Aprendiendo menos es una exposición itinerante de fotografías y videos que, según su curadora Patricia Martín, surgió de preguntarse lo que tenían en común tres fotógrafos, exploradores de sus alrededores, interesados por hallazgos que encuentran al azar en un acto de peregrinación por la ciudad. La curadora resalta la vigencia de Baudelaire al constatar que el hombre moderno está sometido a una gran cantidad de estímulos y deambula por las calles para mirar y ser mirado.
Además de estos planteamientos, la exposición corrobora que el arte es un ejercicio de percepción que transforma hábitos, y reclama una actitud diferente del espectador acerca de la vida cotidiana. Una actitud que consiste en estar alerta a la gran cantidad de pequeños eventos que nos rodean, a fijar la atención en ellos por instantes, antes de que mueran frente a nuestros ojos. Y allí, en la conciencia de que la vida está constituida de pequeñas percepciones, que además al siguiente instante desaparecen, es donde particulariza la actitud de estos exploradores de la ciudad del siglo XX.

El video de Gabriel Orozco (Jalapa 1962), por ejemplo, enlazaba toda clase de situaciones urbanas como las peripecias de un inmenso camión de basura que lograba acomodarse y desacomodarse en una calle, la basura que comenzaba un recorrido azaroso llevada por el agua, el rostro de una mujer en un bus, las estelas de los aviones, las bicicletas. La cámara seguía, por ejemplo, a dos caminantes con tapetes enrollados sobre sus hombros, como dos curiosas espirales. La actitud no es sólo de recorrer y captar lo curioso, sino de aceptar que se vive en un mundo simple, de pequeños eventos, relacionados con el agua, el viento, el color, el sol, el gesto corporal y la publicidad como huella, como texto de fragmentos de individuos, de letreros, de actitudes. No vivir la ciudad y recorrer sus calles pensando en un mundo de metarrelatos y preocupaciones intelectuales, sino captando los pequeños sucesos, que además no se pueden poseer porque son efímeros, como la belleza, que es enamorarse de algo que no se puede poseer. Entonces, la actitud contemporánea que la obra de Gabriel Orozco pone en evidencia es la aceptación de un vacío interior para que las cosas pequeñas tengan cabida y la percepción se amplíe. El escritor contemporáneo Paul Auster dice: "Ahora cuánto resta es el vacío: un espacio, no importa cuán pequeño, en el que cualquier cosa que haya de suceder pueda suceder".
Las fotografías de Orozco, como La pelota ponchada con restos de agua, turista maluco, que es una plaza de mercado desocupada en el que han quedado los restos de la que pasó; El reloj húmedo o La arena sobre la mesa, que capta con mayor intensidad el color del atardecer, son fotografías de lo que queda después de un un hecho natural o después de que el hombre se ha ido. Pero no subrayan la ausencia, sino las cosas que quedan, lo real. Un techo que se ve desde otro techo lleno de agua está sometido a los reflejos del sol o al movimiento del aire; el artista toma la fotografía porque está ahí, atento a captar lo efímero en las cosas.

Las fotografías de Richard Wentworth (Samoa,1947) captan también eventos cotidianos pero se convierten en una nuevo atlas de imágenes del mundo. Una bota de caucho atascada en una puerta, un arrume de cajas, tres asientos y una piedra tirados en la calle o unas latas de gaseosa tapando un vidrio roto son eventos que suceden en Londres, en Lisboa o Madrid. Lo importante es que el panorama general del paisaje del mundo se ha convertido en el de las pequeñas cosas sin importancia y que no sirven para nada, que quedan como huellas de las acciones humanas. Este nuevo atlas permite pensar que la idea de identidad con el lugar al que se cree pertenecer ha sido sustituida por la idea de solidaridad. El hombre contemporáneo se puede conectar con múltiples eventos e incluso sensaciones alejadas en el espacio y el tiempo, que recuerdan a veces con ironía las constantes en la naturaleza humana.
Peter Fischli (Zürich, 1952 )y David Weiss (Zürich, 1946) trabajan desde 1979 como grupo. En su video The way things go, los artistas disponen una serie de eventos con objetos de desecho, que van produciendo inundaciones, humo, caídas y equilibrios. En sus dos series de fotografías Tarde tranquila equilibrios y Salchichonerías, los artistas recuperan el mundo que se pierde con la sociedad de masas. Recuperan el mundo cotidiano, el que tienen cerca de su percepción. Con la comida que tienen en la nevera o con zapatos, asientos y utensilios de cocina, pueden recuperar intensas metáforas sobre el amor o la espera. Una tarde tranquila de Fischli&Weiss recuerda de nuevo al escritor Paul Auster: "No somos sino aquello que nos ha hecho menos de lo que somos , y es necesario que el arte nos enseñe a percibirlo".
NATALIA GUTIÉRREZ

