Desde su inicio en 1992, la joven y ambiciosa exposición internacional de arte conocida como inSITE ha comisionado y presentado obras de arte en las metrópolis binacionales de dos ciudades colindantes: San Diego, ubicada en el sur de California, y Tijuana, situada en el norte de México. Presentando sin apología arte cargado de conciencia social contemporánea, la trienal presenta una serie de proyectos que abordan en forma estratégica las complejas realidades de la cultura híbrida y globalizada que está surgiendo allí. Asentadas en una árida topografía desértica, con el Pacifico al oeste y montañas al este, y asociadas por intereses entrelazados en cuanto a comercio y prosperidad material, las dos ciudades son a veces benéficas, a veces amenazadoras. Por una parte, inspiran sueños de un mejor mañana y, por la otra, se destruyen sin remordimiento.

inSITE 2000 es la cuarta encarnación de una fantasía de las artes que empezó en 1992 y ha crecido hasta convertirse en un evento trienal. Respaldada por un consorcio de 27 instituciones culturales de los Estados Unidos y México, y financiada por un grupo de patrocinadores privados, estatales y empresariales, la realización de cada evento fomenta las comunicaciones interculturales en multitud de formas. La edición de 2000, que apoya 30 proyectos encargados realizados por artistas seleccionados a lo largo y ancho de las Américas, está encabezada por el equipo curatorial conformado por Susan Buck Morss, Ivo Mesquita, Osvaldo Sánchez y Sally Yard. Los proyectos están acompañados por una impresionan- te serie de charlas programadas de los artistas, paneles y simposios públicos organizados para presentar a intelectuales de la talla de Serge Guilbaut, Mary Jane Jacob, Melson Brissac Peixoto, Cuauhtémoc Medina, Catherine David, Michael Taussig y George Yudice.

La semana de apertura, a mediados de octubre, presentó aproximadamente la mitad de los proyectos de la exposición, y las obras restantes se programaron para ser expuestas durante los meses siguientes. Dispersos, como en años anteriores, entre un laberinto de espacios, los proyectos aparecieron a lo largo de autopistas, senderos, campos y cañones, así como en escuelas, mercados públicos y museos. Mientras que algunos artistas hicieron resaltar el límite como un axis mundi físico y conceptual, otros exploraron en diversas formas la naturaleza de la comunidad en la sociedad postindustrial, las nociones de espacio público y privado, las obstaculizadas relaciones internacionales e incluso temas ecológicos. Interesada en comprometer al público en general, así como a los conocedores de arte, la exposición como un todo busca poner de relieve la importancia del arte para la vida. Forzando o desafiando los arraigados conceptos sobre lo que es el arte, quién puede ser artista y dónde puede encontrarse arte, algunas obras estimulan un concepto liberal y escéptico de los sistemas sociales que gobiernan el arte y la vida en esas ciudades.
Siguiendo los pasos conceptuales de Documenta X, presentada en Alemania en 1997, inSITE 2000 subraya la actual precariedad del objeto de arte. Centrando la atención, más bien, en los procesos artísticos y en los sistemas postindustriales de difusión de la información, muchos de los artistas presentaron performances efímeras que se vieron una sola vez, obras participativas o proyectos consistentes en restos documentales de una acción o de un evento. Aunque más inmaterial que en las temporadas anteriores, este conjunto de obras continúa defendiendo al artista actual como crítico cultural, ampliando las suposiciones respecto al papel del arte en la vida contemporánea, que fueron reavivadas en la deecada de 1960 y 1970 por artistas basados en lo conceptual, como Hélio Oiticica, Lygia Clark, Lygia Pape, Joseph Beuys, Marcel Broodthaers, Ana Mendieta y otros.

Desarrollados a partir de residencias en la región de los artistas, los proyectos presentados surgen de encuentros con los contextos espaciales, materiales y sociopolíticos del área de Tijuana-San Diego. Para muchos artistas, la demarcación del límite es de vital importancia. Presentando múltiples interpretaciones de esa realidad corrugada de acero oxidado, los artistas de inSITE 2000 identifican en diversas formas la frontera como una metáfora de sueños y deseos, como una manifestación de disputa internacional y como un fenómeno amenazante asociado con vigilancia, miedo psicológico e incluso muerte.
En un extremo del espectro está Visualizando el paraíso, de Soares, que presenta grandes láminas de acero inoxidable recubiertas de espejo montadas a lado y lado de la cerca limítrofe. Esta instalación, una de las más poéticas exhibidas durante el fin de semana inaugural, crea, desde ángulos específicos, la ilusión de un corredor de entrada a través de la cerca, reemplazando su antiestética esencia por imágenes reflejadas de tierra y cielo. Por supuesto, al aproximarse a los supuestos pasillos, los espejismos dan paso a la realidad material de sustancias físicas, disolviendo brutalmente las apariciones del espacio que está más allá. Sobre la superficie de los espejos, Soares escribió un texto de la obra de ficción Ciudades invisibles, de Italo Calvino, que habla de dos ciudades envueltas en una pendenciera y tumultuosa relación. Para cada una, la otra es a la vez objeto de deseo y de polémica, en donde los sueños de una existencia más tranquila seducen y se refieren continuamente a turistas y emigrantes por igual.

