La preocupación de los museos respecto a su función y su destino viene revisándose en las dos últimas décadas, a través de diversos formatos teóricos y prácticos. La selección, presentación y conservación del patrimonio pasado y reciente es un camino andado e indiscutiblemente Importante, pero hay otros destinos paralelos que —sino todos— muchos museos pueden y deben transitar. ¿Para qué? Para estar a tono con el paso de la historia, o léase: para no convertirse en paquidermos momificados. En la situación específica de instituciones dedicadas al arte actual, la función debe ser aún más activa en varias direcciones. No sólo para que el público pueda percibir y absorber los cambios que desde los trabajos de los artistas revelan las modificaciones sociales, sino también en el sentido del “inmueble multiusos”. El costo del espacio y del edificio son fuertes inversiones; la expansión del área de educación que se ha llevado a cabo es una misión social básica, para niños, adultos y, muy en especial, para los adolescentes. Las áreas de difusión, presentaciones editoriales, actividades de música, arquitectura y semejantes cooperan en la prosperidad social y extienden el significado de cada entidad. Hay pocas situaciones originales y concretas como la que lleva a cabo el Bronx Museum of the Arts, con el Programa AIM —Artists in the Marketplace—, Artistas en el Mercado de Arte, que celebra sus 20 emisiones. A tal efecto, se lleva a cabo una exposición con las siguientes características:
El Programa AIM ayuda a los artistas muy jóvenes, al darles pautas de cómo moverse en la doble faz de mercado y estética. ¿Cómo desarrollar la obra y poder sobrevivir? ¿Cómo conseguir que un galerista repare en lo que yo, artista superjoven, estoy haciendo? ¿Cómo acercarme a un crítico? ¿Cómo presentar mi material a un museo? De todos los que se presentan para cada ciclo del programa, el museo selecciona a los que considera pertinente y les brinda oportunidad de informarse, promoverse adecuadamente, conocer y dialogar con especialistas, exponer, ser “descubierto” . De este programa han surgido muchos artistas que son reconocidos en Nueva York y en otros lares.

No hay que confundir; no es que AIM haga al artista, sino que el que es artista crece a través de AlM. Entre los que han participado hay gente de todos los puntos geográficos; con ese mismo criterio se invitó a 20 de los que ya habían participado para que formaran parte de esta exposición aniversario que cumple con refrescar la señal, celebrar y expandir la reflexión respecto a los temas hasta aquí señalados. Cada artista está presente con obra y en el CD-ROM, en el cual habla de un momento clave de su carrera, de una decisión, un cambio, una oportunidad. A la par, especialistas—galeristas, dealers y críticos— que han participado a lo largo del programa hablan de por qué han ofrecido una opción a ese artista o cuál es el punto de inflexión. Fabián Marcaccio, Ernesto Pujol y Valeska Soares, tres latinoamericanos que viven en Nueva York desde hace años, nacidos respectivamente en Argentina, Cuba y Brasil, son tres de los 20 que participan en la presente exposición.
Valeska Soares (Belo Horizonte, Minas Gerais,1957) presenta una instalación sin título de 1991/2000, constituida por 1.500 rosas rojas y algodón, con dimensiones variables, que pertenece a la Colección Bruno Musatti de São Paulo. Valeska hace una pertinente decía ración-homenaje al desaparecido y apreciado galerista Camargo Vilaça. Trabajaron juntos en los últimos ocho años y ella recuerda cuánto ayudó él a profesionalizar el arte y el mercado brasileño y a internacionalizar lo que los artistas estaban realizando. La contraparte en el diálogo electrónico está a cargo de Liebman Magnan, quien explica que la representan porque para ellas como galeristas e historiadoras de arte, la obra de Valeska cumple con uno de los preceptos del arte de hoy: expande las fronteras estéticas desde las perspectivas sensible y visceral.
En el conjunto de todo el CD-ROM, la participación de ambas es de las más consistentes. Fabián Marcaccio, (1963) nació y estudió en Rosario, Santa Fe; participa con Genéticas alteradas # 1 y # 3, obras en técnicas mixtas. En la grabación relata que ya formando parte de una galería establecida decidió “salirse” porque no estaba cómodo, y que siente lo apropiado de la decisión, ya que al tiempo conoció a John Lee, quien hoy lo representa y quien para Marcaccio entiende más su obra. Ernesto Pujol nació en Cuba en 1957, con estudios en España, Puerto Rico y Estados Unidos, y presenta la instalación La mesa de Peter Pan, de 1994, año que declara como decisivo. Explica que en 1994 fue invitado por la entonces directora de INTAR a participar en una exposición de instalaciones, y que eso fue, a la par que un reto para él mismo como artista, un reto para el público y la crítica, acostumbrados a ver sus pinturas; al encontrar que estaba haciendo pequeños objetos y que se separaba del muro, hubo gente que se preguntó adónde iría, y la crítica recibió el giro con interés. El considera que fue muy importante arriesgarse y que a partir de ahí sus propuestas comenzaron a aumentar las dimensiones en el espacio.
Cabe consignar que Ernesto Pujol había participado en el Programa AIM en 1991. La instalación está articulada con una silla y una mesa sobre la que se encuentran organizados 12 tríos singulares compuestos cada uno de un par de testículos y un pene unidos, y a un lado, una tijera.
Buen negocio es el mejor arte y buen arte es el mejor negocio. Esta frase es una banda dinámica que corre en el CD, que también cuenta con muchos datos para los artistas. Fue diseñado y producido por Elvira Morán, con musicalización de Elliot Sharp, video producción y edición de Devorah Hill, producido con el apoyo económico de Philip Morris y la colaboración de Jerome Foundation. En la faz documental, la exposición contó con un espacio con gaveteros donde se extendió la opción de los 20 participantes, los especialistas podían revisar obras de quienes no estaban en las salas y decidir si otros ex AIM tenían potencial, serían invitados, seleccionados o relegados. Asimismo, imágenes en diapositivas y documentación de todos los que pasaron por el programa estaban disponibles y montadas para consulta. Su realización ratifica la coherencia de todo el proyecto, bajo la ajustada curaduría de Marysol Nieves, con Lydia Yee y Edwin Tan gonan Ramoran.
Considerando que el Bronx Museum cuenta con espacio reducido, es necesario destacar un encuadre que ofreció numerosas oportunidades en beneficio de la comunidad en general. Unas semanas después se inauguraba la exposición de los artistas que realizaron el AIM este año. Así se manifiesta el cambio de dirección en esta institución, con objetivos claros, como la decisión de estar en el presente. En ese mismo sentido, se reabrió la tienda que está teniendo estilo propio, y se acaba de inaugurar una cafetería. Esta reseña no canta loas, sino que encamina la reflexión acerca de una exposición que pone en acción la revisión de un destino museístico que va más allá de lo lineal.
GRACIELA KARTOFEL

