Exposición Individualabr 2001 - jun 2001· Por Charmaine Picard

Carlos Vega

Jack Shainman Gallery

La primera muestra individual de Carlos Vega presentada en la Galería Jack Shainman expone conexiones entre historias privadas y espacios públicos olvidados por largo tiempo. Al superponer pinturas sobre documentos de archivo originales, Vega aviva la memoria de determinados individuos y los asocia con sitios arquitectónicos que guardan relación con sus vidas mundanas. Aunque en sus imágenes no aparece la figura humana, Vega les da vida a sus personajes empleando textos históricos que materializan su presencia. 

Vega ofrece una mirada voyeurista a las historias personales de individuos anónimos y olvidados cuyos testamentos legales, escrituras de terrenos, libros de contabilidad, textos religiosos y correspondencia privada se han puesto a disposición del público en los mercados de las pulgas de Madrid y Nueva York. Leyendo los documentos, el artista saca a la luz referencias específicas de un lugar íntimamente ligadas a la vida de su sujeto, y registra fotográficamente los sitios arquitectónicos del presente. Estas fotografías contemporáneas le dan forma a la estructura visual de sus pinturas en capas múltiples. 

Exposición Individual: Carlos Vega — imagen 1
Carlos Vega. La vista, 2000. Óleo y collage sobre lienzo. 240 x 210 cm.

En The View (La vista), el artista pintó el patio interior de un complejo de apartamentos sobre el testamento legal de un próspero terrateniente español. El documento elegantemente caligrafiado [de 1903 aproximadamente] detalla las muchas propiedades y posesiones personales del caballero, y representa el edificio de apartamentos en donde se dice que falleció. Al presentar una perspectiva de un túnel vertiginoso que inspecciona el cielo, The View, como tal, implica una interpretación metafísica del espacio pictórico. De manera similar, en Misas en su nombre, Vega manipula la perspectiva describiendo las líneas arquitectónicas del empuje ascendente del hueco de un ascensor en un edificio vendido por un adinerado aristócrata. Como en todas las obras de Vega, aquí hay una historia que contar: en Misas, el testamento legal requiere que el edificio que se va a vender, y lo recaudado, se utilicen para pagar 1500 misas católicas para la redención del alma del personaje. Claramente, en estas obras, Vega está jugando con la noción metafórica de un espacio trascendental que conduce de esta vida a la siguiente. 

Al igual que en muchas de las obras de Vega que describen perspectivas forzadas y poco naturales, es evidente que el artista ha sido muy influenciado por la fotografía modernista. Sus tomas angulares hacia arriba de escaleras, huecos de ascensores, patios y similares tienen una claridad visual que establece un marcado contraste con la naturaleza personal e íntima de los documentos de archivo. Este rechazo a los puntos de vista convencionales y las representaciones de Vega del profundo espacio de retroceso crean una tensión formal y filosófica con los textos bidimensionales escritos a mano. El resultado es una perfectamente moderna vista que desestabiliza el sentido temporal del espectador, y nos ofrece una relación ambigua entre ausencia y presencia, lo físico y lo efímero. 

Por supuesto que no todas las obras de Vega tratan de la vida de los ricos. Muchas de sus pinturas incorporan temas de la vida diaria de gente común, como listas de compras, libros de contabilidad y correspondencia privada. Vega investiga estas vidas cotidianas y reintegra sus artefactos personales con lugares y tiempos específicos como la Guerra Civil española y varios espacios institucionales, para crear retratos íntimos de documentos aparentemente irrelevantes y desechados. 

Saber que los papeles personales de aquellos a quienes Vega incluye en sus pinturas han sido encontrados y vendidos en las calles como mercancía nos lleva a cuestionar la idea de lo efímero y la forma como nuestra vida será o no recordada por las generaciones futuras. La distancia crítica presentada en las pinturas de Vega nos permite ver aquellas vidas recordadas no sólo como un rescate nostálgico, sino también como un reflejo de nuestra contemporánea y moderna existencia diaria.

CHARMAINE PICARD

Carlos Vega, por Charmaine Picard | artnexus