Exposición Individualabr 2001 - jun 2001· Por Eva Grinstein

Dolores Zinny y Juan Maidagan

Galería Ruth Benzacar

Zinny y Maidagan, jóvenes artistas rosarinos radicados en Nueva York, ofrecieron en su reciente presentación en Buenos Aires una breve pero contundente muestra del trabajo que vienen realizando en pareja desde hace años. Formados en arquitectura, desarrollan una obra fuertemente comprometida con la investigación de la espacialidad: sus piezas son concebidas y expuestas como intervenciones e interferencias de la zona de exhibición asignada. Ganadores de prestigiosas becas nacionales e internacionales (Fondo Nacional de las Artes de Argentina, IASPIS de Suecia, Pollock y Guggenheim de Estados Unidos), Zinny y Maidagan reciben frecuentes invitaciones para desarrollar proyectos específicos. Durante el año 2000 han creado obras (y, por lo tanto, de acuerdo con su intencionalidad, experiencias) para Blue Star Space de San Antonio (EE. UU.), Museo Rufino Tamayo (México), Artist Space de Nueva York (EE. UU.) y Moderna Museet Projekt de Estocolmo (EE. UU.); en 1999, convocados por Dan Cameron, reestructuraron el sector de acceso al primer piso del New Museum neoyorquino. La de Ruth Benzacar fue su primera exposición individual en la capital argentina. 

Exposición Individual: Dolores Zinny y Juan Maidagan — imagen 1
Dolores Zinny y Juan Maidagan. Periodo blanco, 2000. Madera. 65 x 40 cm.

En la galería presentaron, entre otras, dos piezas que remiten al concepto rector de Movement in Art, la obra que realizaron el año pasado en Estocolmo. Se trata de una gran estructura hueca, dispuesta contra la pared, en la que a través de una puerta corrediza el espectador puede acceder al interior. Visualmente, la pieza hace uso de las expectativas legadas por el minimalismo: colores ascéticos, bordes perfectos y superficies impecables acentúan una promesa de neutralidad expresiva que en un primer momento conduce la interpretación hacia la tautología “lo que ves es lo que ves” de Frank Stella. Racionalidad y ascetismo dominan la imagen inicial. Pero la segunda lectura, aquella que el minimalismo histórico ansiaba eliminar, permite en la obra de Zinny y Maidagan un estallido de sentidos: no sólo se explota la posibilidad de un efecto ilusionista y narrativo, sino que adquieren particular relevancia elementos indiscutiblemente afectivos como la percepción del espectador, invitado a interactuar con su cuerpo y/o su sensibilidad. 

Una actitud conceptualista —en su versión menos árida y más fenomenológica rige el funcionamiento del equipo Zinny/Maidagan. La incorporación del tiempo, real o figurado, condiciona sus obras orientándolas hacia una dimensión de inestabilidad y consecuente riqueza de significaciones. Durante algunos minutos, el vacío tras la puerta corrediza funcionó para un niño como escondite, y ésta es apenas una de las múltiples apropiaciones que la obra ha sufrido durante su exhibición ante el público. En otros trabajos, los artistas han realizado modificaciones más sutiles del espacio: en el New Museum entablaron diálogo con los materiales y formas de la construcción de la sala; en Ruth Benzacar alteraron apenas la monotonía de una pared inventando una ligera abertura. En todos los casos, la imaginación empleada en la instancia de recepción opera un rol clave que no sólo completa la propuesta, sino que en buena medida la reformula al derivarla en direcciones imprevisibles. La intervención urbana la faceta más contemporánea del tradicional arte público— es, indudablemente, un campo promisorio para la exploración de Zinny y Maidagan, dos artistas empeñados en una política de ampliación perceptual a través del arte. Minimalistas-paradójicos y conceptuales-sensibles, trabajan con criterios oportunamente atravesados por el optimismo idealista de la vanguardia. 

EVA GRINSTEIN

Dolores Zinny y Juan Maidagan, por Eva Grinstein | artnexus