Exposición Individualnov 2000 - ene 2001· Por Elena Oliveras

Óscar Suárez

Diana Lowenstein

Como muchos artistas argentinos, Óscar Suárez se muestra interesado en las posibilidades de Ia imagen digital. Pero no por esto abandona Ia pintura ni deja de desarrollar su sensibilidad de pintor. Es así que su muestra en Diana Lowenstein incluyó pinturas (acrílico sobre tela) y fotografías pintadas a mano e impresas digitalmente. 

Aunque nacido en Mendoza en 1962, Córdoba fue Ia ciudad de adopción del artista desde Ia década de 1980, en momentos del retorno a Ia democracia. Participa allí en un clima convocador y fértil. Estudia en Ia Escuela de Artes de Ia Universidad de Córdoba e integra grupos organizadores de performances, instalaciones, graffitis y otras acciones provocativas en espacios públicos. Profundiza también el contacto con Ia música (desde Ia clásica a Ia minimalista), el cine (desde Greenaway a Wenders) y Ia historieta. Podríamos decir que Ia contaminación de distintas manifestaciones del arte ha estado en el comienzo de su trabajo y que, de manera renovada, se repite en el presente. 

Cercanos a Ia escenografía y al teatro resultaron tempranos trabajos como A las tres, en el que incluyó música de Philip Glass para acentuar el clima dramático de Ia narración. Representaba allí Ia muerte de Juan Moreira, ubicando al personaje del asesino en el espacio tridimensional. Al clavar éste su lanza en el cuerpo del conocido gaucho, también atacaba metafóricamente a Ia pintura como hecho plástico tradicionalmente limitado al plano. Uniendo pintura, objeto y escultura, Suárez reclamaba el traspaso de fronteras disciplinarias, y si bien su obra se mantiene hoy en Ia planimetría, Ia combinación de técnicas pintura, fotografía y digitalización continúa siendo parte principal de su programa operativo. 

Su obra reciente opone a Ia serenidad del ojo clásico, Ia inestabilidad de un ojo barroco. Si aquél miraba en una sola dirección, éste se dispersa en varias. Es el ojo de un sujeto que registra Ia pérdida de Ia integridad, de Ia globalidad, de Ia sistematización ordenada. Es el ojo del que mira (lo que puede) en Ia era vertiginosa del videoclip y del zapping. 

Al tomar como referencia a un ojo que no se detiene nunca y que, frente a tanto exceso, a tanta locura del ver, no hace sino no ver, el artista postula Ia existencia de un ojo atento, capaz de captar no ya Ia serenidad clásica (lo cual sería dar marcha atrás Ia rueda de Ia historia), sino el espectáculo acelerado de nuestro mundo cotidiano. De esta manera, propone un aprendizaje de visión, difícil y laborioso, en medio de una cultura zapping y de una forma de vivir zapping. 

Lo primero es aprender a detenernos para desembrollar un campo visual denso donde todo se mezcla, se imbrica, se funde. Distinguimos así entre tanta imagen superpuesta y como fruto de nuestra insistencia una rama, un pájaro, un patio, nubes, un cuadro, un sillón que recibe a un personaje de otro tiempo. También distinguimos, infaltable, un aparato de televisión. Aislamos momentáneamente el adentro y el afuera, el día y Ia noche, el presente y el pasado, e intentamos elaborar una nueva síntesis. Amenazada nuestra mirada por Ia confusión, nos encontramos en las antípodas de Funes, el memorioso, conocido personaje de Borges que podía recordar con absoluta precisión lo que había visto a lo largo de toda su vida. 

Exposición Individual: Óscar Suárez — imagen 1
Óscar Suárez Almohadones, 2000. Copia fotográfica pintada a mano, reproducida digitalmente. 132 x 100 cm.

Tanto las pinturas como las imágenes digitalizadas comparten un mismo deseo de experimentación polidimensional. De allí que el artista recurra a Ia superposición de dos o más tomas en un mismo fotograma y también al agregado de todo tipo de manchas aleatorias como, por ejemplo, Ia que produce Ia humedad o el paso del tiempo. La destreza, en todos los casos, es Ia misma. 

Suárez es un virtuoso que lucha por superar el hechizo de las nuevas tecnologías. Quiere adueñarse de ellas para producir significados que respondan a su problemática personal. Es ésta, por otra parte, Ia única posibilidad de legitimar el uso de Ia informática en el arte, en momentos en que ésta se ha convertido en una moda (como lo fuera, no hace tanto, Ia instalación o Ia pintura de gran tamaño en Ia década de 1980). 

La muestra comentada es parte de un proyecto con el que Suárez ganó un Subsidio a Ia Creación Artística, otorgado por Ia Fundación Antorchas. 

ELENA OLIVERAS

Óscar Suárez, por Elena Oliveras | artnexus