Exposición Individualabr 2001 - jun 2001· Por Jody Zellen

Anthony Hernández

Grant Selwyn Fine Art

Las fotografías a color de 101,6 x 101,6 cm que comprenden la serie Pictures For Rome presentan destartalados edificios de los alrededores de Roma que fueron abandonados durante su construcción. Ellas representan un nuevo trabajo del célebre fotógrafo Anthony Hernández, de Los Angeles. Durante un período como residente en la Academia Americana de Roma, Hernández decidió examinar lo inesperado. En lugar de fotografiar íconos de Roma como el Vaticano o el Coliseo, se concentró en sus ruinas modernas. Las fotografías resultantes podrían haber sido tomadas en cualquier parte, pero es significativo el hecho de que muestren un aspecto de la Ciudad Eterna que normalmente no se ve y que muchos desconocen que existe. 

Exposición Individual: Anthony Hernández — imagen 1
Anthony Hernández. Rome # 3, 1999. Fotografía a color. 101,6 x 101,6 cm.

En una serie de fotografías previas, Landscapes for the Homeless, Hernández documentó viviendas y campamentos en donde vivían los desamparados. Sus fotografías iluminaron y hallaron belleza en un conocido aunque a menudo ignorado aspecto de la vida en la ciudad de Los Angeles. En forma similar, Hernández encuentra belleza en estas estructuras abandonadas. Tomadas desde diversos puntos de vista, con el empleo de una cámara de formato cuadrado, las imágenes de Hernández enfocan los detalles y la cualidad formal de lo que está frente a ella. Las imágenes presentan las formas y los patrones geométricos que la cámara registra a medida que aplana el espacio que se pierde de vista. Rome #25 es una fotografía de un piso de baldosa y un rayo de luz solar sobre una pared sin pintar. Los afiches y los cuadros que alguna vez estuvieron clavados a la pared ya no están; sólo quedan sus contornos. Estos rastros tienen eco en formas cuadradas sobre el piso. La imagen es tranquila y pacífica; sus tintes terracota le dan un tono sombrío. La luz, proveniente de una ventana más allá del marco, le da vida a la imagen. Columnas estructurales en espacios de oficina sin terminar aparecen grandiosos y heroicos en imágenes como Rome #29 y Rome #31. Aunque el espacio del primer plano esté lleno de desechos de la construcción del sitio, las imágenes trascienden el hecho de que son descripciones de restos de lugares inútiles. Los colores de las imágenes de Hernández son fieles a sus sujetos, y los colores por lo general desagradables de los muros sin mortero y sin imprimación institucional cobran vida dentro de las composiciones. En Rome #1, un haz de luz se filtra a través de unas puertas cerradas. Estas puertas dobles, que alguna vez estuvieron pintadas de un azul cobalto oscuro, están ahora cubiertas de marcas de graffiti hechas al azar por quienes pasan por allí. La imagen se convierte en una composición abstracta que describe tres planos de gris (las paredes) y uno de azul (la puerta). En muchas de las imágenes el enfoque está en una sola forma: una mesa de metal volcada, Rome #2, o un rollo de malla metálica, Rome #3, centrada en el espacio. Estos objetos adquieren una estatura monumental, no por lo que representan sino por el resultado de su transformación: gestos graciosos y esculturas minimalistas capturadas para siempre en el marco de Hernández. 

