Exposición Individualene 2001 - mar 2001· Por Félix Suazo

Anthony Aziz y Sammy Cucher

Museo Alejandro Otero

AnthonyAziz y Sammy Cucher someten la imagen fotográfica a un proceso de manipulación digital que altera la relación homóloga entre el modelo y su representación. Más allá del reflejo de una realidad inatrapable, estos artistas abordan los conflictos que encara el sujeto contemporáneo; particularmente, aquellos que se refieren a la configuración de una idea de sí mismo y de sus semejantes. En consecuencia, la eficacia del registro fotográfico no se basa en la fidelidad mecánica, sino en la capacidad de articular una reflexión afianzada en la propia experiencia creadora. 

En la exposición Series 96:00, presentada en el Museo Alejandro Otero entre el 20 de agosto y el 12 de noviembre, Aziz+Cucher centran su atención en el discurso del cuerpo como modelo de relaciones. Bajo la curaduría de Ruth Auerbach, la muestra está conformada por las series Interiores, Plasmorphica y Quimeras, las cuales proponen diversas maneras de aproximarse a la imagen corporal. Allí convergen tres vectores distintos pero complementarios; a saber, la identidad, el espacio y el objeto. El vehículo de esta conexión es la piel, desprovista del soporte anatómico que la sostiene y sin ningún rasgo que la singularice o indique alguna intención egocéntrica. Se trata de un planteamiento que reflexiona sobre el desvanecimiento del “yo” y su transfiguración en un magma epidérmico. Esta metamorfosis retrocede al individuo hacia el anonimato, devolviéndolo hacia una existencia absolutamente carnal y externa. 

Exposición Individual: Anthony Aziz y Sammy Cucher — imagen 1
Quimera No.5/Fotografia a color sobre aluminio

La relación entre el cuerpo y la identidad parte de la fractura histórica sufrida por la mimesis naturalista. Hubo un tiempo en que las expresiones fisionómicas bastaban para reconocer “los movimientos del alma” . El cuerpo era el vehículo “natural” de las emociones. Los gestos y ademanes constituían la manifestación externa de la subjetividad. Sin embargo, en las fotografías de Aziz+Cucher todo eso ha desaparecido. Los cuerpos han perdido sus contornos, sus rostros y sus sexos, quedando exentos de las pulsiones extremas que solían habitarlos. Tampoco hay ningún elemento que permita distinguir o identificar a un individuo de otro. Sólo ha quedado la piel fría y distante para mostrar la vaciedad ontológica del sujeto contemporáneo. De esta manera, la suave aridez de la carne desnuda apunta hacia una identidad sin referente. 

Cuerpo y espacio, tal como esta blece el pensamiento fenomenológico, forman un sistema práctico que responde a un principio de continuidad. La piel, materia sensible y configuradora, representa ese limite o zona de encuentro entre la subjetividad y el mundo exterior. Aziz+Cucher aprovechan esta cualidad como dispositivo estructural para la demarcación de espacios íntimos. La serie Interiores abre un ámbito donde la piel se transforma en muro, “encarnando” la dureza del mundo privado y también sus penumbras y resplandores. Hay algo recóndito pero también cercano en esos pasillos y habitaciones construidos con arcilla humana. 

Por su parte, las series Plasmorphica y Quimera presagian un estadio post-humano donde el cuerpo sufre una transformación definitiva. Allí los objetos usurpan el lugar del individuo y se visten con su piel. Tras esta blanda apariencia no hay nadie; sólo artefactos dotados de una rara sensualidad. Se trata de un narcisismo invertido cuyo advenimiento supone la muerte del sujeto y la implantación de la máquina como imagen sustitutiva. 

Más allá sus implicaciones existenciales y simbólicas, las piezas reunidas en esta exposición están envueltas en una atmósfera de engañosa serenidad. El azar y la emoción han sido excluidos, prevaleciendo la sobriedad y la economía de recursos. Aziz+Cucher han llevado el protagonismo de la piel a una dimensión hiperreal, prescindiendo de detalles superfluos o soluciones efectistas. En este sentido, podría decirse que la fuerza expresiva de Series 96:00 reside en su refinamiento visual y gran depuración conceptual. 

FÉLIX SUAZO

Anthony Aziz y Sammy Cucher, por Félix Suazo | artnexus