Exposición Individualene 2001 - mar 2001· Por Carla Zaccagnini

Ricardo Basbaum

Museu de Arte Moderna - Río de Janeiro

NBP x eu-você (NBP x yo-tú): Nuevas bases para la personalidad versus yo trazo de unión-tú. Así se llamó la reciente exposición de Ricardo Basbaum en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, en la que se proponía un juego de relaciones intercambiables, permeables y flexibles, entre los sujetos envueltos en el funcionamiento de la obra (yo y tú, tú y yo), desde su concepción hasta este momento, cuando puede llegarle al lector distante una descripción indirecta de aquellas impresiones parciales que, en mi, resistieron al tiempo. 

El ambiente (la cancha o el tablero) se compone de cuatro cabinas en el centro de una sala, hechas de enrejado metálico, listas para recibir individualmente un cuerpo acostado sobre un liviano colchón forrado con sábanas claras; en cada cabina un color y una cantidad de almohadones, en cada cabina una abertura diferente que deja libre de la trama metálica cierto campo de visión. Esos resguardos para el cuerpo, casi camas, casi jaulas, son ocupados por los participantes quienes, acostados y atentos, escuchan la lectura grabada de textos en los que el artista describe el funcionamiento del juego. Al mismo tiempo, pueden intentar descifrar los dos diagramas dispuestos sobre las paredes contiguas de la sala, dos planos de pensamiento en los que se ven delineadas gráficamente las ideas expresadas a través de los parlantes. 

Exposición Individual: Ricardo Basbaum — imagen 1
NBP x eu-voce/Instalacion con objetos acolchados y metal

Todos seremos capturados: algunos por creer en las rejas, otros por carecer de las sábanas; algunos por no poder huir otros por no dejar de acercarnos. Nos confunden esas dos posibilidades de nosotros mismos, las dos posibilidades de ser yo-tú. Puede ser porque nos interesa el texto, porque nos seduce la voz que lo lee, porque nos inquieta el desarrollo del pensamiento o porque nos gustan las líneas que configura. Puede que sea por todo eso. O por un poco de cada cosa. De hecho hemos sido atrapados, nos encontramos dentro de la estructura como parte de los diagramas y de la sintaxis, como participantes de un juego que no existiría si no estuviéramos en él tú y yo. En este juego, en el que la observación o la observancia de las reglas es el objetivo que debemos proponernos, los jugadores y las piezas somos siempre tú y yo, el que detiene el discurso y el otro, aunque las posiciones puedan invertirse. 

Y si al principio nos anidamos o aprisionamos en las cabinas semilechos/semitrampas para escuchar tus observaciones acerca del funcionamiento del juego y para mirar los diagramas en que codificas el verbo, ahora el mismo juego cambia un poco. Ahora nos toca así: yo hablo y tú escuchas, yo escribo y tú lees, o te digo por mis manos. Como en este momento, cuando decido decirte que “Yo hablo, tú oyes. Yo oigo, tú hablas. Ambos hablan [yo diría hablamos] al mismo tiempo: tú qué quieres ser yo lanzándome a ti”, yo [y esto no podrías saberlo] que te presento una confrontación a la cual no podrás responder sino cuando ya sea tarde. Una confrontación tan justa y tan llena de trampas como la que has propuesto en NBP x eu-você. 

El juego que propones en el que quien mira también participa, es paralelo al juego del cual te hablo, en el que quien juega (y quien dicta las reglas) es también una pieza de nosotros mismos. Somos (ambos yo-tú y todos) árbitros, locutores, jugadores, participantes, peones, apostadores, observantes, observadores, espectadores, platea, puntos y resultados, y se juega a acumular posiciones. Tal vez tengas razón, cuando dices que el artista se debería callar frente a lo que hace y abrigar al público en su silencio. Pero tal vez tengas más razón al establecer relaciones no estáticas, posibilidades ambivalentes, en las que el público no es sólo público y esa misma regla se le aplica al artista. Cuando el juego consiste en pensar, repensar y repetir su estructura, su funcionamiento mismo que no es otro más que el de proponer que se observen atentamente esas reglas, una vez más, una vez más, una vez más. 

En ese encuentro perceptivo en el que dices “envolver subliminaridad, persuasión y repetición, como técnicas de una transformación instantánea, un implante de memoria” parece imposible no crear conciencia de las posiciones ocupadas. Demasiado me hablas de mí, de lo que soy, mientras te escucho, como para no reconocerme en tu territorio. Demasiado me cercas con rejas y almohadones, como para no pensar en el cuerpo como pieza del tablero. Demasiado estructurado el pensamiento, demasiado prolijos los diagramas, demasiado perfectas las palabras y sentencias, como para no asombrarme. 

En ningún momento me parece posible olvidar que te escucho decir quién soy yo para ti; cuáles son las posiciones que ocupo en tu texto y en tu emboscada. Desde que me avisas que el juego está en el lugar de donde se mira, me doy cuenta de que pensaba acostarme para escucharte, sin saber de antemano que en realidad eres tú quien me llevas a acostarme para tornar verdaderas tus palabras y seguir repitiéndomelas. Este parece el momento justo para recordarte “el impacto de estos dos importantes lugares; el de quien habla y el del otro”. 

CARLA ZACCAGNINI

Ricardo Basbaum, por Carla Zaccagnini | artnexus