La exposición individual de Becky Guttin titulada An Aesthetics of Conflict presenta la obra de la promisoria joven artista que representará a México este otoño en la Venice Lido OPEN 2001. Tanto la exposición actual como su inclusión en la próxima fantasía de arte con sede en Europa confirman la importancia transcultural de su obra. Al cuestionar las interpretaciones modernistas de la relación entre naturaleza y cultura, su arte desafía conceptos heredados de lo “primitivo” y lo “civilizado”, interpretando sus indirectas implícitas con relación a las nociones de las llamadas culturas del “Tercer” y “Primer” mundos, mientras que desafía también las generalizaciones de estos términos binarios. Aunque los conceptos con los que Guttin lucha son complejos, sus obras evolucionan a partir del más simple de los medios.

Elegantes y humildes a la vez, las piezas meticulosamente elaboradas a mano desarrollan sus temas emparejando y comparando las sustancias de la naturaleza y la cultura industrial. La exposición de California presenta 18 nuevas obras colocadas sobre el piso o colgadas de las paredes o del techo. Algunas piezas como Dwelling (Morada), Untitled (Sin título) y She (Ella) son entidades esculturales singulares, mientras que otras como Encyclopedia, Loose Pages, From Oaxaca y The Week’s Groceries constan de partes componentes en serie. En todos los casos, son los patrones de forma seleccionados y los contrastes de los materiales de las obras los que revelan los temas conceptuales.
La obra más didáctica de la exposición, From Oaxaca, compara y contrasta virutas de chatarra de aluminio y cáscaras de naranja, en una secuencia de cinco compartimientos de acrílico en forma de burbuja que se mueven secuencialmente, desde las virutas de aluminio, a la izquierda, hasta las cáscaras de naranja que se están secando y descomponiendo, a la derecha. Los compartimientos de la mitad combinan las dos sustancias en diferentes grados. Al sugerir la simplificación excesiva de las discusiones binarias existentes con respecto a la interrelación de naturaleza y cultura, esta obra subraya la mezcla barroca de las dos. Con patetismo postcolonial, Guttin expresa la falacia de prolongar las interpretaciones europeas de finales del siglo XIX y principios del XX que ligan conceptualmente a algunas culturas con la naturaleza y el paradigma imaginado de lo “primitivo”, mientras conservan otras como “civilizadas” y conectadas a la industrialización. Como lo sugieren las obras de Guttin, las culturas a lo largo y ancho del mundo son fusiones de las dos.
Además, debido a que la dinámica de la fuerza del concepto europeo de lo “primitivo”, con frecuencia se configura como “femenina”, la obra de Guttin titulada She (Ella) enfoca la praxis naturaleza-cultura desde una posición estratégica feminista y postcolonial. Yuxtaponiendo lo que parece ser piolín de yute con viruta de aluminio, en una obra configurada como un signo símbolo de la sexualidad femenina, la escultura She (Ella) confunde las distinciones tradicionales mediante la interrelación de materiales naturales e industriales. Ya sea que uno decida interpretar la obra como una crítica a las ideas equivocadas que se tienen sobre México como un supuesto país “tercermundista” ligado a la naturaleza más que a la tecnología, o como una compensación a esa falsa noción de las mujeres como seres alineados más estrechamente al proceso biológico que los hombres, la escultura insiste en la irrefutable coexistencia entrelazada de la naturaleza y la tecnología, frustrando denigraciones heredadas y estereotípicas. Al combinar materiales recogidos del mundo natural y el industrial, las obras de Guttin tratan el tema de las complejidades de la existencia contemporánea. Mezclando materiales y conceptos que a menudo se consideran antagonistas, la artista narra un cuento de unidad que está lleno no sólo de esperanza, sino de gracia y relevancia.
COLLETTE CHATTOPADHYAY
