Exposición Individualene 2001 - mar 2001· Por Graciela Kartofel

Nicola Constantino

Deitch Projects

El siglo XX marcó con Duchamp que el ser seleccionado por un artista y, en especial, el ser expuesto, otorgan a algo la calidad de obra de arte. Cuando el consumismo se está consumiendo a sí mismo, son las personas las que han comenzado a exhibirse. Para ello, los avances de la ciencia y de la tecnología negocian con el paso del tiempo o ayudan a satisfacer los disconformismos fisionómicos, o del cuerpo en general. Si en las películas románticas de la mitad del siglo XX se comentaba el escándalo de los divorcios, también se llamaba a eso “cambia de marido/esposa como quien cambia de camisa” . No faltaba la ironía de los divorciados al decir “renovarse es vivir”, o “es como un cambio de piel” (claro que refiriéndose no a abrigos de piel, sino a la sensual relación piel a piel de una pareja). Nicola Constantino parece haber acortado la distancia entre estas situaciones y las experiencias más recientes del cloning, y llegar a uno de los puntos más elocuentes del espectáculo, que hoy por hoy es lo que destaca. Se exhibe la gente, se exhiben animales embalsamados como obra de arte, se exhibe “el espectáculo” por el solo valor de ser algo para exhibir. 

Exposición Individual: Nicola Constantino — imagen 1
Peleteria humana/Instalacion

La cirugía estética es tan mundana como tomar el té y ha dejado de ser la cirugía de la nariz. Si reflexionamos al respecto, cuando corre la sangre corre paralelamente otro tubo por donde se desliza dinero; una corriente de “aire” aspira billetes, otra impulsa el flujo de oxígeno, otra controla... ¿qué? No se busca controlar el paso de la edad, eso todavía no se ha logrado, pero sí se puede aminorar la visualización del paso del tiempo. Como alguna gente dice: “La cirugía no sólo es para mí, es también para que los demás vean algo más agradable” . La autonomía del espectáculo ha adquirido un valor que está en alza en todas las bolsas del mundo. Nicola Constantino trabaja todos estos aspectos desde su unívoca visión de la piel, para llegar a lo oximorónico. Piel humana, piel y cuerpos de animales, símil de piel humana para vestir y de “amasijos” de cuerpos animales creando una compleja instalación —con secciones incrustadas en el muro y otras como piezas de bulto completo—.

Con una gama general luminosa, muy clara, sutilmente áspera, con color piel en tonos desde el beige blanquecino hasta el café, la exposición se dividió en dos secciones: la “casa de modas” y la “galería de arte”. En la primera, se exhibieron vestidos, bustiers, carteras, zapatos, sacos. Algunas de estas ropas tenían en su diseño un olán (volado) o un cuello resueltos en espectaculares melenas de cabello natural. Un trabajo de textura ocupa toda la ropa de Constantino. Agigantamientos de piel humana arrugada con núcleos constantes que hacen alusión a la nutriente humana —y animal— a través del pezón. La textura visual y la táctil coinciden. En la otra sección, tanto la artista como Deitch —el dueño de la galería—, se acoplaron a una tendencia bastante en boga actualmente: agregado de paredes temporales, montajes costosos, museografía de museo.

Es coherente con la obra de Nicola Constantino y es coherente con la situación arriba enfocada, el espectáculo. En esa sala, se montaron sobre paredes contorneando toda la galería. La artista incrustó bajorrelieves resueltos en resina poliéster con figuras apiñadas de fetos de animales: becerros, cerdos. En el piso había diversos tipos de pelotas en tres dimensiones diferentes con secciones de patas de cerdo, acumulación de segmentos de piel y otros efectos. De cada una se realizaron no menos de 3, que se encontraban agrupadas e intercaladas en el piso de la galería. En una técnica personal y laboriosa, Constantino recupera el aspecto escatológico y masoquista, produciendo insólitas decoraciones murales con estos bajorrelieves en franjas corridas —rectos y curvos—.

GRACIELA KARTOFEL

Nicola Constantino, por Graciela Kartofel | artnexus