Las fotografías de Hernández para Roma no son fotografías de Roma, son lo que él ha creado para la ciudad. Él ha elevado lo desechado y abandonado hasta transformarlo en algo significativo y hermoso a la vista. Describe lugares sin historia; ruinas prematuras. Pasando, mirando hacia dentro y observando las texturas, los muros, las columnas y los desperdicios, Anthony Hernández ha creado una elegante obra. Cada fotografía retrata a su sujeto sin juzgarlo. No hay desprecio ni compasión. Hernández no está sugiriendo que el hecho de que estos edificios estén sin terminar y abandonados sea una tragedia. Las suyas son más bien fotografías evocadoras de lugares impasibles. Son obras coloridas y precisas desde el punto de vista formal que se espera nos inspiren a mirar de nuevo lo que normalmente se deja de lado. Jody Zellen Anthony Hernández Grant Selwyn Fine Art Las fotografías a color de 101,6 x 101,6 cm que comprenden la serie Pictures For Rome presentan destartalados edificios de los alrededores de Roma que fueron abandonados durante su construcción. Ellas representan un nuevo trabajo del célebre fotógrafo Anthony Hernández, de Los Angeles. Durante un período como residente en la Academia Americana de Roma, Hernández decidió examinar lo inesperado. En lugar de fotografiar íconos de Roma como el Vaticano o el Coliseo, se concentró en sus ruinas modernas. Las fotografías resultantes podrían haber sido tomadas en cualquier parte, pero es significativo el hecho de que muestren un aspecto de la Ciudad Eterna que normalmente no se ve y que muchos desconocen que existe. En una serie de fotografías previas, Landscapes for the Homeless, Hernández documentó viviendas y campamentos en donde vivían los desamparados. Sus fotografías iluminaron y hallaron belleza en un conocido aunque a menudo ignorado aspecto de la vida en la ciudad de Los Angeles. En forma similar, Hernández encuentra belleza en estas estructuras abandonadas. Tomadas desde diversos puntos de vista, con el empleo de una cámara de formato cuadrado, las imágenes de Hernández enfocan los detalles y la cualidad formal de lo que está frente a ella. Las imágenes presentan las formas y los patrones geométricos que la cámara registra a medida que aplana el espacio que se pierde de vista. Rome #25 es una fotografía de un piso de baldosa y un rayo de luz solar sobre una pared sin pintar. Los afiches y los cuadros que alguna vez estuvieron clavados a la pared ya no están; sólo quedan sus contornos. Estos rastros tienen eco en formas cuadradas sobre el piso. La imagen es tranquila y pacífica; sus tintes terracota le dan un tono sombrío. La luz, proveniente de una ventana más allá del marco, le da vida a la imagen. 

Columnas estructurales en espacios de oficina sin terminar aparecen grandiosos y heroicos en imágenes como Rome #29 y Rome #31. Aunque el espacio del primer plano esté lleno de desechos de la construcción del sitio, las imágenes trascienden el hecho de que son descripciones de restos de lugares inútiles. Los colores de las imágenes de Hernández son fieles a sus sujetos, y los colores por lo general desagradables de los muros sin mortero y sin imprimación institucional cobran vida dentro de las composiciones. En Rome #1, un haz de luz se filtra a través de unas puertas cerradas. Estas puertas dobles, que alguna vez estuvieron pintadas de un azul cobalto oscuro, están ahora cubiertas de marcas de graffiti hechas al azar por quienes pasan por allí. La imagen se convierte en una composición abstracta que describe tres planos de gris (las paredes) y uno de azul (la puerta). En muchas de las imágenes el enfoque está en una sola forma: una mesa de metal volcada, Rome #2, o un rollo de malla metálica, Rome #3, centrada en el espacio. Estos objetos adquieren una estatura monumental, no por lo que representan sino por el resultado de su transformación: gestos graciosos y esculturas minimalistas capturadas para siempre en el marco de Hernández. 

 Las fotografías de Hernández para Roma no son fotografías de Roma, son lo que él ha creado para la ciudad. El ha elevado lo desechado y abandonado hasta transformarlo en algo significativo y hermoso a la vista. Describe lugares sin historia; ruinas prematuras. Pasando, mirando hacia dentro y observando las texturas, los muros, las columnas y los desperdicios, Anthony Hernández ha creado una elegante obra. Cada fotografía retrata su sujeto sin juzgarlo. No hay desprecio ni compasión. Hernández no está sugiriendo que el hecho de que estos edificios estén sin terminar y abandonados sea una tragedia. Las suyas son más bien fotografías evocadoras de lugares impasibles. Son obras coloridas y precisas desde el punto de vista formal que se espera nos inspiren a mirar de nuevo lo que normalmente se deja de lado.

JODY ZELLEN

Anthony Hernández, por Jody Zellen | artnexus