film imaginario y (that’s my race: transparency…), ubicado sobre el mar transparente, sugiere a modo de diálogo, lo que tal vez pueda ser el parlamento de un personaje. En esta como en otras obras, el texto es un elemento tipificador que le confiere a la palabra una dimensión espacial. La obra está ligada a una revalorización del lenguaje y a una imagen texto de fácticos sentidos que la objetivan.
Cuenca desarrolló en la década de 1980 un estudio conceptual que lo llevó a una transformación renovadora de la fotografía cubana. Partiendo de ver el mundo en imágenes, establece la “paraconciencia”, que no es más que la propia concientización del artista como sujeto operante sobre la realidad y la versión parcial que ésta ofrece.
El uso de la fotografía como medio le ha permitido explotar las distintas reacciones a partir de la percepción visual de la realidad y la veracidad que aporta como técnica. En este sentido, el artista, elabora un discurso en el que pone en tela de juicio diferentes aspectos, usando la fotografía como documento.
Cuenca ofrece un arte analítico con intensas propuestas conceptuales, que requieren de un espectador para complementarla.
MARISOL MARTELL
