La obra de Ángel Ricardo Ríos (Holguín, Cuba, 1965) se centra en la creación bidimensional y tridimensional de estructuras utópicas o utilizables que podrían denominarse en el más amplio sentido de la palabra como mobiliario. Estas obras que imbrican la función de muebles con la de esculturas, se materializan en dibujo, pintura, escultura y fotografía.
Por primera vez en la muestra presentada en la Galería Nina Menocal, Ríos presentó solamente piezas utilizables. Una de las más enigmáticas, en este sentido, resulta el par de obras con las que inicia la exposición, las cuales constan de una pirámide amarilla y otra morada sostenidas por un extremo al piso con una estructura de metal. En la pared de la sala, algunas fotografías muestran al artista haciendo uso de las pirámides, las cuales al presionar ligeramente la base de la misma, que se encuentra perpendicular al piso, hunden las paredes dejando un espacio ergonómico que convierte en sillón estas estructuras acolchonadas. Siguiendo el recorrido por la galería, también guiados por fotografías del artista mismo, descubrimos que tres piezas de fibra de vidrio con forma de colchones y con ruedas en su parte inferior sirven de asientos que, gracias al material, pueden ser tanto para exterior como para interior. En el siguiente espacio, una franja formada por cajas de luz que iluminan, cada una, una foto con la imagen de un cojín visto desde arriba, objeto que se repite hasta llenar a lo largo el espacio, dotando a la sala de una luz cálida. La única pieza con título de la exposición, llamada Rossi, consiste en una pirámide, esta vez de madera, que al desdoblar la parte alta de la misma y ponerla en el suelo, se transforma en sillón. Aparentes cajones también con la función de cajas de luz contienen la imagen fotográfica de ropa interior femenina, que a su vez sirven de mesas laterales o de centro. Estructuras de madera con formaciones cilíndricas de tela, una amarilla y la otra verde, que brotan de los lados, descubren, al abrir la puerta frontal del cuerpo rectangular, sencillos armarios con repisas y cajones. Cojines, esta vez en resina, que emanan luz, conforman la instalación que ocupa la última sala de la galería.
Ángel Ricardo Ríos juega con estas piezas con el concepto y los límites del arte. A lo largo del siglo XX ésta fue una de las búsquedas más recurrentes de los artistas; sin embargo, Ríos dota a esta de una frescura y simpleza al utilizar figuras geométricas básicas, como pirámides, cilindros, rectángulos y cubos, y al crear formas y funciones de primera necesidad, como las de sentarse, iluminar o guardar ropa u otros accesorios. Al ser piezas interactivas que se descubren al atreverse a probarlas o encontrar su función a partir de la experimentación, Ríos juega también con la iniciativa de la gente, pone a prueba al espectador retándolo a tocar y manipular las esculturas.
Al titular la muestra Mi casa, Ríos hace una analogía o una parodia de la forma de vida contemporánea, creando su propio mundo bajo sus propias reglas, al crear este mobiliario tanto estético como funcional que tiene que ser revelado por la interacción. Ríos apela a un estilo de vida con nuevas definiciones de lo cotidiano, al proponer un armario hecho para sus propias necesidades, es decir, dos cajones y cuatro repisas y a su propia escala; camuflar sillones en pirámides, y esconder lámparas en cojines. Apartándose de tendencias minimalistas y puristas del color, Ríos explota texturas, tonalidades y variedad en cuanto a los materiales y formas. Las obras presentes también abren el espectro de su campo de acción, al proponer piezas tanto de interior como de exterior.

Sin entrar en discusión acerca de si estas piezas corresponden al mundo del diseño industrial o de la escultura, Ríos crea objetos de una impecable factura y estética propias. La investigación plástica que durante cerca de 10 años ha mantenido el artista en torno al mobiliario ha alcanzado un punto de madurez, al lograr hacer de las formas que alguna vez resultaran imposibles de construir, después difíciles de utilizar, llegando a esta perfecta combinación de forma y función en Mi casa.
FRANCISCA RIVERO-LAKE
