V Bienal de Lyon

Tunga. Sin título, 2000. Detalle. Instalación con vidrio, acrílico, metal y objetos: esos. 900 x 900 cm. Cortesía: Galerie Daniel Templon, París.

Bienalnov 2000 - ene 2001· Por Lisbeth Rebollo Gonçalves

V Bienal de Lyon

El exotismo en evidencia

Compartiendo el exotismo es el tema que los directores de la Bienal de Lyon, Thierry Raspail y Thierry Prat, eligieron para su V certamen, que tiene lugar en 2000. La bienal fue abierta al público el 27 de junio, en el edificio Halle Tony-Garnier, que fue construido en 1928 para uso industrial y más tarde restaurado como espacio para grandes exposiciones. 

Para la curaduría de este evento internacional, los directores artísticos invitaron a Jean Hurbert Martin, responsable de la famosa exposición Los magos de la Tierra, realizada en el Museo Nacional de Arte Moderno de París, el Beaubourg. En dicha muestra, Martin reunió no sólo obras modernas y contemporáneas de los circuitos artísticos, sino también trabajos que revelaban la creación estética del mundo entero, abordando lo popular e inclusive otras culturas. La exposición fue muy criticada en su época, a pesar de ya estar en curso el proceso de globalización. No fueron comprendidas las intenciones de esta nueva propuesta. 

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Eduardo Tokeshi. Vida y milagros del hombre invisible, 1996. Técnica mixta. 180 x 40 cm. Cortesía: Luz Letts.

En aquella ocasión, afirma Thierry Raspail, “el enfrentamiento de obras de diferentes continentes, la apertura a nuevos territorios, dieron nacimiento a un universo poético inédito”. La introducción de la espiritualidad y de artesanías en una exposición realizada en el espacio de un museo dedicado al arte moderno y contemporáneo fue el eje de la polémica. “Él creó, así, en la exposición de un museo de arte, un espacio que no era sólo de la historia del arte, de su teoría y su cronología, sino que proponía un lenguaje nuevo, fuera de las clasificaciones habituales”, dice Raspail. 

Fue por esta razón que ahora, “cuando el fenómeno de la globalización está efectivamente instalado”, la dirección artística de la bienal consideró interesante retomar, en esta V edición, la reflexión abierta en Los magos de la Tierra. 

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Daniel Canogar. Sentencia, 1999. Instalación en técnica mixta. Dimensiones variables.

Como apoyo al trabajo de curaduría fue creado un grupo de estudios, conformado por antropólogos y sociólogos: Alban Bensa, Carlo Severi, Jacques Leenhardt, Marc Augé e Philippe Peltier. A partir de las propuestas de los artistas, este grupo de especialistas elaboró 22 conceptos que funcionaron como norte de los segmentos de la muestra. En cada uno de esos segmentos se colocó un objeto estético extraño al circuito artístico convencional, objetos civilizadores, de otros tiempos o territorios culturales, promoviéndose así un diálogo estético entre lo contemporáneo y las herencias culturales. Por ejemplo, en el segmento “Tatuar” el objeto cultural de referencia es una pieza de Benin; en el segmento “Territorios” la referencia son pinturas aborígenes; en el segmento “Combatir” encontramos alfombras de Afganistán; en el segmento sobre el sexo aparece una estatuilla de la isla de Pascua, y así sucesivamente. 

Como viene aconteciendo en otras bienales y exposiciones internacionales de arte contemporáneo, en el contexto general de la V Bienal de Lyon, igualmente, se resalta la cuestión de la subjetividad, la cuestión del cuerpo como una indagación permanente de la identidad personal y social. La V Bienal de Lyon reúne 120 artistas provenientes del mundo entero, invitados a compartir sus exotismos. Hay tres representantes de Suramérica: Tunga, de Brasil; Nadín Ospina, de Colombia, y Eduardo Tokeshi, de Perú. 

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Farid Belkahia. Main traditionnelle, 1980. Técnica mixta. 152 x 124,5 cm. Cortesía: Blaise Adllon.

El trabajo de Tunga se inserta en la búsqueda que éste viene desarrollando con materiales como el vidrio y la resina. Su instalación en Lyon explora el contraste entre las formas creadas con recipientes de vidrio y con resina, material deformable. 

En la instalación que Nadín Ospina presenta, encontramos un ambiente dispuesto como sala de museo etnográfico, donde la estatuaria —producida en cerámica— alude estilísticamente a la producción precolombina. Las esculturas, sin embargo, poseen cabezas de personajes presentes en las tiras cómicas. 

Eduardo Tokeshi crea una instalación donde el cuerpo es tematizado a través de la vestimenta. Se hace presente aquí el sentido de la protección contra todos los males, con la vestimenta recubierta por pequeños íconos simbólicos que tienen ese fin. 

La cuestión del cuerpo y de la protección espiritual contra el mal se evidencia fuertemente en el segmento que se organiza en torno al concepto de “Tatuar”. Farid Belkahia, de Marruecos, presenta la mano como símbolo básico de ese poder de protección. 

En otros segmentos de la muestra reaparece dicho tema. Daniel Canogar —que expone en el segmento “Encarnar”— proyecta, a través de fibras ópticas, imágenes de pieles humanas. Con un proyecto eminentemente humano, se sirve de tecnología avanzada, creando una atmósfera inquietante. 

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Nadín Ospina. Viaje al fondo de la tierra, 2000. Detalle de la instalación con figuras en resina poliéster. 600 x 600 cm.

En la parte de la exposición concebida como “Usar máscara”, Orlan (Francia) —que transforma su rostro con cirugías estéticas para crear “auto hibridaciones”—expone una serie de fotografías con su propia imagen. De esta forma, pone en evidencia el hecho del ser humano que moldea su apariencia. A través de los recursos fotográficos, Orlan opera una metamorfosis en su rostro, dando la impresión de haber sufrido deformaciones craneanas. 

Cabe destacar también la escenografía de la exposición. El espacio de 17.000 metros cuadrados del Halle Tony-Garnier ocupado por la V Bienal de Lyon —210 metros de extensión, sin pilares de sustentación— fue dispuesto en sectores separados por cortinas de una tela leve, de color azul oscuro. Cada sector alberga un segmento. El visitante, al entrar en estos espacios, encuentra un objeto de otra cultura que pretende ser indicativo del problema enfocado en el segmento en cuestión. Para circular es necesario ir abriendo las cortinas, produciéndose un juego de sorpresas y descubrimientos. 

 LISBETH REBOLLO GONCALVES

Profesora de la Universidad de São Paulo y miembro de la Asociaciones Brasileña e Internacional de Críticos de Arte (ABCA/AICA).

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