Como la obra de Soares, la ceremonia de performance de Alfredo Jaar, titulada The Cloud (La nube), adoptó un tono romántico, pero con un énfasis diferente interpretó la frontera como un lugar de violencia y muerte. Más que concentrarse en la cerca, la obra de Jaar vuelve la atención hacia el cuerpo humano como el sitio polémico de disputas limítrofes. Para conmemorar a los miles de mexicanos que han muerto en la última década tratando de cruzar ilegalmente la frontera para ingresar a los Estados Unidos, Jaar escenificó un evento multisensorial en el cual una nube hecha de más de mil globos blancos fue suspendida temporalmente sobre la frontera. Con estribillos de Bach y Albinoni flotando en el aire, los globos fueron soltados hacia el cielo, en recuerdo de aquellos cuyas vidas tuvieron un final violento e inhumano.
El tema del cuerpo humano como el sitio polémico real de disputas limítrofes fue explorado desde otros ángulos por Arturo Cuenca, Jordan Crandall, Mark Dion y Silvia Gruner, cuyos proyectos centran la atención en la estrecha vigilancia de la región. La valía de Cuenca, You are Aquí, colocada de lado a lado de la autopista un collage de textos en inglés y en español e imágenes satelitales de la región, anuncia al público que se dirige hacia el norte en sus vehículos y que llega al cruce limítrofe San Isidro, que está bajo vigilancia satelital. La obra fílmica de Crandall, Heat Seeking, lleva más lejos estas observaciones, revelando las prácticas predatorias de la vigilancia limítrofe que normalmente no están a la vista del público.

Aguda y llena de información, su obra está hecha con tecnologías empleadas por la policía, incluidos cámaras de vigilancia, aparatos de visión nocturna, sistemas infrarrojos de imágenes térmicas y cámaras “furtivas” escondidas. Al ver la obra de Crandall se hace evidente que las víctimas conmemoradas por Jaar nunca tuvieron mucha oportunidad.
En comparación, el proyecto Blind/ Hide, de Mark Dion, parodia con ironía las prácticas de vigilancia de la policía. Estratégicamente situada en el lado estadounidense de la frontera, en una reserva natural, el escondrijo de pájaros de Dion funciona, por una parte, como una estación ecológica, mientras que, por otra, alude subliminalmente a los paralelos entre la ciencia y la vigilancia, en el sentido de que las dos observan, categorizan y atrapan a los sujetos de sus respectivos estudios.

Cuestionar los paradigmas establecidos de los procedimientos y el conocimiento cultural es también importante para la obra de Jeffrey Vallance, quien creó tres esculturas de cera (Dante, Richard Nixon y la Virgen de Guadalupe) y las intercaló entre las efigies de estrellas del pop y políticos del Museo de Cera de Tijuana. Acentuando el delgado hilo que existe entre la ilusión óptica y la realidad, sus obras examinan las diferencias entre lo dudoso y lo creíble, lo ficticio y lo real. Pensando en las certezas culturalmente inscritas respecto al conocimiento de las cosas espirituales, políticas y culturales, sus obras son simultáneamente escépticas y comprometedoras.
Mientras que Vallance crea estratagemas, los proyectos de Gustavo Artigas y Román de Salvo emplean abiertamente los juegos como metáforas de la vida. El evento deportivo The Rules of the Game (Las reglas del juego), presentado por Artigas, fue para muchos lo más destacado durante el fin de semana inaugural de inSITE 2000. En el gimnasio de una escuela secundaria de Tijuana, dos equipos mexicanos de fútbol y dos equipos estadounidenses de básquetbol trataron de jugar sus partidos simultáneamente en la misma cancha. A decir de todos, lo que siguió fue una atractiva y poderosa metáfora para los altercados y anatemas logísticos de los cuales están plagados los diálogos interculturales.

Aunque muchos de los proyectos demandan diversas formas de participación del espectador, las obras de Diego Gutiérrez, Mónica Nador y Alberto Caro Limón son interactivas, en formas que generan un sentido de comunidad. Haciendo énfasis en la innovación y la experimentación como claves para la resolución de impases sociales y políticos, estos proyectos cruzan un tipo diferente de frontera, infundiendo vida con la energía del arte. Ya sea organizando la construcción de un parque comunal en Tijuana, como lo hizo Caro Limón, o la decoración de muros arquitectónicos en la comunidad Maciovio Rojas, también en Tijuana, como lo hizo Nador, los proyectos basados en la comunidad aprovechan el maravilloso potencial del arte para transformar lo ordinario en extraordinario, y para ennoblecer a los que no tienen privilegios.
Aunque construyó sobre el legado de precedentes artísticos del pasado, no hay duda de que inSITE 2000 capta las complejidades de la emergente escena artística panamericana. Dado un contexto geográfico específico como la única premisa que funciona, la fantasía es atrayente por los paralelos y diálogos que inconscientemente surgen entre los proyectos creados por artistas provenientes de ciudades esparcidas por las Américas, y a las cuales representan oficialmente. La naturaleza migratoria de esta trienal, desde su diversificada base artística hasta sus múltiples lugares de ubicación y complejidad de interpretaciones y puntos de vista, adopta una exploración del arte y la cultura que va más allá de las afirmaciones heredadas de la posición central de la identidad nacionalista. Al mismo tiempo, la relación entre lugar, identidad, y comunidad sigue siendo crítica para cualquier premisa de la sociedad humana. Entonces, dice mucho a favor de los directores, el equipo curatorial, y los artistas de los proyectos de inSITE 2000 el hecho de que estos temas sean explorados con humor, pasión y patetismo, en proyectos que captan el frágil aunque floreciente espíritu de un mundo cada vez más globalizado.
* Foto: Alan Decker.
COLLETTE CHATTOPADHYAY
Escritora y conferencista residente en Los Angeles. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (Sección Estadounidense); contribuye regularmente con las revistas Artweek, ArtNexus, Art Asia Pacific y Sculpture.

