Exposición Individualene 2001 - mar 2001· Por Bélgica Rodríguez

Antonio García Ponce

Sala Nacional de exposiciones - El Salvador

Largos diez años tenía Antonio García Ponce (El Salvador, 1938), sin mostrar su producción artística. Muchas atribulaciones personales, muchos desencantos profesionales, pero con un duro y persistente trabajo creativo ha logrado producir una obra que hoy confirma lo que ayer en 1977, Marta Traba sostuvo escribiendo que ésta le parecía "muy excepcional por su condición expresiva muy definida". La serie de pinturas y dibujos presentada fue realizada en los últimos tres años. La actividad en el campo de las artes visuales de este artista salvadoreño se inició en la década de 1950, cuando se destacó por sus claras y distinguidas dotes de dibujante. Su obra dibujística fue premiada en varias ocasiones, lo mismo que la pictórica, que comienza a practicar en la misma década. No sólo su país natal le ha permitido nutrir sus necesidades como artista: muchos otros han sido los países recorridos, estudiando, visitando museos y esencializando su capacidad creativa. 

Pintor dibujante, grabador y maestro, Antonio García Ponce estudió dibujo y pintura en el Taller del pintor español Valero Lecha en San Salvador litografía y grabado en metal en el Instituto Pratt en Nueva York, mizografía en el Taller Libre del IMBA, ciudad de México, y lenguaje visual en la Visual School en Nueva York. Reconocida su obra como una de las más importantes de Centroamérica, ella se encuentra en colecciones de prestigio de América Latina y de España. Muchos han sido los críticos que se han ocupado de estudiarla en sí misma y también como parte de un complejo artístico con gran fuerza visual y emotiva. Esta nueva exposición de dibujos y pinturas, que se clausuró en octubre del pasado año, confirmó la dedicación de tiempo completo de un artista permanentemente asaltado por sus fantasmas, pero consciente de su responsabilidad con el trabajo y con el desarrollo del arte en su país. 

Exposición Individual: Antonio García Ponce — imagen 1
La hechicera/Acrilico sobre tela

Antonio García Ponce es un artista figurativo expresionista que favorece los temas que tratan una angustia humanista. Su interés principal ha sido la figura humana tratada plásticamente con sus deformaciones físicas y subjetivamente con sus angustias interiores. Estos personajes asaltados por sus propias visiones, casi apocalípticas, del mundo y siempre en completo aislamiento provienen de fuentes no convencionales, como manicomios, prostíbulos y bajos fondos. En general, el trabajo de García Ponce ha sido especialmente determinado por el grafismo y el impacto tonal de la forma dibujada que se relaciona plásticamente con los fuertes efectos colorísticos que el artista reserva para algunas secciones de la estructura de la pintura. La obra revela la lucha entre diferentes fuerzas, incluida la plástica. Podríamos decir que ella expresa una visión maniqueísta del tema que se debate entre fuerzas arquetípicas, como el bien y el mal, lo turbulento y lo sereno, lo oscuro y lo transparente, el orden y el caos, la razón y el instinto. El artista utiliza inconscientemente este recurso incluso para convalidar la extraordinaria fuerza expresiva de su pintura o de su dibujo. Los personajes, como partes de un todo, se mueven a su discreción, ocupando el espacio de acuerdo con un convenio pictórico que él mismo ha diseñado. Por ejemplo, en el óleo Comediantes, una figura femenina pintada en blanco se destaca en primer plano, acostada a los pies de otras figuras de pie que exaltan una exuberancia de color y de gestos; y en Desnudo en cuarto tranquilo, es una figura femenina en amarillo la que, sentada en el centro de la superficie de la tela, se destaca por su posición y por su color amarillo estridente sobre el fondo azul del espacio que tiene detrás. 

Nos resulta difícil constreñir a nuestros artistas dentro de códigos plásticos valorativos en tendencias o movimientos que pertenecen ya a la historia del arte. Si hablamos aquí de expresionismo no es porque nos refiramos al expresionismo histórico, sino porque la obra de García Ponce expresa la fuerza de un modo de pintar ligado a una realidad muy particular de su entorno. Como hombre sensible a su presente, este hijo de Centroamérica no ha podido aislarse de la crueldad de una realidad simultáneamente plena de miseria, de amor de culpa, de ironía y de deseo. Sus personajes tienen un hábitat: ellos mismos, ésta es su propia realidad. Un artista cargado de angustia da vida sobre la tela o el papel a estos personajes que no pueden desviar la mirada de quien los mira, tratando de reencontrarse en su yo y en el otro. La fuerza del color y de la línea se conjuga en perfecta armonía con la del tema. Dibujo deshecho adrede, pincelada rota adrede, rostros desdibujados adrede, todo en la obra de García Ponce está conscientemente calculado. Ella se inscribe en la expresividad de todos los elementos formales que la componen. García Ponce debe continuar adelante y no volver a esperar diez años para exponer su obra. 

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Antonio García Ponce, por Bélgica Rodríguez | artnexus