Exposición Individualnov 2000 - ene 2001· Por Eva Grinstein

Juan José Cambre

Fundación Federico Jorge Klemm

Considerado uno de los más importantes artistas argentinos de Ia década de 1980 responsable junto a Marcia Schvartz, Osvaldo Monzo y Guillermo Kuitca entre otros del resurgimiento de Ia pintura , luego de desarrollar a lo largo de Ia década de 1990 una extensa serie pictórica en torno a Ia figura primordial de Ia vasija, Cambre sorprendió al público de Ia Fundación Klemm con un conjunto muy diferente de trabajos. Si bien Ia gran protagonista de su obra continúa siendo Ia luz —sobre las vasijas, tenía Ia cualidad de destacarlas o volverlas casi invisibles; ahora, determina el acceso a unos fragmentos de paisajes—, el giro es lo suficientemente notable como para revelar una bisagra en Ia producción del artista. 

En Ia muestra exhibida en Ia galería de Ia Fundación Klemm, en Ia misma sala donde en 1998 había efectuado una gran presentación individual, Cambre abordó fecundamente el género del paisaje, a través de imágenes excesivamente apaisadas que parecen plantearse como recortes de copas de árboles. Las hipotéticas ramas y hojas son, en estas pinturas, construcciones de Ia luz filtrada, a modo de pequeños círculos y manchas. La imagen nace en Ia potencia de los intersticios, Ia forma —en este caso, el follaje– es un resultado oblicuo. Un mecanismo de figura/fondo permite que estas visiones sean lo que son, pero no es posible develar su especificidad: ¿el artista estaba pintando un fondo luminoso y se interpusieron los árboles?, ¿el artista estaba pintando árboles y Ia luz brotó en las hendiduras, adueñándose de Ia escena? Tal vez sea preferible no saberlo, dejar que Ia suma de estas partes constituya de alguna manera secreta las obras. 

Exposición Individual: Juan José Cambre — imagen 1
Juan José Cambre Horno 1956, 2000. Acrílico sobre tela. 42 x 42 cm.

El manejo del color como en trabajos anteriores, es sobrio y austero. Cambre se niega a abusar de los recursos de Ia pintura: realiza sus sencillos "descubrimientos" y los trabaja obstinadamente, sin necesidad de gestos grandilocuentes que los conviertan en señuelos. La seducción en su obra nace de Ia densidad con que acomete el trabajo de pintar; su concentración se traduce en las sutiles transformaciones que experimenta un motivo o tema central en el marco de una serie. 

La composición remite, en las piezas que ha presentado recientemente, al recurso cinematográfico del close up, y también al formato panorámico para el encuadre. Aunque su obra es muy afín con el territorio de Ia pintura pura —por su escasez de contactos explícitos con recursos expresivos procedentes de otras áreas—, ciertos elementos del cine, o mejor dicho de Ia fotografía cinematográfica, parecen haberse inmiscuido en Ia realización de esta serie. Lo que Cambre presenta son recortes alargados de primeros planos de follajes, señalamientos de ramas y hojas que no permiten ver los árboles y, por lo tanto, que impiden ver el bosque. Pero —otra vez— Ia cualidad activa de Ia luz invita a suponer que ese contexto existe, que es dinámico y que aquí sólo fue atrapado en un fragmento y por un instante. Paisajes diurnos y nocturnos, según informa el color preponderante oscuro o claro, protagonizando en silencio las secuencias de un film. 

Si Ia insistencia en Ia reiteración de las vasijas había situado a Cambre en Ia línea de un Morandi, con Ia figura del plato hondo acaparando en sus breves limites el peso histórico de las naturalezas muertas, Ia serie de paisajes minimalistas podría ser vinculada con Ia búsqueda de síntesis expresiva efectuada por pintores figurativos contemporáneos como Alex Katz o David Hockney. La clase de síntesis a Ia que sólo puede acceder un artista luego de desplegarse abundantemente, luego de investigar y probar varios caminos, parece haber llegado para Cambre, quien desde hace más de dos décadas exhibe regularmente su trabajo en espacios nacionales e internacionales. Cuando el momento de Ia sintesis no es forzado sino natural, menos es más. La delicada nimiedad de estos paisajes confirma Ia madurez de Cambre como artista, y su compromiso con Ia pintura entendida como luz. 

EVA GRINSTEIN

Juan José Cambre, por Eva Grinstein | artnexus